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martes, 28 de diciembre de 2010

antigua dueña de las hojas

La sirena juntaba hojas secas dentro de una caja de madera que habia tenido un lazo rojo. Una caja de bombones industriales, de esas que se venden en  almacenes de barrio como articulos de regalo, para salir de un apuro. Las hojas las secaba entre tapas de libro y juntaba hojas porque era  mas facil que juntar mariposas.
No todo es nostalgia, no todo es  pena o ternura. Hay otros colores, rojoira, amarillodio, celestepechoabierto, verdequelascosasestanporvenir.
El rengo la seguia con la mirada, fijos los ojos en la la caja cuando ella pasaba para ir a comprar al almacen, con bolsa hecha con sachet de leche trenzados. En una mano la caja, en otra mano, colgando, la bolsa.
El rengo se hacia el pillo. Es que era entonces un adolescente poeta. Flaquito, con el pelo medio largon, como se usaba entonces. Dificil reconocerlo en ese que es ahora. Tenes que agarrar la foto y buscarlo poco a poco y se hará la luz. La sirena era infinitamente mas avivada que el rengo,pero no era merito. Es una cosa de las mujeres, un arma como la tinta de los calamares, algo para sobrevivir en un mundo de hombres. La inteligencia de la sirena era un atributo innato en el que ella no tenia nada que ver. No era para presumir ¿o acaso ustedes vieron alguna araña presumiendo de su infalibilidad de cazadora de moscas?
El le habla -va camino del almacen- ella recuerda que olvidó en su casa (el departamento de la puerta de laton) el monedero, vuelve. El vuelve con ella. Cuando ella esta entrando a la casa, lo invita
-veni, che, le dice con esa sonrisa que no deja ver una exquisita dentadura, con esos labios del monton,pero sonrisa de sirena al fin, promete mas de lo que dicen esos labios.
- no hay nadie, dice la Sirena, que entonces vivia con familia. Digamos padres, o abuelos.

El rengo entra y en la casa hay olor a oscuridad, a sociego ¿vieron que los departamentos umbrios nos generan posibilidades de murcielagos, desarrollamos otros sentidos alli?. Las libido trazaba rayas en lo oscuro. Es que las ganas de tener al otro toman formas fisicas, como rayos u ondas, algo asi, algo que se podria trazar con regla o compas. Las ganas de la Sirena por tener al rengo las podemos graficar con fibron rosa fluorescente, las del rengo por la Sirena con lapiz faber numero dos.
Cuando la Sirena deja la bolsa vacia de sachets de leche para agarrar del aparador del comedor el monedero ya esta toda la jugada trazada: es un perfecto gambito de dama. El se acerca por detras, y le pone las manos en los hombros, ella deja caer la caja de madera con todas las hojas secas.
¿quien dice que juntar hojas es inutil? esa tarde ella, pacientemente, con saliva fue pegandole al rengo una a una todas y cada una  de las hojas en el cuerpo desnudo y flaco de poeta que tenia entonces. Se arruino el herbolario,pero a quien le importa. El olor a sociego, a umbrio departamento de ph, cambio de repente.  Se armo un olor a siesta compartida y a hojas rotas que hizo que todo virara al verde.
La saliva es como la sangre. Deja marcas indelebles ¿asquerosas dice? No, no es mi experiencia. Con paciencia y saliva el rengo fue un arbol y la sirena una escultora, enredados los dos en lineas fluorescentes rosas y trazos desparejos de lapiz faber numero dos.

1 comentario:

  1. Le voy a dar las gracias de parte de todos los lectores, incluso de los que no tengan el placer de leer esto.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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