miércoles, 18 de abril de 2018

Tempus fugit

ayer en el bondi un tipo de mi edad, con cuatro bolsas de la compra, le decia a una piba que él no usaba changuito, porque era un hombre de los de antes, de verdad. Me impresionó. ¿de que depende la virilidad del hombre cuando los músculos se marcharon y de la espalda le cuelgan las piernas porque el culo se tomó el raje? Mierda el discurso patriarcal. También para los varones
Se sigue siendo hombre.: anotenlo en una libretita.


Ojala lo supiera
para descansar un poco

Ese hombre no sabe
que su hombría no depende
de no llevar la compra en un changuito
aunque se le parta el espinazo.
de que se le pare la pija como otrora
de que no se echado del trabajo
como un perro
de que la jubilación le alcance
para comprar la atorvastatina que le recetó
el médico, sin mirarlo
De que los hijos lo visiten
de que las mujeres no lo invisibilicen
lo ninguneen, le digan abuelo sientesé
cuando sube al colectivo
De que su fuerza le permita
hacer pequeñas proezas como
la carpintería de entre casa

En un tiempo tan de género
alguien debería decirle
que no le compre mierda al patriarcado
que aflojé y se deje ser.
somos en el río de Heraclito
lo que cambia


a ver diganme uds. dueños de la moral, la voz de ese viejo es de hombre o de mujer... (canta)
(esta canción: 

sábado, 14 de abril de 2018

que cosa peronista irse a un spa.

La administradora de esta cuenta se fue a un spa careta.
cuatro días.
Las sensaciones se le agolpaban en la tripa ¿debería darle verguenza, culpa, arrepentimiento, desazón, sensación de incoherencia?
Cuanto mas, al saber que por el mismo habían pasado el mismisimo Diegote Maradona, Lilita Carrió, Graciela Alfano, y muchas estrellas del rutilante firmamento local.

Podemos empezar con las excusas: fui con un 25% de descuento, los pasajes de avión los saqué con el descuento a jubilados o como dice Bart Simpson "yo no fuí"

Pero una semana despues he concluído en que fue un acto totalmente peronista. Es mas, fue un acto Evita dignifica, porque ¿que mejor que el trabajador acceda a lujos? Acaso el general no hacía hospitales públicos plétoros de mármol y cortinados de terciopelos?. No hay cosa mas peronista que ser de la clase trabajadora y optar por vacaciones, techo propio, cochecito.

Y spa.

Haré una pequeña crónica de mis vacaciones de 4 dias en la Posada del Qenti.


lo primero que me dí cuenta es que al bajar un cambio me dí cuenta de cuan estresada estaba (y eso que venia de Brasil, pero vacaciones que no fueron para rascarme la gadorcha): En el Qenti la comida estaba lista (y era balanceada, y orgánica y gourmet y a quien no le gusta que lo atiendan como a una estrella de cine?) me hacían masajes por todos lados con aceitito.
Por supuesto baño turco , hidromasaje, yoga, caminatas, gimnasia.
Me da culpa pequebú contarlo

Yo allí era Marge en Rancho Relaxo. No digo mas nada.



VAN FOTOS: 


Como dijo Alfonsín. Y por supuesto, lo pagué con la plata de los jubilados: mi plata, mi jubilación es que cobre el retroactivo de casi dos años de no cobrar y lo hice mierda. Pagué todas mis deudas y mi oportunidad de amar, como el fantasma de Canterville. Y me fui a un Spa.Diran de mi cualquier cosa, menos que no se gozar.
.

viernes, 13 de abril de 2018

sabores de otoño

La miro, pido que me pidan un café. Me viene a la cabeza la magdalena de proust, que condensaba no se que ¿una vida?
La miro, es una magdalena con pretensiones con su copete de crema (al lado hay una con un copete de chocolate)
Alguien dijo ahí que esos son los sabores del otoño.
Mojo impúdicamente la cup cake (así las llaman ahora) en el café, sin preocuparme si el gesto es rústico. Sé que lo es, pero no importa: me abuela cuando me daba la leche me decía que mojara el pan. Ella no hablaba italiano con nadie pero se le colaban algunas palabras de dialecto: decía exactamente "puchá el pan". A mi se me apropio el gesto y gusto, aún, de mojar las cosas en el café.

Los "sabores de otoño", tal vez tendrían que evocar hojas quemadas que caen de los árboles, el crujir al pisarlas. Hay en algún lado una foto de Julian y Malena con esas escobas de dientes de hierro abiertos que se usan para arrastrar las hojas, juntarlas , quemarlas.

Pero el primer pensamiento que me viene a la cabeza es ese poema que tanto le gustaba a un viejo amigo, unos versos de Estela Figueroa

Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto
asaltan.

Tal vez el otoño ha llegado, y nos encuentra intactas,o casi. Tal vez el otoño no es tan malo si aun en el invierno seguimos leyendo libros, dándole leche al gato, aunque en mi caso el libro no es Kavafis, sino los que me mandan en la facultad y me dan tanta alegría, el cuadernillo de matemáticas que tengo ante mi mesa, el placer de una charla sobre nada, y en vez de darle leche al gato, cocinar algo que quiera comer Jorge, que está muy flaco y me preocupa.

Que el otoño nos encuentre intactas, amiga, O melladas: escuchando a Gabo Ferro, pensando en nuestras cosas, donde siempre entran los otros. Otros dirán que estamos vencidas, a nuestra forma resistimos, tratando de no dañar nada. 



Bueno, ya es hora, me voy para la facultad. gracias a todos por los bienes que me dan, por recibir estas cosas que todavía puedo dar, aquí desde el nudo de mi  otoño

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martes, 10 de abril de 2018

la rosa sobre el piano.

debe haber sido alguna fecha alusiva a Osvaldo Pugliese.

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Cuando lo apresaban (por comunista), y quedaba en gayola, sus músicos hacían las presentaciones con una rosa sobre el piano, porque la rosa, claro, es la flor que representa al comunismo.
Cuentan que era un tipo bueno de toda bondad y que lo que se ganaba lo repartia por partes iguales con sus músicos. Poco ego.
Dicen que nombrarlo trae buena suerte ¿por que no probas? Cuando "estes mal, cuando estes solo, cuando estés cansado de llorar" decí tres veces "pugliese, pugliese, pugliese" Un antimufa al toque.
Cuenta la leyenda que Charly García puso su musica en un recital cuando ningun parlante andaba y todo se arreglo magicamente.
Que los que dependen de sistemas formatean los discos con el nombre Pugliese y empiezan a desenredarse las cosas.
Como Los Piojos mentaban a San Jauretche,acá en el sirenas, invocamos a San Pugliese,porque empieza el año y tenemos miedo que las cosas salgan mal.
Las cosas, ya se sabe, salen  mal, bien y masomenos,pero las sirenas no tenemos un huevo para tocarnos, no creemos en dios, y necesitamos que algo bueno nos acompañe, porque en ciertos lugares se nos viene la noche y está cerrada.
Mi madre empezó con problemas para desplazarse (tiene 82 años) los estudios de Jorge no dan bien y él sigue fumando, pedí un aumento de sueldo, sabiendo que si no me lo dan,por dignidad, tendría que renunciar. (yo hago un laburito ademas de recibir jubilación,)
pugliese, pugliese, pugliese.
Acá está la oración. Uno no sabe cuando a alguien le puede ser estrictamente necesario orar. No se a que alude la parte de la "PATITA DE POLLO", si alguien lo sabe, que lo aporte.

Resultado de imagen para oracion a san pugliesey vos ¿no sabes quien era don Osvaldo? Bueno, acá te dejo un mataburro en formato digital.


lunes, 2 de abril de 2018

y volver volver volver.

Todos tenemos pequeños rituales, que nos dan ilusión de continuidad, que nos hacen parecer que entre el ayer y el hoy hay un suceder.
Hacer capeletis para Pascua es uno: Este año no lo hice y Jorge mandó asado, porque mi hija pasó con sus amigos y para mi amasar capeletis es estar alrededor de una mesa e incluir a Emma llenando las empanaditas y enseñandoselas a retorcer como hizo mi abuela conmigo. Tambien romper el huevo entre todos los de la mesa. Mi viejo (que tiene casi 87) con la mano abajo de todas las manos y asi cada asistente a la mesa, mano sobre mano, hasta el mas pequeño.
Eso si lo hice, aunque en mi mesa de ayer la mas pequeña tenia 29.Lo digo sin pena, la gente elige con quien estar, es la vida.
Como no rezo de verdad hace milenios, ni cuelgo ramos de olivo, no puedo contarles ningun ritual religioso: A lo mas, que me levanto sin vestirme (como ahora que esta fresco, una remera -y en invierno un pulover- arriba de mi desnudez, desayuno y prendo la pc, como antes leía el Clarín, antes, cuando no sospechaba "tanta maldad" (dicho con tono de Silvio Soldan)



Otra cosa ritualizada es contar sueños... pero con el paso de las horas se me van deshaciendo y esa pelicula hitchotch se transforma en dos o tres rasgos estupidos. Lo intentaré.

Estaba en una casa que no era la mía, durmiendo en el suelo en un lugar de paso, cerca de la mesa de desayuno, con Jorge, Dormía desnuda, como siempre, y al manotear al costado donde dejo la ropa no había nada, por lo cual , con toda la gente de la casa dando vueltas , decido quedarme en la cama para no levantarme desnuda. En una de esas me doy cuenta que me quede dormida y quedé culo para arriba, desnuda (no había nada erótico en la escena, era inocente) Nadie me vió. Hay , ademas, dando vuelta desconocidos que venían a arreglar la casa ¿albañiles?
En otro momento voy a una peluquería que no es la mía ¿se acuerdan uds del programa de Guinzburg donde al mediodía hacian "el pogo de las 12"? pogo de las 12  El peluquero deja de atenderme para ir con  mucha gente a bailar. Yo espero. Hay una valija verde(mi valija verdadera es gris y la otra es color medio dorada) donde guardo mis cosas. Quiero irme.
Otra escena es que una donde tengo dos hijos (en realidad tengo dos hijos) Voy a Once y compro puloveres baratos, sucesivamente, y se los voy entregando. Le doy mas a mi hijo varón (un nene de 8 años) que a mi hija mujer (que no es en el sueño mi verdadera hija,  sino otra nena, que no conozco). Pero los puloveres que le doy son muy berretas y el ultimo está visiblemente enganchado y es talle 4. Debería haber comprado talle 8. Pienso en cambiarlo y en reparar la desigualdad.
Me despierto pensando en este sueño.

Tendría que contar mis vacaciones.Prometí eso. Solo diré que cumplí con mis rituales brazucas: Tomar caipirinha en la  playa, comprarme un helado talito (aunque ahora las paletas mexicanas rellenas de leche condensada me obligarán en años que siguen a cambiar de ritual) y caminar muchisimo como si no me dolieran las rodillas. Soy animosa.

Bombinhas esta mas grande y estuvo nublado... No saqué demasiadas fotos porque no soy de cuidar las cosas y a la segunda vez que lleve la cámara a la playa vi que se me había llenado de arena y es una cámara de valor y no me gusta arruinar a sabiendas las cosas. Y tampoco cuidarlas demasiado (que sería la opción adecuada) Igual saque unas fotos con el celular.

No tengo ganas de hablar de las vacaciones pero les contaré de las moscas: Dos dias antes de venir tenia algo (un pelo pensé yo) atravesado en la vista. Traté de correrlo pero nada. Cuando desperté, como en el cuento de Monterroso, el dinosaurio todavía estaba allí. Era un trastorno de la visión. Lo busqué  (como toda persona de bien haría) en google. El fenomeno se conoce como "moscas voladoras" y tiene que ver con residuos que se forman en liquido del ojo, como pequeñas impurezas Y QUE NO SE CURA. O sea toda mi vida tendré la mosca voladora (que vuela cuando desvio la mirada) y es por vieja.
La puta madre que los recontramil pario a venirme vieja
Déjenme, ya me calmo. ¿como me calmo? Pensando en que mejor ser vieja que estar muerta.

Hablando de estar muerta, para volver a tomar el avion a Floripa pasé por el puente que une Floripa con el continente. Al lado hay un puente que no se usa, y el remisero me contó que de ahi se tira la gente. La gente que se suicida siempre quiere algo que luzca, algo dramatico. Tambien me contó que es un puente de vista, que aunque se arregle (hace muchisimo que está en reparación) no servirá para que pasen autos (solo ciclistas y gente a pie) y que su arreglo -via corrupción- ya costo lo que valdrían 5 puentes nuevos para autos. Latinoamericanos, ya sabemos. La corrupción es nuestro ritual
Querían fotos , van fotos.
Este post va dedicado a vos, estimado lector,  que me tenés en consideración (una forma del amor)  y por eso te tomás el trabajo de leerme (con todo lo que hay para leer valioso,  por ahi)  y también agrego una canción de Gabo Ferro, para que este post tenga algo que valga la pena.


Va letra como bonus track.
Soy todo lo que recuerdo y vos, todo lo que has olvidado Yo me muevo entre las cosas, vos entre fantasmas cansados Cuando la cárcel se desarmo, la penitencia fue amarte No se fuga uno para atrás, se fuga para adelante El diablo tiene una cola, que no la puede ocultar Por más disfraz que te pongas siempre se te va a notar Yo soy todo lo que recuerdo y vos, todo lo que has olvidado Yo me muevo entre las cosas, vos entre fantasmas cansados La verdad es perro fiel, que vive en todas las casas Que muerde a quien no lo atiende y defiende al que lo guarda El manjar que los corderos sueñan un día comer Es lobo crudo con pelo vivo a punto de comer Yo soy todo lo que recuerdo y vos, todo lo que has olvidado Yo me muevo entre las cosas, vos entre fantasmas cansados

PUENTE QUE UNE FLORIANOPOLIS CON EL CONTINENTE

PUENTE DE LOS SUICIDAS ENTRE FLORIPA Y EL CONTINENTE

SON MIS OJOS. las moscas no se ven. y como el color me cambia con el tiempo y estaba nublado , mi normal color verde con pintitas marrones cambio a un gris mas que interesantes.  Si, tengo un pelo de mierda: es lo que hay

lunes, 12 de marzo de 2018

este blog se toma vacaciones hasta la semana santa.

Me voy a brasil. Es decir praia, ojotas, arena, pai de queijo, cerveza skoll, pescaditos en embrulho que te comen las pielcitas de los pies, espeto corrido de pizza, nilda en dos piezas, tetas al viento, mergulho, avión (claro, ahora que puedo, avion) transfers, deus es amor, parques de agua, todo el puto  dia en malla, sin tomar bondi, carne berreta al asador,  secuencia de camarao, garotos en sunga, sol, atardeceres en el mar, coleccionar imágenes para después escribir, la Tizzi jugando con moldecitos de arena, Ernesto diciendo que vamos adonde yo diga, Mirta cocinando conmigo, los hombres de la casa yendo a ver a River a algún bar de la avenida principal,
que maravilha.
Esperenme.

Imagen relacionada

medio que amo muy mucho esta canción y me la dedico a mi misma. Paaaabre.

domingo, 11 de marzo de 2018

el tiempo es veloz. Hoy hace un año de lo del Indio en Olavarría.



no tengo esa pasión por nadie. Igual cuando fui a ver a Spinetta con las Bandas Eternas , estaba resacada, en el sentido de una alegria que me subía por las piernas.

envidio la pasion. Las pasiones.
detesto las medianías. Por eso, mi homenaje.

sábado, 10 de marzo de 2018

mujeres que gritan. Y que cuando callan, aturden

Me levanto cada día, y antes de vestirme, antes de lavarme los dientes, agarro el celular, me siento en el sillón de dos cuerpos del living (casi diria me acuesto) y leo los mensajes de la noche. Recibí uno muy curioso de alguien cercano que me dice que no entendió el sentido del poema ¿Por qué grita esa mujer? de Susana Thenon.  
Me agarro una intención didactica, que debe venir de mis juegos de "maestra" o tal vez de la necesidad imperiosa de que aquella que escribe sea entendida.Ella, Susana,  que escribió un poemario llamado OVA PLENA (algo así como tengo los huevos llenos)

Vamos primero por el poema. 
Intenté ilustrarlo con el youtube que pasaba las caras felices de mujeres ya muertas. Todas mas jóvenes que yo, incluso si hubieran seguido viviendo,  y todas asesinadas.
Hemos visto sus fotos de vivas, ya muertas, en los noticieros: a todas las mataron y las violaron, a veces sus novios,sus amigos, conocidos del barrio, maridos. O alguien que las vio pasar y pensó,eh, he aquí una presa. A algunas no las reconozco, no miro tantos noticieros. Todas deben haber gritado, o tal vez con un trapo en la boca no pudieron hacerlo, quizá con su bombacha. Seguro muchas deben haber sido garchadas agonizando,por  impotentes machirulos que no tienen otra forma de abordar a una mujer, sino pensando que son cosas. 

¿Por que grita esa mujer? se pregunta desde el pasado hacia el presente la voz femenina de Susana Thenon y me recuerda a otras mujeres que se preguntan por que iba con short, provocando a los varones (como si un varón que no fuera un perverso podría violar  solo porque le provoca una erección).
Joven argentino: eres responsable de tu erección y sabrás que hacer con ella. Usala para el amor, nunca para el desprecio.

 Pero la pregunta del poema lleva al tácito "que se calle". Que se porte bien, que guarde sus modales.  El miercoles almorcé con una medica (mi jefa) :Ella se escandalizaba porque las mujeres en el encuentro nacional hacian kilombo y dejaban todo roto "hacían como indios"el como de lo infantil. Como nunca fui a un Encuentro Nacional no estoy seguro pero me imagino que es el ulular de las mujeres griegas, algo con la lengua, un grito de guerra. Supongo que gritan por las que no pudieron gritar, para escandalizar, para que se escuche.

¿Por que grita esa mujer? Por que no habla de flores, de pajaritos.... desviemos la conversación, parece decir Susana. No hablemos de cosas feas como de chicas -como a la de Mar del Plata- que le entierran un palo en el orto y se muere. Y había 6 hombres mirando. Que feo hablar de eso, de una chica mala que le dijo que iba al padre al cine y seguro lo engañó y se fue con un entregador (que seguro le gustaba) y termino con un palo metido en el orto, desangrandose. La partida de defunción dice que al fin se calló,  por el dolor -insoportable- le generó un reflejo vagal que la llevo a la muerte.

Esa mujer, en el algún momento dejó de gritar. Y ese silencio nos aturde. Eso es lo que dice Susana en el ultimo verso.  Por eso, aunque la que soy poco tiene que ver con las lesbianas rapadas con el pelo pintado de naranja y gliter hasta en la concha, prefiero gritar , por las silenciadas, por las que murieron con un tipo diciendo "fijate, te va a gustar",mientras tenían la boca tapada y la vida se les escurría entre las uñas mientras trataban de defenderse.

Todos saben que no soy feminista. O al menos no mucho. No lo suficiente que parecen pedir estos tiempos. Tampoco soy todo lo contrario.
Por eso fui al 8 M , temprano y sola y no me puse gliter pero me compre un pañuelo verde por el aborto, porque basta de aborto clandestino (en el cual , como  uds. pueden suponer, solo mueren las mujeres pobres) Una ginecóloga cobra 20 lucas o mas, según la cara del cliente, y no te recomienda misoprostol sino legrado,  y por el empoderamiento de las mujeres. No soy tan gila como para creer que un violador va a cesar su conducta por que las minas se manifiesten. Es mas, supongo que eso lo llena de bronca y al contrario, esa bronca puede ser peligrosisima.  Pero gritamos, y para quien quiera oir, decimos por que gritamos.
A las pibas que murieron (y dicen que muere una cada 18 horas, y algunas  son esposas que viven hace bocha con quien las va a matar,  ¿por que no matar a una cosa?) no les sirve para nada, pero es una forma de decir, gritamos por ustedes  Las mujeres gritamos Basta de silencio, terminemos de una puta vez con  ¿che, no habrá hecho algo? por ahi... por ahi se la buscó.






yo
La imagen puede contener: una o varias personas y texto


zamora, el del mas




no tan chicas



fue una marcha anti macrista, sin ninguna duda



ni muertas ni calladas.

las que seguiran gritando






jueves, 8 de marzo de 2018

yo, mujer




Susana Thénon | Por qué grita esa mujer...


¿por qué grita esa mujer?
¿por qué grita?
¿por qué grita esa mujer?
andá a saber 


esa mujer ¿por qué grita?
andá a saber
mirá que flores bonitas
¿por qué grita?
jacintos margaritas
¿por qué?
¿por qué qué?
¿por qué grita esa mujer?


¿y esa mujer?
¿y esa mujer?
vaya a saber
estará loca esa mujer
mirá mirá los espejitos
¿será por su corcel?
andá a saber


¿y dónde oíste
la palabra corcel?
es un secreto esa mujer
¿por qué grita?
mirá las margaritas
la mujer
espejitos
pajaritas
que no cantan
¿por qué grita?
que no vuelan
¿por qué grita?
que no estorban
la mujer
y esa mujer
¿y estaba loca mujer?


Ya no grita


(¿te acordás de esa mujer?)


Susana Thénon (Buenos Aires, 1937-1990), La morada imposible. Corregidor. Buenos Aires. 2001

lunes, 5 de marzo de 2018

antes de que se me vaya del todo, un sueño

Era el mar, pero cuando se retiraban las olas no quedaba un surco en ondas, ni siquiera montañas mas o menos profundas. Quedaban hoyos en v, donde si te metías, el agujero te llegaba por lo menos hasta las rodillas. Estos hoyos estaban uno al lado del otro, como en un panal.
Yo me metía en el mar, la idea era pasar algo que "alisara" (como si pasara un secador, esa era la idea, pero no había ningún secador en mi sueño, solo la idea de alisar) .La cuestión es que estaba yendo de hoyo en hoyo y sentía que el peligro inminente de que si el mar volvía (el mar va y viene) me iba a ahogar porque me iba a tapar adentro de un hoyo y el reducido espacio que me contenía no me permitía moverme. Iba a perecer ahogada en un hoyo adentro del mar.

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jueves, 1 de marzo de 2018

separar la paja del trigo.

todo viene muy mezclado en la vida. Lo bueno, lo malo: Sera por eso que Hanna Arent habla de la banalidad del mal, el mal mezclado con razones espurias, estúpidas, idiotas
Asi somos especialmente inteligentes, racionales y lúcidos e increiblemente estupidos al mismo tiempo
Me gustaria tener una criba, que es un coso de separar ¿sera como un colador?

escribí hace rato un poema, el de la Criba y despues lo modifiqué. Quedó esto


La CRIBA

Disponer de  una criba
para separar los grumos
que nos ensucian el alma  
zarandeando  la tristeza
y  colar del sexo lo olvidable
lo mecánico
el gesto vacío
repetido como mueca

quedándonos  con la pequeña montañita del éxtasis
y el hálito cálido y mojado del encuentro
 con retazos de la alegría que tiene que andar por ahí.

En el colador de esta criba
quedarían los coagulos de desamor
los pedazos de desaliento
los insultos que ni te das cuenta que me decís
y yo ya no soporto.
Me está matando de a poco el silencio con el que te grito
las miradas torvas que guardo
atrás de éstos parpados entornados

A esta altura de las cosas
nos vendría bien purgarnos el corazón, hermanito,
separar la lenteja de las piedras

Por si no te diste cuenta
estamos tocando fondo

lunes, 26 de febrero de 2018

lo que vos necesitabas de mí.




Entonces te ofrecí
la luna, las estrellas,
un soneto alejandrino con métrica perfecta
y metáforas impecables
que soportarían la lectura crítica
de chicos listos promovidos en Puán
para trabajar ,finalmente,  de cualquier cosa

Me dijiste que nada podía comprar tu amor

Entonces se me ocurrió partir mi cuerpo
como una sandia en pleno verano
para darte un hijo.
Te rehusaste porque eras demasiado freak 
para interesarte por tener descendencia

Aposté al sexo duro
me hice ducha en posiciones del Kamasutra
indague en sutilezas tántricas
miré hentai japonés
me hice las tetas
pero eras un hombre simple
básico
que no necesitaba malabarismos a la hora de los bifes

Se me dio por hacerte ver mis ilusiones, 
te desguacé mi corazón de trapo
y lo serví de cena
a la mañana quería contarte mis sueños
y develarte el exquisito secreto 
de la femineidad
(no hay tal cosa, es verdad).

Todo era inútil,  demasiado inteligente
para dejarte convencer por fruslerías
pensaba, desesperada.

Hasta que al final te ofrecí dinero
Era eso

El dinero podía comprar tu amor.

sábado, 24 de febrero de 2018

UN POST VIEJO



Malena está atareada armandole el cumpleaños de siete a Emma. Que al final no se llamo Emma Nilda (nadie pensó de verdad que le iban a poner semejante nombre), pero tal vez por el tenor del post anterior y buscando en realidad el nombre del hotel en el que estuve en Roma en el 2015, me topé con este post de cuando Emma no había nacido:
Es raro tener un blog, una ventana abierta a tu propio pasado, a un instante donde pensaste algo que si no fuera por el blog, estaría definitivamente perdido.





Sirenas ahogadas en vodka: mi nieto futuro no para de crecer.: yo aca haciendome la muñequita brava, y mi hija que me manda todas las semanas el tamaño del bebe que va a venir para llenarme de babas y de...

sentir es santo.

Tengo alergia en los ojos. Mientras esperaba en el oculista en la tele (much music) pasaban este video. Me impresionó mucho, hay una recuperación de época de alguien que puede tener 20 años mas que yo.
Existe el mito de que cuando morís, ves tu vida pasando como una pelicula: No creo en eso, pero que lindo sería que la cabeza hiciera un mix de tus grandes exitos, de tus terrores mas profundos, de esas alegrias que te hacen volar, de esos amores que no duran nada, pero cuando mientras duran son para siempre.
Mirenlo, por ahi "sienten" algo. Mas allá de la música, sentir es bueno: Sentir es santo

domingo, 18 de febrero de 2018

escribir es divertido.

Me pidio mi tallerista que escribiera como si fueran musicas (rock, heavy, cumbia):
Me hubiera encantado escribir unos poemas como si fueran cumbia.
                     
                          "cumbia, cumbia, cumbia de la buena"

pero no me salió. Asi que fui por los clásicos: un bolero y un tango. Y ambos tienen el tema de la ruptura: uno de una que no puede olvidar  y otra de una que se olvida.

 use los recursos clasicos: en el bolero, la exageración y la mentira. En el tango, la nostalgia
Tambien voy a poner un bolero y un tango de verdad, para que si vienen gente de Rusia  (ponele, mis estadisticas siempre hablan de que entran rusos) sepan de que estoy hablando.








El bolero del olvido

Ay, qué mal te salió
 arrasarme, amor,
a  tu mar de olvidos,

Si  siento  aún
 impregnado en mi ropa
 el olor de tu piel morena
mientras susurrabas el último adiós.
Le  podrás jurar a ella
que yo no era nada;
a los otros, a ti mismo
 pero en las noches cuando pica el vino
mi  persistencia de fantasma te envolverá
mas que el perfume barato de Avon
de esa mujer que se dice tuya.
Maldito seas,  no podrás lavarte mi recuerdo
a la hora del amor.

Pisoteaste mi ilusión
como botella de agua mineral compactada.

Ahora la lluvia repica en el alfeizar
de la ventana de tu oficina
y rememorarás aquella tormenta
 donde me jurabas cosas.
preguntándote si yo te olvidé.
Recorreré el mundo mandándote selfies
 desnuda en otros brazos
como en aquel cuento de Onetti
que nunca te llegué a contar


El tango del olvido

En este  mediodía
se empieza a caer derretida tu memoria
 junto a otras cosas abaratadas.

Sos el empapelado viejo de gobelinos
en un comedor que se abre al  sol
para pintarlo a nuevo.
Un  trasto  más .Te me estás yendo
a raudales. Tu  voz ya se escurrió volando,
un canario al que le abrí la puerta
harta de poner diarios para tener la jaula limpia.

Ya siento más libertad hasta en los huesos,
me saqué un muerto de encima
Puta que tardé tiempo
para  dejarme de amañar con tu presencia.
Ahora que te fuiste, se me vuelve
el corazón torcaza
y este cielo mío se abre

como después de una tormenta.

viernes, 16 de febrero de 2018

el cuento mas cruel del mundo: Rubem Fonseca

sigo cantando El sensei.
E incluso lo he colgado en el facebook familiar. Me van a criticar, porque la gorda pone canciones fumancheras (yo, que ni fumo tabaco, ni bebo cerveza) : las canciones deberían ser como los cuentos
Uno no les exige que sean eticamente correctos.Los disfruta así como viene, con sus crimenes impunes, con su "salto de la fila de los asesinos", para ser escritas.

Lo mismo debería pasar con las canciones. Acaso las niñas no bailan reguetones donde a las mujeres se las trata como carne cruda? Acaso yo no puedo estar obsesionada cantando El Sensei, que ni siquiera está de moda? Dejenme en paz.

A los cuentos no se les pide ética. Por eso, para mis amigos del blog, el cuento mas cruel que leí en mi vida (empata con El Patron, de Aberlardo Castillo)
Rubem Fonseca,



Feliz año nuevo


Vi en la televisión que los comercios buenos estaban vendiendo como locos ropas caras para que las madames vistan en el reveillon. Vi también que las casas de artículos finos para comer y beber habían vendido todas las existencias.
Pereba, voy a tener que esperar que amanezca y levantar aguardiente, gallina muerta y farofa de los macumberos*.
Pereba entró en el baño y dijo, qué hedor.
Vete a mear a otra parte, estoy sin agua.
Pereba salió y fue a mear a la escalera.
¿Dónde afanaste la TV?, preguntó Pereba.
No afané ni madres. La compré. Tiene el recibo encima. ¡Ah, Pereba!, ¿piensas que soy tan bruto como para tener algo robado en mi cuchitril?
Estoy muriéndome de hambre, dijo Pereba.
Por la mañana llenaremos la barriga con los desechos de los babalaos*, dije, sólo por joder.
No cuentes conmigo, dijo Pereba. ¿Te acuerdas de Crispín? Dio un pellizco en una macumba aquí, en la Borges Madeiros, le quedó la pierna negra, se la cortaron en el Miguel Couto y ahí está, jodidísimo, caminando con muletas.
Pereba siempre ha sido supersticioso. Yo no. Hice la secundaria, se leer, escribir y hacer raíz cuadrada. Me cago en la macumba que me da la gana.
Encendimos unos porros y nos quedamos viendo la telenovela. Mierda. Cambiamos de canal, a un bang-bang. Otra mierda.
Las madames están todas con ropa nueva, van a entrar al año nuevo bailando con los brazos en alto, ¿ya viste cómo bailan las blancuchas? Levantan los brazos en alto, creo que para enseñar el sobaco, lo que quieren enseñar realmente es el coño pero no tienen cojones y enseñan el sobaco. Todas le ponen los cuernos a los maridos. ¿Sabías que su vida está en dar el coño por ahí?
Lástima que no nos lo dan a nosotros, dijo Pereba. Hablaba despacio, tranquilo, cansado, enfermo.
Pereba, no tienes dientes, eres bizco, negro y pobre, ¿crees que las mujeres te lo van a dar? Ah, Pereba, lo mejor para ti es hacerte una puñeta. Cierra los ojos y dale.
¡Yo quería ser rico, salir de la mierda en que estaba metido! Tanta gente rica y yo jodido.
Zequinha entró en la sala, vio a Pereba masturbándose y dijo, ¿qué es eso, Pereba?
¡Se arrugó, se arrugó, así no se puede!, dijo Pereba.
¿Por qué no fuiste al baño a jalártela?, dijo Zequinha.
En el baño hay un hedor insoportable, dijo Pereba.
Estoy sin agua.
¿Las mujeres esas del conjunto ya no están jodiendo?, preguntó Zequinha.
Él estaba cortejando a una rubia excelente, con vestido de baile y llena de joyas.
Ella estaba desnuda, dijo Pereba.
Ya veo que están en la mierda, dijo Zequinha.
Quiere comer los restos de Iemanjá, dijo Pereba.
Era una broma, dije. A fin de cuentas, Zequinha y yo habíamos asaltado un supermercado en Leblon, no había dado mucha pasta, pero pasamos mucho tiempo en São Paulo en medio de la bazofia, bebiendo y jodiendo mujeres. Nos respetábamos.
A decir verdad tampoco ando con buena suerte, dijo Zequinha. La cosa está dura. Los del orden no están bromeando, ¿viste lo que hicieron con el Buen Criollo? Dieciséis tiros en la chola. Cogieron a Vevé y lo estrangularon. El Minhoca, ¡carajo! ¡El Minhoca! Crecimos juntos en Caxias, el tipo era tan miope que no veía de aquí a allí, y también medio tartamudo —lo cogieron y lo arrojaron al Guandú, todo reventado.
Fue peor con el Tripié. Lo quemaron. Lo frieron como tocino. Los del orden no están dando facilidades, dijo Pereba. Y pollo de macumba no me lo como.
Ya verán pasado mañana.
¿Qué vamos a ver?
Sólo estoy esperando que llegue el Lambreta de São Paulo.
¡Carajo!, ¿estás trabajando con el Lambreta?, dijo Zequinha.
Todas sus herramientas están aquí.
¿Aquí?, dijo Zequinha. Estás loco.
Reí.
¿Qué fierros tienes?, preguntó Zequinha.
Una Thompson lata de guayabada, una carabina doce, de cañón cortado y dos Magnum.
¡Puta madre!, dijo Zequinha. ¿Y ustedes jalándosela sentados en ese moco de pavo?
Esperando que amanezca para comer farofa de macumba, dijo Pereba. Tendría éxito en la TV hablando de aquella forma, mataría de risa a la gente.
Fumamos. Vaciamos un pitú.
¿Puedo ver el material?, dijo Zequinha.
Bajamos por la escalera, el ascensor no funcionaba y fuimos al departamento de doña Candinha. Llamamos. La vieja abrió la puerta.
¿Ya llegó el Lambreta?, dijo la vieja negra.
Ya, dije, está allá arriba.
La vieja trajo el paquete, caminando con esfuerzo. Era demasiado peso para ella. Cuidado, hijos míos, dijo.
Subimos por la escalera y volvimos a mi departamento. Abrí el paquete. Armé primero la lata de guayabada y se la pasé a Zequinha para que la sujetase. Me amarro en esta máquina, tarratátátátá, dijo Zequinha.
Es antigua pero no falla, dije.
Zequinha cogió la Magnum. Formidable, dijo. Después aseguró la Doce, colocó la culata en el hombro y dijo: aún doy un tiro con esta hermosura en el pecho de un tira, muy de cerca, ya sabes cómo, para aventar al puto de espaldas a la pared y dejarlo pegado allí.
Pusimos todo sobre la mesa y nos quedamos mirando.
Fumamos un poco más.
¿Cuándo usarán el material?, dijo Zequinha.
El día 2. Vamos a reventar un banco en la Penha. El Lambreta quiere hacer el primer golpe del año.
Es un tipo vanidoso pero vale. Ha trabajado en São Paulo, Curitiba, Florianópolis, Porto Alegre, Vitoria, Niteroi, sin contar Rio. Más de treinta bancos.
Sí, pero dicen que pone el culo, dijo Zequinha.
No sé si lo pone, ni tengo valor para preguntar. Nunca me vino a mí con frescuras.
¿Ya lo has visto con alguna mujer?, dijo Zequinha.
No, nunca. Bueno, puede ser verdad, pero ¿qué importa?
Los hombres no deben poner el culo. Menos aún un tipo importante como el Lambreta, dijo Zequinha.
Un tipo importante hace lo que quiere, dije.
Es verdad, dijo Zequinha.
Nos quedamos callados, fumando.
Los fierros en la mano y nada, dijo Zequinha.
El material es del Lambreta. ¿Y dónde lo usaríamos a estas horas?
Zequinha chupó aire, fingiendo que tenía cosas entre los dientes. Creó que él también tenía hambre.
Estaba pensando que invadiéramos una casa estupenda que esté dando una fiesta. El mujerío está lleno de joyas y tengo un tipo que compra todo lo que le llevo. Y los barbones tienen las carteras llenas de billetes. ¿Sabes que tiene un anillo que vale cinco grandes y un collar de quince, en esa covacha que conozco? Paga en el acto.
Se acabó el tabaco. También el aguardiente. Comenzó a llover.
Se fue al carajo tu farofa, dijo Pereba.
¿Qué casa? ¿Tienes alguna a la vista?
No, pero está lleno de casas de ricos por ahí. Robamos un carro y salimos a buscar.
Coloqué la lata de guayabada en una bolsa de compra, junto con la munición. Di una Magnum al Pereba, otra al Zequinha. Enfundé la carabina en el cinto, el cañón hacia abajo y me puse una gabardina. Cogí tres medias de mujer y una tijera. Vamos, dije.
Robamos un Opala. Seguimos hacia San Conrado. Pasamos varías casas que no nos interesaron, o estaban muy cerca de la calle o tenían demasiada gente. Hasta que encontramos el lugar perfecto. Tenía a la entrada un jardín grande y la casa quedaba al fondo, aislada. Oíamos barullo de música de carnaval, pero pocas voces cantando. Nos pusimos las medias en la cara. Corté con la tijera los agujeros de los ojos. Entramos por la puerta principal.
Estaban bebiendo y bailando en un salón cuando nos vieron.
Es un asalto, grité bien alto, para ahogar el sonido del tocadiscos. Si se están quietos nadie saldrá lastimado. ¡Tú. Apaga ese coñazo de tocadiscos!
Pereba y Zequinha fueron a buscar a los empleados y volvieron con tres camareros y dos cocineras. Todo el mundo tumbado, dije.
Conté. Eran veinticinco personas. Todos tumbados en silencio, quietos como si no estuvieran siendo registrados ni viendo nada.
¿Hay alguien más en la casa?, pregunté.
Mi madre. Está arriba, en el cuarto. Es una señora enferma, dijo una mujer emperifollada, con vestido rojo largo. Debía ser la dueña de la casa.
¿Niños?
Están en Cabo Frío, con los tíos.
Gonçalves, vete arriba con la gordita y trae a su madre.
¿Gonçalves?, dijo Pereba.
Eres tú mismo ¿Ya no sabes cuál es tu nombre, bruto?
Pereba cogió a la mujer y subió la escalera.
Inocencio, amarra a los barbones.
Zequinha ató a los tipos utilizando cintos, cordones de cortinas, cordones de teléfono, todo lo que encontró.
Registramos a los sujetos. Muy poca pasta. Estaban los cabrones llenos de tarjetas de crédito y talonarios de cheques. Los relojes eran buenos, de oro y platino. Arrancamos las joyas a las mujeres. Un pellizco en oro y brillantes. Pusimos todo en la bolsa.
Pereba bajó la escalera solo.
¿Dónde están las mujeres?, dije.
Se encabritaron y tuve que poner orden.
Subí. La gordita estaba en la cama, las ropas rasgadas, la lengua fuera. Muertecita. ¿Para qué se hizo la remolona y no lo dio enseguida? Pereba estaba necesitado. Además de jodida, mal pagada. Limpié las joyas. La vieja estaba en el pasillo, caída en el suelo. También había estirado la pata. Toda peinada, con aquel pelazo armado, teñido de rubio, ropa nueva, rostro arrugado, esperando el nuevo año, pero estaba ya más para allá que para acá. Creo que murió del susto. Arranqué los collares, broches y anillos. Tenía un anillo que no salía. Con asco, mojé con saliva el dedo de la vieja, pero incluso así no salía. Me encabroné y le di una dentellada, arrancándole el dedo. Metí todo dentro de un almohadón. El cuarto de la gordita tenía las paredes forradas de cuero. La bañera era un agujero cuadrado, grande de mármol blanco, encajado en el suelo. La pared toda de espejos. Todo perfumado. Volví al cuarto, empujé a la gordita para el suelo, coloqué la colcha de satén de la cama con cuidado, quedó lisa, brillando. Me bajé el pantalón y cagué sobre la colcha. Fue un alivio, muy justo. Después me limpié el culo con la colcha, me subí los pantalones y bajé.
Vamos a comer, dije, poniendo el almohadón dentro de la bolsa. Los hombres y las mujeres en el suelo estaban todos quietos y cagados, como corderitos. Para asustarlos más dije, al puto que se mueva le reviento los sesos.
Entonces, de repente, uno de ellos dijo, con calma, no se irriten, llévense lo que quieran, no haremos nada.
Me quedé mirándolo. Usaba un pañuelo de seda de colores alrededor del pescuezo.
Pueden también comer y beber a placer, dijo.
Hijo de puta. Las bebidas, las comidas, las joyas, el dinero, todo aquello eran migajas para ellos. Tenían mucho más en el banco. No pasábamos de ser tres moscas en el azucarero.
¿Cuál es su nombre?
Mauricio, dijo.
Señor Mauricio, ¿quiere levantarse, por favor?
Se levantó. Le desaté los brazos.
Muchas gracias, dijo. Se nota que es usted un hombre educado, instruido. Pueden ustedes marcharse, que no daremos parte a la policía. Dijo esto mirando a los otros, que estaban inmóviles, asustados, en el suelo, y haciendo un gesto con las manos abiertas, como quien dice, calma mi gente, ya convencí a esta mierda con mi charla.
Inocencio, ¿ya acabaste de comer? Tráeme una pierna de peru de ésas de ahí. Sobre una mesa había comida que daba para alimentar al presidio entero. Comí la pierna de peru. Cogí la carabina doce y cargué los dos cañones.
Señor Mauricio, ¿quiere hacer el favor de ponerse cerca de la pared?
Se recostó en la pared.
Recostado no, no, a unos dos metros de distancia. Un poco más para acá. Ahí. Muchas gracias.
Tiré justo en medio del pecho, vaciando los dos cañones, con aquel trueno tremendo. El impacto arrojó al tipo con fuerza contra la pared. Fue resbalando lentamente y quedó sentado en el suelo. En el pecho tenía un orificio que daba para colocar un panetone.
Viste, no se pegó a la pared, qué coño.
Tiene que ser en la madera, en una puerta. La pared no sirve, dijo Zequinha.
Los tipos tirados en el suelo tenían los ojos cerrados, ni se movían. No se oía nada, a no ser los eructos de Pereba.
Tú, levántate, dijo Zequinha. El canalla había elegido a un tipo flaco, de cabello largo.
Por favor, el sujeto dijo, muy bajito.
Ponte de espaldas a la pared, dijo Zequinha.
Cargué los dos cañones de la doce. Tira tú, la coz de ésta me lastimó el hombro. Apoya bien la culata, si no te parte la clavícula.
Verás cómo éste va a pegarse. Zequinha tiró. El tipo voló, los pies saltaron del suelo, fue bonito, como si estuviera dando un salto para atrás. Pegó con estruendo en la puerta y permaneció allí adherido. Fue poco tiempo, pero el cuerpo del tipo quedó aprisionado por el plomo grueso en la madera.
¿No lo dije? Zequinha se frotó el hombro dolorido. Este cañón es jodido.
¿No vas a tirarte a una tía buena de éstas?, preguntó Pereba.
No estoy en las últimas. Me dan asco estas mujeres. Me cago en ellas. Sólo jodo con las mujeres que me gustan.
¿Y tú… Inocencio?
Creo que voy a tirarme a aquella morenita.
La muchacha intentó impedirlo, pero Zequinha le dio unos sopapos en los cuernos, se tranquilizó y quedó quieta, con los ojos abiertos, mirando al techo, mientras era ejecutada en el sofá.
Vámonos, dije. Llenamos toallas y almohadones con comida y objetos.
Muchas gracias a todos por su cooperación, dije. Nadie respondió.
Salimos. Entramos en el Opala y volvimos a casa.
Dije al Pereba, dejas el rodante en una calle desierta de Botafogo, coges un taxi y vuelves. Zequinha y yo bajamos.
Este edificio está realmente jodido, dijo Zequinha, mientras subíamos con el material, por la escalera inmunda y destrozada.
Jodido pero es Zona Sur, cerca de la playa. ¿Quieres que vaya a vivir a Nilópolis?
Llegamos arriba cansados. Coloqué las herramientas en el paquete, las joyas y el dinero en la bolsa y lo llevé al departamento de la vieja negra.
Doña Candinha, dije, mostrando la bolsa, esto quema.
Pueden dejarlo, hijos míos. Los del orden no vienen aquí.
Subimos. Coloqué las botellas y la comida sobre una toalla en el suelo. Zequinha quiso beber y no lo dejé. Vamos a esperar a Pereba.
Cuando el Pereba llegó, llené los vasos y dije, que el próximo año sea mejor. Feliz año nuevo.
Sobre el autor.
Rubem Fonseca (Juiz de Fora, Minas Gerais, 11 de mayo de 1925) es un escritor y guionista de cine brasileño.

miércoles, 14 de febrero de 2018

UNA CANCION DE AMOR.

Chico en el barrio conoce a chico. Yo conocí a un flaco como el Hernan. Le decían el Topo, era demasiado flaco. Usaba chupines cuando se usaban los pantalones anchos. Le taché la doble cuando hizo un chiste desubicado sobre su madre. El Topo tendría 15 años y su vieja estaba embarazada y perdío al bebe. El dijo adelante de todos "se ve que mi viejo tenía la leche cortada". Si eso es una grosería desubicada en estos tiempos, imaginate lo que era en los setenta.  Era fascinante, pero a mi no me gustaba: me daba miedo. Bien podrían haberlo apodado el Sensei por esa época: se cagó muriendo de un cáncer hace unos años, fue pai umbanda, ladrón, cualquier cosa. un cachivache, pero los pibitos de entonces quedaban fascinados Los medianos, los nadie, armaron familia, tienen casa, son mas o menos como yo.

Vos que lees esto, escucha el Sensei. Hernan prende un faso, saca la tuquera, come una milanga... podria estar juntando piedras que para el que relata la acción de la canción sería lo mismo:Ponerle mostaza, masticar el sanguche, enceder la tuca se transforman en algo excelso. Si eso no es amor...
Resultado de imagen para los pibes de la esquina
Hernan podría estar contando un cuento, subiendo una montaña, levantando una pared como albañil, la fascinación seria igual

Por eso, en el día de los enamorados, el día de los berretines sin explicación, de los berretines que a veces uno mismo no se confiesa y están enterrarse en la cabeza e incluso a desaparecer de la conciencia... mi canción de amor preferida es el sensei.
También me parece que hago gala de la diversidad, de la no heteronormatividad, y cosas feministas e igualitarias (pero no va por ahi)
La posteo a ver si asi puedo olvidarme de estos coros que mi cabeza no deja de entonar.


martes, 13 de febrero de 2018

the chain



Casí no se de tus cosas.
Antes si.

Mutaron las fotos, con los hijos pequeños
y la luna mostrandose en la ría.
a otras que no compartimos en el celular
Guardo impreso un gráfico que es un mapa
donde me explicabas la distancia focal
tan exacto, como yo te concibo
y un hombrecito hecho con palotes
Cuando agarro la Nikon, siempre lo repaso.

y ahora vos que te pones a cumplir años
donde el viento ulula loco y hace que la gente se suicide
donde el mar argento marida  el continente
y lo amanceba, tan lejos de mi abrazo de amiga
La distancia entre nosotros es tan grande
que ningún avión nos juntaría
y sin embargo tejemos pequeños puntos cruz
para remendar lo roto.
Deambulabamos de Amberes al Transiberiano
como si fueramos Harry Potter.

Estás tan alto, tan
que si pusiéramos el mapamundi al revés
te plantarías de cabeza en la playa
y las aves del sur vendrían a picotearte
extrañadas

Una tarde crucé
la plaza de la avenida Córdoba
tratando de disimular que me reía
pero la risa me salía a borbotones por los ojos.

lunes, 12 de febrero de 2018

el carnaval del club

este cuento lo escribí en el 2009. Ya pasó mucho tiempo. Lo puede revisitar y aprovechando que es Carnaval, colgarlo en el Sirenas


En esas épocas Carlitos tenía seis años y para que el asunto  dejara de hacer un ruido complejo en su cabeza, tuvo que pasar mucha agua abajo del puente y en un momento no ser solo olvido.
Hoy, por ej. lo reversiona en su cabeza frente al pozo del cementerio, mientras espera que arrojen el ataud donde está su madre.El club ya estaba decadente, eso decían los grandes. Y debería ser así no más, siempre se llega tarde para la epifanía. Ocupaba unos dos lotes largos en el medio de la manzana, y en el fondo había anexado parte de los terrenos de vecinos de las cuadras laterales. La comisión directiva los había comprado por nada en los cuarenta.
En esa época, su infancia, el club tenía poco construído, la mayor parte era terreno. Entrabas por un pequeño salón donde la única reina era la mesa de billar de madera maciza, (el ataúd, ¿será de madera maciza?) con finísimo paño verde, y en las esquinas aguardaban tizas azules con agujeros en el medio, tizas hembras, solo un poco mas grande que un terrón de azúcar,para ser oradadas por el taco, y en las paredes, alineados, hermosos, ellos, los tacos de billar, con incrustaciones de nácar (me dijeron que las manijas incrustadas eran de verdadero bronce).
Alguno de los presidentes piratas que vinieron después se deben haber alzado con esas glorias, con el motivo de su inutilidad. Gente que no era del barrio.
De allí se pasaba al salón para socios, vitrinas con trofeos y banderines, mesas (también macizas) y sillas donde ya se sentaban por aquella época señores mayores que usaban sombrero, con sus ceniceros de propaganda de Gancia, de lata, y porotos y cartas y cigarros y cigarrillos. Era un sitio de varones. Un cartel enlozado daba aviso de que estaba absolutamente prohibido salivar de acuerdo la ordenanza municipal. Coronando el lugar una gran heladera mostrador llena de gaseosa y cerveza y sobre ésta frascos de vidrios con maníes y cosas que ya no recuerdo, cosas que se llevo el tiempo. El cura habla del Tiempo, pero Carlitos no lo esta escuchando.
Atrás de la heladera, del lado del encargado, un esqueleto de madera que elevaba el piso, y que dejaba claro la jerarquía entre socios habitúes (que podían pasar tras el mostrador) e invitados. Al costado de este buffet (así lo llamaban) un pequeño pasillo y la secretaria del club, donde se reunía la comisión directiva y una puerta que daba a la cancha. Cancha sin techar, cancha de baldosas rojas, al aire libre, y un alambre de gallinero cercándole el perímetro. Exoticamente estaba marcada y tenía arcos de basquet, pero nadie allí jugo nunca al basquet.
Al costado estaba la cancha de bochas, muy larga, con sus elementos de juego, y un pisón, un enorme rodillo con el que aplanar la tierra. Y de tierra somos y a la tierra vamos.
Todo esto limitaba al fondo con un gran escenario construido, que por esas épocas carecía de telón, pero no me queda ninguna duda de que en algún tiempo lo tuvo. Ese escenario con sus dos vestuarios (hombres y mujeres, o quizás damas y caballeros) a los costados, y para abajo, levemente subterráneos, con duchas y baños era inexplicable allá por el tiempo de este relato, para Carlitos que había nacido promediando los cincuenta.
Frente al agujero donde iba a ser tirado el cuerpo de su madre en un cajón lustrado, con manijas de bronce incrustadas Carlitos pensó que ese escenario tenia que ver con berretines de cultura, danzas folklóricas, teatro vocacional, vaya uno a saber. En los carnavales del club servia para que el animador dijera sus glosas, y se atropellaran mascaritas y guarangos. El cura también dice glosas ¿no es verdad?
A Carlitos no le gustaban los carnavales. Los grandes decían que carnavales habían sido los de antes. Le tenía miedo a las mascaritas, a los varones vestidos de mujeres que mariconeaban en la calle cuando se sentaba en el banquito con su abuela a ver pasar la vida, también en carnaval.
No entendía la lógica de esos caretones de cartón horribles. No entendía el frenesí que le entraba al barrio, si eran los mismos de siempre mas sus parientes que no tenían la suerte de tener un club, eran los mismos de siempre pero un poco distintos, olorosos de colonia Marie Stuart, vestidos de domingo. Una fiesta que empezaba con las barras de hielo enormes que los grandes iban a comprar a la fábrica y que se traían envueltas en arpillera de las bolsas de papas.
Primero las barras de hielo, y después ir al club a embolsar papel picado, azul, azul violeta, que mas tarde juntaria con los otros chicos, para volver a tirar.
El club se vestía para la ocasión, banderines de plástico y bombitas de colores cruzando la cancha de básquet, mesas de latón, que el resto del año se guardaban cruzadas sus tijeras en los vestuarios subterráneos. Con los feos caretones monstruosos, la bebida fría, los panchos de piel gruesa y mostaza, que definitivamente iban a ser su cena y su vomito de la noche, en la plenitud de la fiesta, Carlitos tuvo un mal presagio.
En el cielo de la cancha, mas arriba de la telaraña de banderines y bombitas, la luna redonda y amarilla, vigilaba.
Esa tarde se la paso en la peluquería, haciéndole el turno a la madre, que luciría un batido y su mejor pilcha. No importaba que fuera varón, no zafaba de eso. La peluquería era un cuarto grande, en la parte de atrás de la casa de la Gladys.
Ese año Carlitos ya no iba disfrazado. Pero de mas chico había sido alternativamente luchador de cachacascan, corsario, llanero solitario, marinero. Los carnavales no eran lo que antaño y la nueva ola iba dejando obsoleta la costumbre del disfraz. Ahora todos eran modernos: Trini López, Nat King Coll, Quique Guzman los reyes de la noche. Hasta había ensayado con su prima grande, un baile de Violeta Rivas que había hecho en la Escala Musical ¿de que me sirve el latín, no se no se?
El club estaba lleno, por suerte la comisión podía respirar aliviada. No seria como los carnavales de antes, pero se habían vendido todas las rifas y hubo que sacar hasta las mesas del buffet para que se sentaran los que siempre llegaban tarde. Y Carlitos, entre que había llenado bolsas y bolsas de papel picado y el turno en lo de la Gladys, para el batido materno había llegado al cenit de la fiesta darse cuenta.
Se había cruzado temprano, por que en la casa todo era nervio, como siempre. Y cuando pudo zafar el sopapo cotidiano, e ir al club es como si hubiera pasado un umbral.Simplemente lo habían mirado cruzar la calle. Alguna vecina estaría atenta, la vida era publica y todo el mundo conocía tu pedigrí.
Only you…los Plateros y ya estaban sentadas como enanos de jardín de yeso, las viejas que no iban a mover el culo en toda la noche.
Put your head on my shoulder y el piso era un tapiz de chapitas de cerveza, pan de panchos y el consabido papel azul/violeta picado que ella había ayudado a embolsar
…y de compañera, oh oh oh, una mujer y en la pista no cabía un alfiler y los atorrantes de la cuadra lo vinieron a buscar para jugar a la escondida, mientras se armaban nuevas parejas en la pista de baile, los gallegos pedían paso doble, los viejos tango y la juventud de entonces se hacia dueña de los discos a pasar, esos viejos discos de pasta, junto a algunos nuevos 33 revoluciones.
Todo daba vuelta como una calesita y Carlitos se metió en el vestuario de mujeres, debajo del escenario, que olía a humedad. La luz del afuera reverbera en esas paredes donde había un dibujo de un negrito con hueso en la cabeza y una inscripción: Lumumba. El lugar no daba miedo, pero era otra galaxia. Una galaxia donde el carnaval quedaba lejos, o era solo un ruido, o era Rita Pavonne cantando el baile del Ladrillo.
Ahora era el momento en que había que tirar un poco de tierra arriba del cajón y flores y todo el mundo empezaba a abrazarlo.
Carlitos se sintió el rey del subsuelo, nadie lo buscaba y posiblemente entre el lió del afuera esa escondida iba a terminar con alguien diciendo Sangre, una contraseña donde había que barajar y dar de nuevo, saliendo del escondite, por bueno que fuera.
Allí llegaba el ruido de las canciones, los gritos del carnaval, el olor de la parrilla, mezclado con el olor de la humedad del breve subsuelo, pero también atravesando todo, un rumor de enaguas, de ropa un sonido clap clap mucho mas cercano.
Ahora cantaba Neil Sedaca Oh Carol!!! y era hora de irse de allí, no sea cosa que el padre dejara de servir chorizos y preguntara donde estaba y empezara una cacería que terminaría inevitablemente en una paliza. Carlitos empezó a hacer ruido, para espantar a la rata que jadeaba, o chillaba o la rata de podía ser tan grande como esos caretones de cartón pintado. La rata que estaba en la parte mas profunda del vestuario debajo del escenario donde el animador vocacional entonaba una glosa pidiendo un aplauso para la esposa del presidente, y entregándole un ramo de claveles.
Todo eso escuchaba Carlitos, mientras del fondo del vestuario salía a medio vestir su madre, con el batido deshecho y el chico grande de doña Celia abrochándose la bragueta. Carlos, vamos no hay nada mas que hacer aqui le dijo su esposa, llevándolo del cementerio. No había nada que hacer aca, le había dicho su madre aturdida el último carnaval que festejaron en el club, mientras el ruso gritaba Sangre y eso quería decir que había que empezar de cero a jugar otra vez a la escondida.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...