lunes, 20 de agosto de 2018

Cris, Cris, Cristina

había una canción de Sabina, que le cantaba a Cristina Onnasis, que murió ¡aca! , que tenia todo y sin embargo no tenia nada. Padecía por ser gorda, como padezco yo y me consuela. Sin con todo el oro del Perú y el acceso a todos los spa del mundo no bajaba ¿porque yo podría hacerlo?
Sin embargo no estoy dispuesta a morir por ello.
Todavía cantamos (guiño-guiño)
Pero uno dice acá Cristina y dice Cristina Kirchner.
Yo escribí el día que se fue una crónica de calabaza, pensando en que dejaba la presidencia y la carroza se volvía calabaza y ella historia.
No pensaba que a esta altura de las cosas siguiéramos pensando que Cristina era la salida. Sin embargo, en esta desolación macrista, Cris Cris Cristina sigue siendo la puta ama del universo.
Para los que no leyeron mi crónica, ingenua, de fin de mandato, hoy Cris Cris Cristina

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2015/12/10/cronicas-de-calabaza-la-despedida-a-cristina/


ah, y la canción de Sabina, que me parece no es tan conocida.

sábado, 18 de agosto de 2018

yo no elegí nacer así, son cosas mias.

mientras Mirta hace su campaña para que compremos YA los pasajes para ir a Brasil en Marzo y Jorge cuenta pelotudeces sobre la colimba para sustraerse a la conversación sobre vacaciones, recibo un llamado diciendome que cambia el lugar de la presentación de mi libro. Que en vez de hacerse en el hall del teatro de lomas, se va a hacer en el Museo Americanista que queda casi al lado del teatro, porque una exposición itinerante de Boca Junior va estar en tal hall y posiblemente interfiriera en mi evento.
Me imagino gente que fue a ver lo de Boca comiendose mis budines y tomando mi café y entrego.
Entrego quiere decir me conformo aunque le avise A MEDIO MUNDO que presentaba un libro.
Entonces, nuevo lugar, a lado del anterior lugar
chequeo: termos, budines en el frezer listos para que el lunes les ponga el glasé, mirta me trae alfajorcitos de maicena, Malena me hace una torta con el logo del libro, mi viejo unas bombitas de crema. Hay café, hay te, incluso compré servilletas.
Jorge se enoja: me dice "no es un cumpleaños": Le digo "por el libro ya no puedo hacer nada". Pero hago. Escribo 15 dedicatorias a personas que seguro van a venir, para no escribir una pelotudez en el momento.
Me voy a teñir el pelo, me enojo por estar gorda. y en ese cotidiano fragor, soy yo, la que puedo, la de siempre.
Estan invitados, claro. Lo saben, Si no los conozco, presentensé, No hay nada tan mio como este blog. Ni siquiera mis hijos, porque mis hijos son de "ellos mismos".


Pienso vender los libros que sobran por mercado libre, a precio de costo. Asi que pueden comprarlos.
para colaborar con esta joven poeta.

lunes, 13 de agosto de 2018

la realidad aumentada.

No,no voy a hablar de aumento de pesos. Vengo acá a compartir el tema que se desarrollará en el cuatrimestre que empieza hoy en la cátedra de Semiologia.
Es que, señores, he vuelto al CBC, donde -paradojicamente- nunca he estado.
Resulta que estaba en Puan, cursando Filosofia y me sale que deberé cursar una materia (a mi gusto) del CBC para tener regularidad. Es que yo soy  UBA pre-cbc.
Asi que marché presta a cursar enfrente del shopping alto avellaneda, canchereando que como soy psicoanalista la semiotica era para mi pan comido.

No no y no. Siempre es un viaje volver a la facultad. Nada de Saussure y el signo linguistico. El tema de este cuatrimestre es la realidad aumentada y las utopias (y sus correlatos, las distopias, es decir las ficciones de un mundo futuro apocalipticas, catastroficas o simplemente peor que este)

No te voy a mentir, Marge, que me pone inmensamente feliz ver que hay autores que no solo no he leído, sino que ni siquiera he sentido nombrar, que diseccionan la realidad en clave académica para contarnos de que va este mundo.

La realidad aumentada tiene por ej. la revista inrrokuptibles donde vos acercas el celular, previa bajada de cierta aplicación y podes escuchar un tema o una entrevista, o ver un cuadro. Cosas así.
O el caso del tipo que se compro una muñeca de silicona para jerco y despues creyó que era su mujer, la lleva al cine, y come con ella, porque la ama, interactuando con el software que tiene dicha nena de goma.

Internet y la tecnología nos llevan a mundos que solo atisbabamos. No podemos ir a Maldivas pero podemos aplicar en nuestro humilde dormitorio de Barracas o Monserrat un dispositivo que nos haga creer que allí estamos interactuando con gente que no existe, triunfando en un mundo que no hay.

Yo pensaba, que al final la resistencia, son los tipos que de tan pobres no tienen acceso a nada, y nosotros, los prisioneros.

Todo el tiempo pensé en cuatro cosas
1) el cuento El cohete de bradbury, que esta en este blog
2) el cuento La pradera, de Bradbury, que voy a colgar a continuación  http://depa.fquim.unam.mx/amyd/archivero/LaPradera_3986.pdf
3) La pelicula "Las esposas de Stepford" que tiene dos versiones (a mi me gustó mas la vieja), donde unos hombres en un country sustituian a sus mujeres por versiones mejoradas.
4) La pelicula She, donde un hombre interactúa con un software (no una persona) por telefono, que sustituye a una mujer, olvidandose de que es un coso.

La profesora mando ver el capitulo 3 de la temporada 1 de  Black Mirrow para el jueves. Uds. seguro la han visto EL mundo es apocalíptico y nosotros, acá le hacemos el aguante poniendo alma y corazón, mientras que desde el google nos roban los datos y  nos hacen comprar basura.

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viernes, 10 de agosto de 2018

abortame esta.

es mentira que el aborto te deja secuelas psiquicas
podes abortar por mil razones, incluso si objetivamente estan dadas las condiciones para tener un hijo, porque tener un hijo no es una cosa "objetiva"
es mentira que si no tenes plata tenes que abortar, porque tener un hijo se trata de tener ganas
es mentirosa la relación entre abrir o cerrar las piernas y querer tener hijos
podes saber cuidarte y no cuidarte por mil razones, algunas absurdas, La principal no relacionar eso que estas haciendo con enfermedades o prevenciones, por eso hasta las más leídas quedan embarazadas
no es fácil quedar embarazada y no es fácil abortar, ni aunque sea mas legal que el agua de la canilla
no es verdad que la mayoría de las mujeres que abortan lo hacen solas. El hombre acompaña muchas veces sin saber muy bien que hacer
las mujeres van a seguir abortando con o sin ley, no pasa por ahi: Simplemente se van a morir menos y va a haber menos secuelas traumaticas
Uno sigue
siempre
No conozco a nadie que se haya arrepentido de abortar, Y conozco muchas mujeres que han abortado. Una sabe cuando quiere o no tener un hijo.

Estos pibitos son mis nietos aborteros. La foto la sacó mi hija. El pañuelo se lo regalé yo y ella me honró poniendoselo a mis nietos

Milo todavia no habla; dice apenas abu (que puede querer decir abuela, abuelo, agua y un montón de otras cosas) Emma se tapa la boca porque recién se puso los brakets.
y yo, mientras miro las nuevas olas, ya soy parte del mar.



miércoles, 8 de agosto de 2018

nosotras, las hembras. Marea verde,

Vengo de caminar la avenida de Mayo desde Tacuarí hasta el Congreso de la Nación, ida y vuelta.
Es que hoy hay marea verde.
Se discute en Senadores el proyecto de Ley de legalización del aborto, con lo cual el Estado Argentino no solo lo despenalizaría sino que tomaría para si resolver la cuestión de salud que implica terminar con un embarazo que la mujer no quiere llevar adelante.
Hay infinita hipocresía sobre el asunto, tanto que conozco mujeres que abortaron que ahora se ponen de culo con que sea legal.
Lo mejor fue cuando esa actriz le dijo a la mirtha legrand "no aborte, Mirta", cuando la diva de los almuerzos (????) dijo que estaba en contra.
Nadie -huelga decirlo- esta a favor de que las mujeres aborten; y todas (permitanme decir acá todes) queremos la vida.
En fin. Yo había venido a casa, tranqui, después de trabajar y me puse a mirar la tele y un pelotudo muy pelotudo, abiertamente chupacirio, se puso a argumentar en contra de la ley: No me dejaron otro remedio, tuve que agarrar mi campera y arriba de la ropa de entrecasa me la calcé y me fui a la estación Lanus a formar parte de la marea verde. Allí me compre el segundo pañuelo verde y me fui a formar parte de esa masa verde. Y tambien me pinté la cara con estrellitas en un puesto. Y saqué fotos.
Somos una gota de agua, pero un tsunami se hace con infinitas gotas de agua. No se si la ley saldrá o no saldrá pero a esta marea nadie la para.

Y como homenaje a mi hembritud vuelvo a colgar el poema de Alejandro Crotto que tanto me gusta
celebrando la maternidad: Que será cuando se nos cante la gadorcha. Nuestro cuerpo, nuestras decisiones.


Las hembras son criaturas asombrosas
A cada vuelta sangran su furia de seguir vacías.

O las golpea el rayo que las pone
a fabricar más cuerpos en sus cuerpos.

Paren sus frutos frágiles, viscosos,

dan leche tibia.

Tierras de leche y miel,
miel con fondo de flores persuasivas.

¿Ves sus ojos, la fuerza que las tiene?

No hay nada más hermoso.

No vas a acostumbrarte nunca.

miércoles, 1 de agosto de 2018

oh,vanidad.

mañana retiro los libros de la imprenta.
Hoy me mandaron el flyer de la municipalidad

Mi analista me contó alguna vez (con ocasion de la edición de mi primer libro) que borges había dejado en los sobretodos colgados en los ganchos, en un bar muy de intelectuales, la primera edición de su libro (¿fervor de buenos aires?) asi que todas las pelotudeces que yo haga en ocasión de presentar el mio estan dispensadas. Claro, Borges tenia 25 años o algo así y yo tengo 62, pero eso de la sabiduría y el aplomo que te dan los años es puro bla bla.

Seguimos haciendo pelotudeces.
Bueno, este es el flyer oficial de ellos

La imagen puede contener: 4 personas, incluido Nilda Cansada, texto Para mi, está lindo

martes, 31 de julio de 2018

walsh y yo

Resultado de imagen para rodolfo walsh no escribio operacion masacree

l otro día,café por medio, le contaba a un amigo que Rodolfo Walsh (el autor de Operación Masacre, por si solo lo tienen por la estación de subte A) fue cambiando los prologos y con ellos el sentido de su propio texto, en cada reedición.

No solo le toqueteaba algunas cosas de estilo, sino su sentir con el paso del tiempo iba cambiando: ël iba siendo otro. Desde el nacionalista que celebra el bombardeo de plaza de mayo en el 55, uno de cuyos aviadores fue su hermano, hasta el montonero crítico que escribio la carta a las juntas y que murió a los tiros, resistiendose como un heroe, en donde ahora para el subte, (creo)

La cosa es que para no quedar como una petulante que cita frases de memoria, me quedó en la lengua contarle a mi amigo eso que escribió Walsh, y que en cierta manera me define, o hago propio, o hago como si Walsh supiera mi sentir

"...pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez"




bueno, ahora que lo escribí, me voy a quedar mas tranquila. Me había quedado atragantado y no podía dejar de pensar en eso. en mi fruición por escribir, y en el sentido de eso.

allí arriba, el libro que llevo en la mochila.

viernes, 27 de julio de 2018

un río una luna roja un julio

PARA SABER QUE NO ESTOY ROTA
O QUE LO ESTOY
PERO FUNCIONO
ME SACUDO
COMO LO HACE UN CAMPANERO LOCO
UNA AMA DE CASA CON EL CONTROL REMOTO
AL QUE SE LE ACABARON LAS PILAS,
ME GOLPEO COMO HARÍA UN IRACUNDO VIEJO
CON EL APARATO ELECTRÓNICO QUE SE COMPRO EN EASY
Y YA TIENE LA GARANTÍA VENCIDA.

RÍO QUE REBASA
LOS MARGENES
QUE LAME LOS PIES DE LAS MESAS DE PICNIC
FLUYO POR AHI
TORRENTOSA, SALVAJE, EXTRAÑADA DE MI MISMA

UN RÍO,
SI SEÑOR, NO ME MIRE CON DESDÉN.
AGUA QUE NO ENCUENTRA LA FORMA
EN ESTA LUNA ROJA DEL JULIO QUE TERMINA

ENSAYO SER SUAVE Y BLANDA
PERO NO POR HIPOCRITA O CANALLA.

ME SOBRA GENTILEZA
EN ESTA TIERRA DE LA MALASANGRE
INTENTAMOS
LOS QUE QUEREMOS SER MEJORES
MANAMOS UN AGUA BUENA,
MIRAMOS A LOS OJOS,
DECIMOS PALABRAS QUE QUEREMOS SEAN SANTAS
HACEMOS FELIZ A OTROS
TODOS NOSOTROS
MUJERES O VARONES
TODOS ENFERMERAS DEL AMOR
NUDISTAS DE PAGO EN LA SOLEDAD PATAGÓNICA
COMO SI AL DARNOS VUELTA COMO UNA MEDIA
ALGO LUMINOSO ADVINIERA
Y NOS ILUMINARA CON SANGRÍA DE FAROL

A TODOS LOS DE ESTE LADO.

ATURDIDA, SOY UN RIO DE SIERRAS
BAJANDO POR LOS AÑOS
INTRANQUILA LUZ DE VELA
EN EL MEDIO DE ESTA VENTISCA
DESGUAZANDOME.




jueves, 26 de julio de 2018

gente rota.

Karina lloraba con mocos. Paula buscó en el bolsillo de la campera colgada pañuelo carilina, pero al no encontrar manoteo el rollo de cocina de encima de la mesada y le alcanzó, mientras la llevaba como a una paralítica hasta la mesa del comedor, casi la sentaba y le decía "contame bien"
-es que la hija de puta le ponía que le dolían las gambas y la cintura: "me dejaste la cintura rota", como puede ser tan regalada de decirle eso ¿no sabe que es casado?
Paula pensó que por ahi la mujer esta lo había ayudado a correr algo pesado en la oficina, pero poquito lo pensó. Mas pensó que la había agitado como a una coctelera. Pero le dijo a Kari, que era un mensaje confuso que no permitía que pensara que el negro le estaba siendo infiel. Pero Kari dijo que se había envalentonado y contestado el guasap como si fuera el negro y le había escrito ¿ah, si? y la otra (que estaba registrada en el whasap como mario, pero el de la foto no era ningun mario, sino la cara de una hija de puta sonriente) había contestado "para no contarte como me quedó otra parte"
Encima de puta calienta pijas. No hay nada que hacer, a esas hijas de puta hay que romperles la cara, otra no hay.
Lo primero que pensó es ir a romperle la jeta, pero optó por romper el celular del negro. Lo tiró varias veces al piso y  no pasó nada. Luego se astillo el vidrio pero como seguía funcionando fue a la terraza y lo tiró para abajo. Cuando lo agarró la batería se había salido, la colocó con cuidado y vio que ya no encendía. La primera cosa buena del día.
El celular estaba siempre bloqueado y ella no tenía demasiado interés en espiarlo, porque el negro era un tipo decente, buen marido, laburador, si no se hubiera cruzado con esta hija de mil putas. Sin embargo, y casi sin querer había aprendido el dibujito que el negro hacía, de tanto verlo. Y ese día que él se fue al trabajo se fue derecho al guasap donde sabía que los compañeros del trabajo le mandaban mujeres en tetas. Pero estaba ese mensaje de Mario sin abrir, y esa foto que no era de ningún Mario, si no claramente de una hija de mil putas, puta de mierda, roba maridos y quiso quedarse tranquila.Casi le agarra un ataque de epilepsia
- por eso vine a verte, Paula. .
-Si no queres encontrar mejor no busques, le dijo Paula como consejo fuera de tiempo. Karina había dejado de llorar y le contó que trasca lo llamo al negro y le había dicho que se había olvidado el celular, que ella lo puso en la mesita y que el perro lo tiró cuando se acostó en el sofá. El  dijo que seguro que no era nada, pero todavía no había visto el coso, al que una bomba puesta por el correcaminos no lo hubiere hecho estallar de esa manera.
Paula le pregunta si lo había mandado al carajo, si le había mencionado el guasap.Ni loca.
De ninguna manera, dijo Kari. A esa hija de puta no le voy a entregar a mi marido en bandeja.
Esta noche hago pastel de papas y aqui no ha pasado nada. Y que venga él a decirme que me va a dejar, pobre su alma: la casa es herencia de mi vieja y los dolares los tengo yo: Que se lo lleve con lo puesto, porque de acá no saca ni una campera. 
Lo que pasa, vuelve a llorar Kari, es que yo al negro lo quiero tanto
La culpa es de esa calienta braguetas. Que se cuide, tengo la cara grabada en la memoria, y le voy a sacar el dolor de cintura a patadas en el orto.
EN cuanto al mensaje ¿ah si? por ahi ni lo menciona.
No hay nada que hacer : si sos una mujer buena y un hombre bueno, siempre aparece una envidiosa hija de puta que quiere tener lo tuyo: Mira si el negro se va a fijar en esa mina, teniendome a mi que lo tengo como un rey.
EN cuanto a la cama, el negro viene molido, no entiendo lo que pasó.
Aca, Paula,no ha pasado nada. A mi no me va a joder ninguna calienta braguetas.

martes, 24 de julio de 2018

En la peluqueria de Patricia, que queda atrás del Coto, las mujeres son contadoras, profesoras, esposas de tipos que trabajan en la aviación y cosas así: Yo misma pertenezco a esa clase de personas.
Hablan de Cancun, del viaje por Europa, y sobre todo, pero por sobre todas las cosas las clientas de Patricia aman Miami.
Ahi -no deja de ser una peluquería de barrio, y yo  misma voy como desde hace ocho años- no queda títere con cabeza: las cuñadas, las suegras, las nueras son demolidas con el filo roto de las palabras repetidas hasta el infinito.
Mirá si será de barrio que no te cobran con tarjeta: todo taca taca. Patricia no cobra demasiado pero todo cash. Y tampoco -salvo error o sorpresa- te ofrecen cafe: Algunas veces ronda el mate y otras un café de micro de larga distancia.
Todas absolutamente son macristas: por eso ahora no se habla de política. Yo gozo como una vencida hablando del desastre que "hicieron estos" Me agrando, canchereo.
Allí el target es 35 años hasta la muerte: la he visto a Patri llevar a alguna clienta a la casa, porque pobre no puede manejarse sola. En esa peluquería no te van a dejar en banda.
Las chicas empleadas cambian bastante, agarran experiencia y después se ponen sus propias peluquerias.
A mi me consciente: es la única persona que entiendo me bancó fuerte en mi época de vacas flacas, me cobraba  tan la mitad que a las otras,que me daba vergüenza y también un poco de alivio.
No puedo dejar de hacerme el tinte, no es que este totalmente canosa ni nada por el estilo pero el pelo finito que tengo, se va poniendo rojo caca , o paja merda después de un mes.
La jipitud que me sostiene en andas en estos sesenta años tan sorpresivos que me llegaron no me da para andar canosa. Tal vez si tuviera el pelo largo y ondeado y grueso como una lesbiana que me cayera en cascada por la espalda, me animaría. Tengo un pelo de persona que se está quedando pelada por las radiaciones por un tratamiento contra el cáncer.
Me doy cuenta ahi que soy poco sorora. No me sale identificarme con esas otras clientas, me siento de otra estirpe, como si fuera una india fueguina llevada a la primera exposición mundial de Paris, esa donde inauguraron la torre eiffel, que era una joda y quedó.
Necesito teñirme el pelo, el jueves tengo fiestonga. Viajaré una hora de ida y otra de vuelta y entraré en ese mundo femenino tan lejano al mio como cuando era chica y jugaba a las visitas de señora poniendome un sombrero de rafia de mi madre que andaba por ahi.


lunes, 23 de julio de 2018

Hermosa versión de la canción de Ana Prada

tanto nos quisieron buenas, adecentadad, aplicadas a las labores, madres y esposas Tanto nos quisieron albas, puras y abnegadas que nos pudrieron
No es nuevo, Ya Alfonsina escribía

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

las chicas buenas van al cielo... y las malas a todos lados. Imagen relacionada

domingo, 22 de julio de 2018

soy una negra y no soy peligrosa, que no te engañe mi piel blanquita ni como escribo

ESTÁ LA COSA NEGRA, NEGRA

Carta abierta de un morocho a otro (del Cohete a la luna de hoy=

Hola, Negro querido. Vos no me conocés, ya sé. Yo te conozco apenas por lo que contó mi compañera. Que te acercaste en la calle para venderle medias y le dijiste, a modo de presentación: Ojo, que soy Negro pero no peligroso.
Me dejaste pensando. Porque, más allá de las diferencias entre nosotros, yo también soy negro. Como la mayoría de la población de este país: descendencia de los pueblos originarios, de la inmigración latinoamericana y de aquella que llegó del sur de Europa y ya venía cruzada con sangre de África. (Por segunda vez, habría que aclarar. Porque toda la especie humana proviene del corazón de África. Lo cual torna absurdo al racismo, ya que convierte el odio a los negros en autodesprecio. Por mucho que le reviente, hasta el más pálido de los supremacistas es en el fondo un negro albino.)
Si los negros somos tantos y, siguiendo tu razonamiento, peligrosos por mera portación de piel y rasgos, ¿significa eso que la mayoría de los argentinos somos peligrosos? Me pregunto si un país así sería viable. Cuando pienso en territorios abarrotados por gente a la que se considera una amenaza, se me vienen a la cabeza los ejemplos más extremos: la Sudáfrica del apartheid, por ejemplo. Porque en los Estados Unidos —donde viven los otros negros; a nosotros nos dicen así porque les gusta exagerar nuestra opacidad pero en USA seríamos brown people, nomás: gente marrón—, los negros siguen siendo minoría. Y en Israel luchan una batalla perdida para evitar que los israelitas de origen palestino se conviertan en mayoría; prefieren alentar la inmigración selectiva, los tranquiliza más un judío ruso con antecedentes mafiosos que otro ciudadano con pinta de árabe… ¡aunque sea más bueno que Lassie!
A un país habitado mayoritariamente por gente peligrosa le quedarían dos caminos: o ser gobernado por representantes de esa mayoría, de modo que los monstruos rijamos nuestros propios destinos (el terror de tanto cabecita blanca argentino: ¡una negrocracia!); o por un sistema tirando a autocrático, donde la amenaza esté bajo control — político, social, militar, policial. Eso es el apartheid, sin ir más lejos. Aunque existen versiones light de ese sistema o simplemente camufladas, como estamos entendiendo a los golpes.
Al sistema democrático se lo armó así a sabiendas de que las mayorías tendrían un poder muy grande, derivado de su peso específico. Por eso se tomaron las previsiones necesarias para que, a pesar de la desmesura numérica, el sistema garantizase los derechos de las minorías. Pero cuando se utiliza el espaldarazo electoral para beneficiar a una minoría palidona mientras se hunde al morochaje, el sistema está haciendo lo contrario a aquello para lo cual se lo diseñó. La idea original pasaba por el contralor que persigue el equilibrio, la ecuanimidad. (Pero la verdadera, no el packaging que Macri lanzó en estos días como nuevo envase del producto rancio que insiste en vendernos.) Si se lo usa para que muy pocos primen por sobre muchísimos a los que desangra, lo que tiene lugar no es una democracia, aunque se preserven sus formalidades; lo que se verifica, lo que está ocurriendo entre nosotros, debería llamarse supremacía. (O en este caso, para ser precisos: supremaCEO.)
Todo organismo tolera parásitos sin daño severo para su salud. La Historia es rica en ejemplos de aristocracias que hacían poco y nada más allá de brillar, mientras lucraban con el trabajo ajeno. Pero una cosa es convivir con una lombriz solitaria y otra llevar dentro un alien como el de las pelis.
La lombriz vive de arriba a la vez que deja vivir. El alien —o la peste, si lo tuyo es Camus antes que Ridley Scott— te explota al mango, hasta que te mata.



El Negro no puede

Lo que pregunto es: ¿de dónde sacaste la idea de que sos peligroso porque sos negro? Digo, porque los medios y las redes sociales se cuidan de expresarlo así, con todas las letras. …Aunque lo insinúan, es cierto. Y constantemente. A veces usan la excusa de la inseguridad, otras hablan de los piquetes, de los que revuelven la basura, del número creciente que duerme en la calle… No te gastes en contestar, ya entendí. Lo percibís en la mirada de la gente bien, cada vez que la pescás mirándote en el bondi. Y ni hablar de la expresión que pelan cuando te acercás. Por eso la advertencia con que rompés el hielo: Ojo, que aunque SOY negro NO SOY peligroso. Qué gil, yo. Ya está, me cayó la ficha.
Lo paradójico es que, en muchos sentidos, ese prejuicio no podría estar más lejos de la verdad. Los negros de acá nos identificamos con la canción de Piero: tendemos a ser mansos y tranquilos, lo nuestro es la pachorra. Además pintamos retacones, desde la contextura física no podríamos ser menos amenazantes. La reacción de los canas de USA se entiende, aunque no se justifique: los negros de verdad tienden a ser grandotes. Por eso los reducen entre varios y los estrangulan o electrocutan vía Taser o les disparan antes de preguntar: porque les tienen pánico. Aunque los policías anden armados hasta los dientes, cuando el negro se sulfura se cagan encima.
Claro, está la cuestión del número, que deriva de la condición de mayoría. Cuando nos pescan solos se permiten fruncir la nariz, mirarnos de arriba a abajo, tratarnos con desdén. Hace años un editor me pescó cantando en televisión y su único comentario fue que le recordaba a Ritchie Valens. ¿El tipo que convirtió a La bamba en un hit? Era una forma elíptica de decir que yo era un advenedizo, un chicano metido en un mundo ajeno, desde que el rock les pertenecía a los rubiones marca Cerati. Mirá el tiempo que pasó y todavía lo tengo atravesado acá. Pero es cierto, cuando somos dos o más… Les da miedo que nos agrupemos, cualquier variante de nuestra agremiación los pone a sudar: la patota futbolera, el piquete, la manifestación, la clica. Saben que en barra no nos cuesta ponernos bravos. Andá a pasar con el auto cuando los muchachos cortan los accesos. Te dejan la carrocería como un bollo de papel crêpe.
Parte del éxito de The Walking Dead se finca ahí. El temor más grande de los blanquitos —que de una se identifican con el sheriff Rick— es despertar un día para descubrirse rodeados por una turba de gente fea, a la que no se le entiende nada y que confunde cerebros con choris crocantitos. (La pesadilla prototípica de las clases medias: ¡esos negros indolentes se quieren comer lo que es mío, mío, mío!) Por eso las nuevas tecnologías apuntan a aislarnos, a convertirnos en adictos a celulares que devoran nuestros ojos, a arrancarnos del mundo real, a convencernos de que no salgamos de casa (todo lo que necesites, pedilo por internet): para que no nos juntemos, reunamos, confabulemos. Que seamos negros no les gusta, pero menos les complace que seamos tantos.
Strenght in numbers, se dice en inglés: las cifras indican que por ese lado hay fuerza, poder. El sistema trata de persuadirnos de que cada uno de nosotros es un solitario número 1. Pero cada vez que se cruzan con nosotros, lo que ven proyectado en nuestro pecho no es un 1 sino una cifra expresada en millones. Eso es lo que les inquieta. La perspectiva de que nos pongamos de acuerdo, de que los millones funcionen en sincro. El temor a que accionemos en beneficio común en lugar de a su servicio.
Lamento decírtelo, Negro. Aunque la simpatía te ayude a saltar barreras (mi compañera ya te había comprado unos repasadores tiempo atrás, vos no te acordaste; en este momento tengo puestas las medias que se llevó la segunda vez), no hay forma de que los convenzas de que sos un inofensivo número 1, la excepción a la regla.
Por más que en tu cuerpo se hubiesen reencarnado Francisco de Asís, Gandhi y Ana Frank tres-en-uno, para ellos seguirías siendo peligroso.
Porque sos Negro. Y eso es todo lo que ven, lo que están dispuestos a ver.



La Lista Negra

La condición de amenaza no deriva de nuestras características individuales, sino de la pertenencia a una comunidad. Nosotros somos cofradía, gregarios por naturaleza, nos gusta amucharnos. Estamos acostumbrados a los esfuerzos, los hicimos la vida entera: donde entran cuatro entran cinco, donde comen dos comen tres, aquel(la) que conserva el laburo ayuda al que lo perdió. Hace días me enteré de que un periodista que conozco tuvo que pernoctar en el auto con su bebé recién nacido, cuando lo echaron de un medio y se quedó en la calle. Esta semana lo vi en la tele, haciendo su trabajo con la dignidad que no perdió ni siquiera entonces. (Si lo vieses te reirías porque es blanco teta, pero creéme: por debajo de su piel albina, él también es Negro. Como las mujeres que militan en el movimiento NiUnaNegraMenos. Y aunque es verdad que existen Tíos Tom como los Venegas y los Toty Flores, los cabecitas blancas nunca los aceptan del todo: cada vez que los invitan a una reunión, lo que piensan mientras les ofrecen un canapé es tendrás plata y una casona PERO IGUAL SOS NEGRO.)
Ellos creen que nuestra docilidad es servilismo. Y no lo es. Somos tranquilos porque encaramos la vida con filosofía: sabemos que nada bueno de verdad es fácil y que lo que logramos comprar no nos pertenece del todo, no es nosotros, en último término no es esencial; entendemos que, como dice un amigo, cada noche puede ser la última noche. Por eso mismo, vistos desde los ojos de quien considera que merece todo lo que tiene y lo que no tiene lo merecería también, somos incomprensibles. Y como los desconcertamos, nos temen.
Por eso me pregunto si no sería mejor que asumiésemos nuestra peligrosidad. Porque la otra opción es impracticable. Si le damos crédito a la forma en que nos ven, si aceptamos que somos como dicen que somos —poco emprendedores, brutos, patoteros, indignos de confianza, carentes de iniciativa, incapaces de cumplir con los compromisos que asumimos, proclives a la deshonestidad—, tendríamos que reconocernos como sub-humanos. Que es lo que expresó Pity Álvarez, sin ir más lejos, cuando se entregó por haber matado a otro hombre.
Cualquier animal hubiese hecho lo mismo, dijo. Pero no es cierto. Entiendo que Pity se haya percibido como alguien reducido a la animalidad. Siempre fue un Negro, lo cual significa que vivió siendo menospreciado, sospechado, embaucado. Lo trataron como a un animal —un freak es eso, socialmente: una bestia enjaulada en exhibición— y ahora se justificaría así. De algún modo estaría devolviendo la medicina que le zamparon desde que nació, pero es demasiado inteligente para creérsela. Para empezar los animales no matan cuando se defienden, sólo matan lo que habrán de comer. Y lo más importante: somos seres culturales y no podemos desprendernos de esa matriz, por más que nos enfrentemos a una situación acuciante. Aun en la emergencia, siempre hay un camino más, un recurso extra, un Plan X, Y o Z que poner en práctica antes que asesinar a un congénere. La muerte no puede ser la única opción, porque todas nuestras acciones están filtradas por el cerebro y el cerebro es una máquina de desplegar variables. Aun cuando creemos no estar pensando, pensamos —y decidimos; podemos equivocarnos, pero siempre es a consciencia.
Animales no somos, o en todo caso somos animales y a la vez algo más, mucho más. Entonces, ¿de qué modo habría que asumir nuestra peligrosidad?



Un oscuro día de justicia

Somos peligrosos —y a mucha honra— porque existimos, nomás, y de un modo que no es exactamente aquel que tranquilizaría al mainstream. Pensamos distinto, sentimos distinto, planeamos distinto. Nuestra idea de lo que consistiría un éxito es Negra, ciento por ciento; y la alcanzamos no pocas veces, a consecuencia de que no proyectamos demencias a futuro ni pretendemos ser otros. Los módicos éxitos a que aspiramos llegan porque sabemos quienes somos y entonces lo deseado —la pareja, la diversión, la familia, el asadito, la vacación, la amistad, el fulbito, el orgullo que deriva de lo bien hecho, la capacidad de vivir el momento y de permitirse un destello de felicidad— se va dando solo. Otra gente, en cambio, siente que será en la medida que obtenga determinadas cosas, que no siempre llegan; a razón de lo cual se frustra y juzga severamente a los que no parecen envenenarse del mismo modo.
Somos peligrosos porque aguantamos bocha pero no todo. Es verdad que hacemos gala de paciencia china y podemos ajustar los cinturones dos y hasta tres orificios sin pestañear. Sabemos tener menos sin ser menos. Pero ojo: existe un límite. Y hoy lo sentimos cerca. Dentro de poco hasta tus medias van a ser un lujo, Negro. Una cosa es que nos aligeren los bolsillos y nos dejen sin vacaciones, y otra muy distinta es la violencia. Qué te voy a contar que no sepas. Comer salteado y mal es violencia. El sufrir innecesario de pibes y viejos es violencia. El desempleo es violencia. La condena a la ignorancia es violencia. La imposibilidad de cuidar de la salud es violencia. Y no es que carezcamos de aguante: tenemos la piel dura de los elefantes. Pero un coscorrón no es lo mismo que una tunda o un balazo en la nuca. El coscorrón deja de doler, la desnutrición produce daño irreversible. El coscorrón se desinflama, las vidas perdidas por falta de atención ya no se recuperan.
En último término somos peligrosos porque somos irreductibles. Aunque toleramos demasiado para mi gusto, y por eso se convencen de que al fin nos metieron en caja y todo está como debería, mente superior domina a mente inferior. Pero se equivocan una vez más, como cada ocasión en que nos subestimaron. Nosotros somos más bien como esa gente (quién, ¿yo?) que bancó de más y termina estallando por lo que parece una nadería cuando no lo es, se trata de la chispa nomás, el fulminante que detona la barbaridad de pólvora que acumulábamos en el alma. Me pregunto cuál será la mecha esta vez. ¿Una represión con muertos? ¿El suicidio en público de algún viejo? ¿Las primera víctimas fatales de Flybondi? ¿La difusión de imágenes de nuestros nuevos desnutridos? ¿Otra zancadilla económica, que persuada a los cabecitas blancas de abrocharse la nariz y salir a protestar a las calles llenas de Negros? Porque, aunque todavía a regañadientes, hasta ellos atisban hoy la verdad de la milanesa: los tipos que elegimos para que nos gobiernen (admitámoslo, hubo mucho Negro que los votó) le están quitando a la gente lo esencial, lo que marca la diferencia entre la vida y la muerte, para dárselo a los que ya tienen para vivir mil vidas y no han hecho nada para merecer su fortuna más que ser inescrupulosos y cagarse en la ley.
Es así, Negro. Por más que sacudamos cascabeles y bailemos tap los vamos a seguir atemorizando. Tal como viene la mano, un día vas a acercarte a un cabecita blanca y te vas a comer un tiro que te arruine la mercadería. Entonces —perdido por perdido— hagamos lo que tenemos que hacer, y ya. Nosotros mismos. Sin esperar a nadie más, porque como en el cuento de Walsh, capaz que apostamos a un salvador proverbial y cuando asoma le llenan la cara de dedos. Con la calma propia de aquel que se sabe ajustado a la ley, protestemos hasta que se respeten nuestros derechos como los establece la Constitución. Tiene que existir alguna cuña que frene el mecanismo de la trituradora de gente. ¿Cuántos Maldonados vamos a permitir, hasta que entendamos que hay que ponerse las pilas? Va siendo hora de que advenga la negrocracia que corresponde a nuestra relevancia, mientras los responsables de esta situación van a parar al sitio que —paradójicamente— les corresponde: la historia negra de este país. Demostrémosles hasta qué punto atendieron al parte meteorológico equivocado y malinterpretaron esa nube oscura.
La verdadera tormenta en ciernes, acá, somos nosotros.

viernes, 20 de julio de 2018

esto no es un poema del día del amigo.

Amigos son los huevos
y vos que conocés mis vicios ocultos
que sabés
por ej. Mirta, que me gustan los sanguches de miga
Silvia, que cuando era chica
te tiraba con el codo los libros del banco
y que no soy nada buena,
por ej. Nora, que me conversaste un año entero
el año del señor el 1973
y nos rateamos al Ital Park que no está mas
y vimos en el cine Las Flores los Siete Locos
Amigos que no da nombrar
esos que me quieren como soy
que me hacen quererme un poco
por mecanismo especular
Fernanda que me trata como si yo fuera como ella
una fina poeta
Anahí a quien no veo mas hace muchas decadas
pero con quien
criamos los pibes al mismo tiempo
sin imaginarnos este fin abrupto.
Elda que se cagó muriendo sin haberme entregado
los pompones de cortinas que me había hecho
Los que me bancan que siempre hable de adelgazar
y no lo consiga,
amigos son los huevos
el germen de todo
uno con la piel del otro
Maria Marta que me estima como soy, sin pedir que sea diferente
La Mirna que hace de cuenta
que no nos separan dos largas décadas.
y asi podria seguir, nombrando minas
porque en el caso de los varones
por respeto a los presentes
y por cierta incomodidad
no haré recuento de favores.
Amigos todos ellos, en el suicidio de cada día
como Lazaro me levanto y ando
a tientas y en pelotas
hablando de gilada como siempre
rindiendole cuentas al universo
tratando, eso si, de ser mejor
de no traicionar algo que no se muy bien que es
pero podriamos exagerar y llamar mi escencia.

miércoles, 18 de julio de 2018

tren.

El pelado se ponía denso con la revistita y yo lo mandaba que mirara el diccionario en el celular, pero no sabía ni como empezar y yo quería dormirme o algo así. Mientras veníamos en el tren que va desde Pompeya hasta Tapiales habíamos comprado chipa, unos pañuelos carilina porque el Pelado moqueaba por un resfrío que traía desde mayo, y también una revista de palabras cruzadas. Parecía que no podíamos detenernos de gastar moneda en gilada., vendedor que pasaba, vendedor al que queríamos comprarle, como chicos. El bajón del porrito  fumado atrás de la feria de los pajaritos nos daba hambre, por lo que hasta ese rollo de cartón  incomible que nos habían vendido por chipá nos devoramos: Ademas teníamos que hacer fuerza y convencernos el uno al otro para aguantarnos  las ganas de comprar todo; cuando pasaron vendiendo figuritas infantiles para llevarle a los niños para  estas vacaciones de inviernos que eran una oferta junto a  revistas infantiles con castillos para armar,: tuve que argumentar que era inútil comprar, le recordé al Buchi, que su mujer no le dejaba ver a los pibes desde la última vez que los había ido a buscar borracho. Cuando dije eso casi que se me pone a llorar, mejor hubiera comprado las putas revistas y ya. Después de eso se dedicó a las palabras cruzadas.
La mina era injusta,bien que agarraba la plata cada quincena. El pelado que era nómade como sus antepasados sirios estaba 9 horas sin chistar parado en la puerta del baño de esa galería decadente,   disfrazado de seguridad para que sus chicos tuvieran todo lo que su sueldo de mierda les pudiera dar.
En el viaje se ponía denso y es como si le hubiera agarrado una borrachera de tristeza pero estaba sano desde el domingo pasado que fue a buscar a los hijos para llevarlos a comer a la casa de su vieja y la hija de puta esa no se los dio.Encima la vieja lo cagó a pedos porque había hecho comida para cinco y eran solo ellos dos. Por los nenes cualquier cosa el Buchi, tal vez fue para bien porque desde ese día no se paraba en la estación Saenz a tomar ningún vino de desquite por mas que el frío fuera una excusa excelente.
Pero en vez de llorar por los nenes ahora me acosaba con una palabra, la cinco horizontal, que le faltaba: Yo miré de reojo la pagina del librito de  palabras cruzadas y le faltaba mas de la mitad. En la ultima hoja estaban todos los resultados,pero el me jodía a mi,porque quería sacarlo solo, sin trampa. No tiene lógica, si la palabra se la decía yo ,no era solo, pero el muy hijo de puta insistía. : Interés o apetencia de una cosa, seis letras,plural,  termina con s
Por mi parte andaba en automático, el horóscopo me había dicho que tenia que cerrar algunas historias que ya estaban cerradas, que fuera persistente.La verdad es que  no se cerrar asuntos, los llevo en al alma ortiba que tengo como zombies sangrientos que me comen el cerebro.  No creo en los horóscopos, pero tengo uno que me viene al mail -alguna vez me habré suscripto,no lo se- y en trayecto Saenz Tapiales tenia medio encanutado el celular (te saltan por la ventanilla en las estaciones y te lo sacan antes de que abrás la boca, especialmente en Lugano, ahi hay que tener cuidado, son todos indios) y lo leo.Siempre me tira alguna posta.
Le dije al pelado "ganas". Cumpla con las 6 letras y terminaba en s, pero el Pelado, que ya había resuelto una vertical, creo que era "perro" me dijo que llevaba una e. Y ademas ganas tenia 5 letras
Decidí hacerme el sordo y dele que me empujaba y me decía, pensá, yo se que vos sabes mas palabras que yo, dale ayudame, como si en eso se jugara su vida. Como si resolver el maldito crucigrama le asegurara cierta dignidad, dejar de vivir con la bruja de la vieja, que la supervisora no lo tuviera de punto, que la ex mujer no se acostara con sus antiguos amigos, como que sus hijas no se enfermaran.
Esa mañana me había levantado con un animal entre las piernas. El animal estaba dormido. Yo venia de una seca larga e involuntaria. Me hacía sentir como si tuviera un pichón adentro del cuerpo, un pichon que queria despertarse.
De repente tuve una iluminación.
Deseos
-Pelado- dije- probá con deseos
El pelado levanto la vista. De la ventanilla mugrienta se veía que llegábamos a Tapiales, el paisaje nos decía que era hora de levantarse y empujar para salir, tratando de que nadie nos bolsiqueara Entró una luz pura, como si bajara dios., Agarró la birome y escribió
Si, era esa.
Es que esta mañana en la cama, antes de levantarme, antes de poner los pies en las baldosas, pensé en vos.
Esperando olvidarme bajamos del tren  yen el apuro el Buchi se dejó la revista
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domingo, 15 de julio de 2018

y vamos a por este domingo



Por eso será que me mantengo joven
a pesar de la mancha en la visión
las arterias colapsadas
la carne que cuelga donde no debería
porque odiar es para flojitos
y yo soy una mina fuerte.
que cuando odia, al rato se olvida
o escribe cuentos canallas
y cuando ama quiere todo
especialmente a la gente.
Me viene desgraciando este amor plenario
me hace quedar mirando
con la boca un poco abierta
como una idiota sindrómica
falta  únicamente que me caiga baba
cuando escucho que hay que amar pocas cosas
y todas ellas bendecidas por el código civil.

Yo te amo todo
Tal vez no se usar el diccionario
y llamo así a este sentimiento
que me nace en la barriga
y termina vaya a saber donde
según el caso y la situación.

Hay tantas maneras de querer, carajo....

Estoy pensando que no nos ponemos de acuerdo
porque vivimos confundidos
y nombramos  mal a las cosas

sábado, 14 de julio de 2018

un linaje

alguien hizo ayer un comentario a este viejo post.
Está bien escrito y cuenta algo hermoso.
Es de mi otro blog, pero es entrañable como un post del sirenas.
Tengo muchas ganas de escribir sobre el Pity Alvarez y las vidas canallas o desperdiciadas.Y me parece que en cambio, me honraria escribir sobre la familia y la olla humeante.

mas un sábado. Más ahora.
https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2010/04/03/receta-de-familia-capelettis-en-caldo/

miércoles, 11 de julio de 2018

dame una noche de asilo

¿quien no la necesita? Armé una lista tan linda para pasar como música de fondo en la presentación de mi libro que me da ganas de vengan y que no se escuchen mis poesias, sino la música que elegí

Esto por ejemplo

Dame una 

Dame una noche de asilo en tu regazo
Esta noche, por ejemplo, dejemos al mundo afuera
Abre tus brazos, ciérralos conmigo dentro
Solo unas horas y luego cuando amanezca yo pondré una cafetera
Y habré llevado esta nube hacia otro cielo de nubes pasajeras
Si el sueño pierde pie, resbala, queda colgando de un hilo
Prefiero una noche entera en vela, a tener el alma en vilo


Dame un remanzo
Yo te daré lo que tengo
Este amor que no me explico
Pasan los años, y sigue a espaldas del tiempo
Quiero que me hables del tiempo
Que te desnudes como si fuera algo corriente
Como si verte desnuda no me aturdiera tan sistemáticamente
Tu piel me sea desconocida, me deja siempre intranquilo
Prefiero lamer después mis heridas a que tu amor pierda filo

gente que no.


l
Recién pasó que una persona se tiró en el subte y los viajeros se quejaban por la demora en el servicio
Tal vez no lo sabemos y hay una especie de chupacabras emocional que te saca lo que de humano tenés, Como en la pelicula de chaplín te volves un engranaje de una maquina y no sudas emocion con las cosas . Tal vez te emocionas con un atardecer, con un arbol otoñal, pero nada que convoque a otra persona queres que te afecte porque te convertiste en un perchero
Entonces tomas distancia, los otros son cosas lejanas o que no te incumben. Mejor que no te salpique sangre o vomito o sentimientos. No soy mejor que nadie, pero si me corto sangro y si otro se corta, no me da igual.

A mi dejame ser intensa, dejame que cuando se va de la casa una nena y no la encuentren sienta que podría eventualmente haber sido mi nena. Dejame sentir que me importan mas las personas que los atardeceres. Dejame pasar vergüenza, hacerme ilusiones, pedir que me quieran, esperar del otro. Dejame esta capacidad de hacerme malasangre porque no me valoran o porque me ningunean, Eso viene acompañado de muchisima ternura cuando si me valoran o me aprecian. ¿que estoy fallada? puede ser. No te voy a mentir, Marge.


No se si la paso peor o mejor que los percheros, pero el dia que no sienta nada, sabré que estoy muerta, aunque sea en la vispera. .

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lunes, 9 de julio de 2018

el humor y las mujeres

Me considero graciosa: o repentista. Tal vez lo único que sea realmente cierto es que tengo sentido del humor.
En los ultimos ¿ocho? años he tenido twitter: el formato del tuiter me viene como anillo al dedo: superficial, gracioso y sobre todo repentino. Las palabras se deslizan sobre las cosas, y las raspan : En eso hay cierto brillo, como cuando un fósforo raspa una superficie rugosa y se genera una luz.
La luz es breve pero no por eso menos verdadera.
Al principio se me ocurrían montones de comentarios graciosos (y superficiales) sobre los tuits de otras personas. Eran francamente superiores las cosas que se me ocurrían que las que escribía, pero ejercía sobre mi una férrea auto disciplina de no poner tuits que no tuvieran una cierta decencia, digamos que fueran dignos de una ¿directora de escuela? Que es lo que era por esos tiempos.

Pero ese ideal de mujer al que aspiraba ni siquiera habia sido construido por mujeres, sino por varones:Eran los varones internalizados que había en mi los que decian "una mujer no hace eso"


Lo mejor que se me ocurria, lo mas brillante quedaba en un registro personal (para eso esta el dm, el tuit privado, recuerdo que le mandaba a mi amiga Marcela las cosas zarpadas y no publicables que me venian a la cabeza incansablemente)

Yo pensaba que era notorio el bajo número de mujeres humoristas que había tenido el país: la mejor fue Nini Marshall. Y después la uruguaya Gabriela Acher. No habían surgido entonces las hordas de standaperas que hay en estos tiempos. ¿saben por que es esto? Por el puto patriarcado. Las mujeres somos muy graciosas y tan zarpadas como los varones pero se espera de nosotras cierto pudor , cierta veladura...que atenta contra el cabal sentido del humor que es transgresor.
Las mujeres somos muy graciosas y cómicas, pero hemos sido criadas para ser contenidas, a lo sumo aludiendo. Y si el humor es transgresión (y en eso soy freudiana) no hay manera de ser muy graciosa sin pisar las baldosas azules

Ahora hago las bromas que se me cantan. Mas zarpada mi pluma que mi propia vida ¿acaso no sigo siendo la misma ama de casa, madre, abuela de siempre? No lo dirían quienes solo me leen el tuiter sin conocer a esta señora mayor amable que soy.

En todo caso, que la chupen.Times are changing.

sábado, 7 de julio de 2018

las cosas que me laten.

Ayer me encontré (que frío) en un café Martinez (tengo un cuento ubicado en un Martinez, me pareció auspicioso) con la persona que me va a imprimir el libro de poesías, para pagarle la impresión y venirme con una muestra. Si, ya saben, escribí un libro de los poemas que puse en el blog, sin saber si son los mejores, ya que no me pude agarrar de ningún criterio para elegirlos, solo que estaban allí para ser tomados. Como si hubiera tenido que elegir algo ajeno, de tan mio, como si hubiera tenido que elegir un niño en una nursery llena de chicos arrugados, llorones y colorados.  Me los hubiera llevado todos o ninguno..
Hice una playlist para el evento, llena de musicas preciosas, que tal vez no escucho demasiado, porque ahi si privilegié que cantaran mujeres y en castellano. No puse nada de Julieta Venegas, pero hubiera podido. Pensandolo bien, tengo que poner algo de Julieta Venegas. Mucho uruguayo : Ana Prada,
"soy pecadora , los santitos huyen al pensar en mi, soy mala, etc"
La canción que mas me gusta de ahi, en este momento es Hasta la Raíz, https://youtu.be/IKmPci5VXz0
Hice una invitación preciosa que no pude terminar porque no tengo el lugar, aunque si el día .Se la mandé a quienes creo que van a venir.  Estoy emperrada en que sea un feriado o un domingo. Lo que mas me importa es que venga mi familia que no le da la mas mínima pelota a lo que escribo. Es más, me traje un ejemplar del libro (al que Frodo le tiene que hacer unos arreglos) y lo miraron como quien mira un pescado que no va a comer.
No obstante son los que me bancan, sin ellos yo que sería ¿un fósforo usado?
Por ahi este desasosiego que me agarra es simplemente que tengo frio.
Mi hija recibió para su cumpleaños una batidora muy potente, no esas que se te queman al primer batido punto letra: me dijo que me iba a hacer una torta con el nombre del libro, tal como está en la tapa, que le gustó muchísimo. Me hizo un comentario raro: me dijo: tu otro libro era demasiado rojo y este demasiado negro. Pensalo. Igual se detuvo en la tapa (no en el contenido)
No es que esperara otra cosa. No se que espero.
Estoy muy contenta con presentar este puto libro de mierda. Nada querría mas que uds. vengan. Va a ser el 20 de agosto que es un lunes y feriado, a las 17,30 y la idea es que a las 19 todos estén yéndose, previo haber comido la torta de celebración: por la eventualidad que no lo haga en un bar si en algun otro tipo de espacio, me conseguí 4 termos gigantes para que haya te, mate y café y algo -se me ha puesto que tengo que hacer alfajores de maicena-
Yo si te quiero, te cocino, siempre digo en broma. (pero las bromas son las cosas mas serias del universo)
¿son capaces, los porteños y bonaerenses de venir al conurbano sur (prometo que será muy céntrico, cerca del tren o de pavon ) a escuchar leer ese producción de belcebú?
Mis alfajores de maizena son una cosa seria. Con eso no se jode.


martes, 3 de julio de 2018

ya no se reprime el sexo, se reprime el amor, lo sentimental

Lei un articulo de la revista Polvo, de una psicoanalista, y como siempre el psicoanalisis (por eso lo amo) va a contrapelo del sentido comun de la época. La gente quiere coger sin involucrarse porque el involucramiento te hace perder: y el liberalismo no te deja
A mi denme boleros, seré cualquier cosa menos neoliberal.
Les recorté un pedacito

Tal y como sugiere Roland Barthes, lo reprimido hoy en día es lo sentimental y no lo sexual. El amor y lo sentimental están vedados por el neoliberalismo que nos pretende rendidores, productivos, y emprendedores (habrá que vérselas entonces con los efectos un tanto devastadores del retorno de lo reprimido: agobio, tedio. Se echa mano a artificios cada vez más extravagantes pero el aburrimiento insiste).
Para poder obedecer a la demanda del neoliberalismo y ser productivos y rendidores, entonces, debemos alejarnos del amor que es pura pérdida: pérdida de tiempo, pérdida del sí mismo, pérdida de una libra de carne. Este amor es pérdida en el sentido de lo inútil, de lo fuera de proyecto, no es redituable, es un amor que mutila. En la crítica a la monogamia, hecha desde una ideología pretendidamente progresista o de izquierda, y que erige el imperativo del poliamor, no hay más que conservadurismo: aquel que cree que lo natural es la poligamia y que la monogamia es una construcción cultural. No admitir que hay desvío, artificio, construcción cultural, tanto en una como en otra es permanecer en el paradigma retrógrado de “lo natural”. Es el ímpetu moralista que se ciega y desconoce que en el hombre no hay nada natural y mucho menos en lo que al deseo y a la satisfacción se refiere.
Alejandra Kohen. (el articulo completo acá http://www.polvo.com.ar/2017/07/elogio-de-los-celos/

domingo, 1 de julio de 2018

quedándote o yéndote



Por favor peseme medio kilo de olvido
no me lo envuelva
lo llevo así nomas.
Lo dulce se ha vuelto acre
y en fetas de fiambrin
van aquellas tardes lluviosas
donde me ponía un piloto de detective
con cinturón, gris, y charreteras
y tenia el pelo bruto y marrón.

Me miento myself.
a ver si acaso me viene bien
que el olvido devore toda memoria
algunas penas, las malasangres
y el odio que emerge
por agachadas infinitas
mias o del semejante.

¡que difícil es vivir acordándose!
y todo se recubre de sentido
como en las películas con un guion sólido.
No me queda otra
que tener verguenza por malas decisiones
Generalmente eso pasa cuando me ducho:
La desnudez y el agua
lavan todas las heridas
de mi alma (laralara)

Alcanzaría con un ratito de olvido a la hora de dormir
un amnesia temporal para quedarme tranquila

Tengo unas galletas de marihuana
tal vez pruebe con eso.








sábado, 30 de junio de 2018

tarde de perder al futbol, tarde de perros.

perdió argentina y quizá esta bien, para no englobarnos en una breve burbuja de bienestar: Campeones de la nada, sufrimos más que no se den los resultados que el dolar este a treinta y volare volare todas tus ilusiones de conocer Praga.
Encontré el Martín Fierro que no buscaba: como me daba paja, para mi trabajo práctico de Pensamiento Argentino me valí de una copia virtual. . No encuentro nada (si, encontré el Walsh que buscaba, pero no el carnet de estudiante de la uba que me dieron el año pasado y que supongo necesitare para inscribirme en la materia que no me dieron por aprobada en el cbc. Solo una tengo que cursar y será Semiotica. Le había preguntado a Rafa que es profesor del cbc,  sobre cursar Matemáticas pero soy mucho menos pilla de lo que me creo y no puedo resolver esos ejercicios del cuadernillo.
Pienso en mi madre, y en que algún día tendré que vaciar su casa. Tal vez me muera antes ¿que harán con mis libros? Ojalá mi hija los venda en mercado libre, y haga una moneda.
Tengo muchos libros.Y eso que ahora casi ni compro (pero si, compro. acá, arriba de la computadora veo 5 que compre desde abril a la fecha).
Ya no voy al cine. Perdí la costumbre. Y por acá solo dan peliculas de exito En el coto, en el alto avellaneda. peliculas pochocleras, bah, Si curso Semiotica en la UBA de avellaneda por ahi vuelvo al vicio del cine. 
nada, queria contarles que estoy por imprimir mi libro de poesía y que el bueno de Leonardo (Frodo) me hizo el diseño. Que el bar donde lo iba a presentar está a punto de quebrar y no agarra reservas para agosto. Tengo que buscar otro lugar.  Me parece tan idiota presentar un libro . Yo no compraria un libro mio, espero que uds. si lo compren, va a costar 200 pesos. ¿yo gastaria 200 pesos en un libro cuyas poesias pude leer en un blog?
Armé esta postal para repartir en la presentación.  No dejo de sentir que es un gesto vano, y sin embargo necesario: uno escribe para ser leído. Quien venga y no se lleva un libro se lleva una postal para dejar adentro de un libro que si lee. 



jueves, 28 de junio de 2018

medio kilo de olvido.

Una de mis amigas me dice que no siente apego. Es separada y sale, cuando pinta, con varones que le hacen el biribiri. No tiene ganas de convivir con nadie. Cuando la cosa no va, sigue su curso.
No tiene anhelos de conservar ni siquiera esas amistades febriles, de charla y alcoba, ni siente pena cuando esas relaciones salen de su vida: Se rie cuando me lo cuenta, me dice que no se queda pegada a nadie.
Soy amiga de ella hace 25 años, nos visitamos en las casas (es decir ¿cuanta gente te visita en tu casa? siempre una pequeña parte del colectivo que vos consideras amigo). A propósito de una tercera con la que tuvo un encontronazo (como puede haber en cualquier amistad), el enojo duró mas de lo debido y se distanciaron: Me dice que esta bien, que no la extraña, que si se terminó, se terminó.

Envidio un poco eso: no es que a mi la gente "me dure" como los platos durax o el magiclic. Pero cuando me distancio de alguien a quien le di el oro de mi amistad (el otro dirá si ese oro era mierda, yo no lo puedo saber) , anhelo, pienso, extraño.  Un pequeño duelo adviene. Me duele, que queres que te diga. Tuve una mejor amiga cuyo novio me afanó la casa cuando estuve de vacaciones en el 2000.Todavia vive con él. Pude probar eso y ante su fidelidad al pendejo ladrón, la aparté de mi vida. No se dan idea de como extrañe los infinitos momentos que pasamos juntas, llevando a los niños al cine, paseando por el uruguay, charlando de nada.
No me da lo mismo sacar personas de mi vida,como si fueran mala hierba.  de ninguna manera.
Vieron que ahora se habla de soltar. No soy buena soltando. Soy una tejedora, pero de hilos lábiles que no te ahogan, que no te atrapan. Al menos creo en eso
No estoy preparada para perder personas que quiero. me falta bajarme el programa. Cada vez que alguien se va de mi vida (y la vida es así, la gente se va de tu vida, si mi propia teoria es que somos como una pelicula de caminos, conoces gente y luego esa gente se va) me duele un poco.
Me da verguenza reconocerlo: no es bien visto.
Como me gustaria ir a chino y decirle: deme medio kilo de olvido.
y comermelo a cucharadas.
https://youtu.be/HY-C7ueSjS4

martes, 26 de junio de 2018

la virilidad homosexual.

Estoy leyendo a Martinez Estrada (Radiografía de la Pampa) y cada día estoy mas cerca de entender los pecados capitales de la argentinidad. El libro habla de un mito fundante: el conquistador vino acá a buscar Trapalanda (el Dorado, las riquezas infinitas) (más tarde el inmigrante no vino a vivir, sino a hacerse la America, a enriquecerse, y al final solo encontró trabajo).
La cuestión es que no hay Trapalanda, solo vastedad , la pampa, lo que Sarmiento llama el desierto, esa llanura infinita: Entonces reniega de lo que vino a buscar, lo reprime, no acepta que fracasó y se hace dueño de la nada, de la vastedad, de las tierras, luego de las vacas, y luego del dinero: Y también, por obra y gracia de la violación del indio y lo que tenía, viola a las indias y repudiar el producto de esa violación: el criollo. Lo reprimido retorna, el indio muerto volverá como cabecita,como negro de mierda, recordandole que tras su aparente civilización solo trajo barbarie.
Tal como dice David Viñas al analizar nuestra literatura: todo comienza con una violación: Para Viñas, en el Matadero, la violación de un hombre en manos de la turba. Y siguen las violaciones en la literatura argentina, en la Fiesta del Monstruo de Borges y Bioy, los violadores serán los peronistas y también esta ese cuento tan cruel que nunca puedo terminar de leer porque me da repulsión El niño proletario....

Todo esta introducción no tiene nada que ver con lo que quiero compartir hoy, que es el primer cuento homosexual que pongo en mi blog. Me ha dejado enormemente impresionada porque es terriblemente viril y masculino, y tiene que ver con el amor. Es una reversión de Martín Fierro y también del cuento de Biografía de Tadeo Isidoro Cruz de Borges. En este cuento de Martin Kohan, el sargento Cruz del Martín Fierro se llama Tadeo Cruz, como en el cuento de Borges. Me tiene obsesionada porque escribo un trabajo para la facultad tratando de enlazarlo con el gaucho de Lugones en su libro de ensayos El Payador y no le encuentro la vuelta, subyugada como estoy por la belleza de este relato donde esta sobrevolando el espectro de Martinez Estrada, de Sarmiento, como en una biblioteca infinita que jamas voy a poder leer.

Háganme caso, olvídense del extenso párrafo que lo precede y lean por gusto El Amor, de Martin Kohan.

Imagen relacionada
Con el borde de la mano se despeja el lagrimón, y toda la tristeza se le va tan pronto como esa mojadura. No le queda ni rastro en la mejilla o en el alma. El paso por la llanura, resignado en un principio, va ganando poco a poco en decisión. Ya no va con los pies como pegados a las estrías invisibles de la pampa, empastados por un resto de barro que en verdad no existe, porque no hay ni hubo lluvia en este tiempo. Ya no: ahora se afirman poco menos que en un apuro, como si esta huida, que en efecto lo es, se hiciera bajo la acuciante inminencia de una partida de perseguidores, cuando lo cierto es que nadie viene a sus espaldas, nadie acecha, nadie acosa.
A lo lejos, nada se ve, pero se sabe: están los indios. Esa borrosa manada de indóciles son, cuando vienen, una amenaza, la peor de las amenazas, la más terrible. Pero ahora, que no vienen, sino que aguardan, son un anhelo y una esperanza. Una esperanza para Fierro, una esperanza para Cruz. Esas magras tolderías donde casi no hay cosa alguna que no sea lijosa y marrón, vale ahora por una promesa –una promesa de libertad: así la sienten– para estos dos que hasta hace poco fueran malhechor y autoridad, el forajido y la ley, dos mundos en guerra, dos formas de mundo; pero que ahora se emparejan en un mismo rencor y en un mismo anhelo.
Van los dos en completo silencio: silencio total. En parte porque la parquedad forma parte de la naturaleza de sus respectivos temperamentos; es raro que haya locuaces en el fuera de la ley y es raro también que los haya, por el contrario, o por eso mismo, entre los agentes del orden y las buenas costumbres. En parte es por eso que no se hablan para nada, y en parte por otra cosa. En un viaje es el paisaje lo que motiva la conversación: lo que se ve, lo que sucede, lo que pueda ofrecerse a la vista del que viaja. ¿Qué van a decirse estos dos en la pampa argentina tan lisa y tan hueca, en el desierto constante donde nada existe y nada pasa?
Son esas las razones más notorias del silencio y la compenetración que exhiben mientras andan. Pero en el fondo, y ellos lo saben, es otra la causa y es otra la explicación. Hay algo que ha pasado y que los dejó pensativos. Apenas si pueden, por el momento, rumiar para sí mismos, en el secreto del mundo interior, los trazos esquemáticos de sus cavilaciones. Mal podrían por ahora pronunciar palabra alguna, y de hecho no lo hacen.
Las tolderías se presentan a sus ojos de repente, sin prólogos, sin anunciarse. Es cualidad muy propia del indio ese aparecer por sorpresa. En estas condiciones resulta inofensivo y hasta simpático que así sea; en los malones, sin embargo, es lo que asegura al atacante la fiereza y el terror. Los colgajos mal zurcidos de cueros y parantes se despegan tan poco del suelo de la pampa, y es tan semejante su color y su textura al entorno rural donde existen, que es poco menos que imposible divisarlos a la distancia.
Al llegar, son bienvenidos. Parece un regreso, y no una llegada: hasta tal punto es cordial la recepción, aun en la modestia obligada de los menesterosos. Curiosamente, tan sólo las cautivas recelan. Justo esas mujeres, las únicas que habilitaban la chance de un pelo rubio o una mirada clara en medio del imperio del marrón y del marrón. Son ellas las esquivas. ¿Por qué será? Será porque no terminan de ver a dos iguales en Fierro y en Cruz, por más que vengan del lado civilizado. O será justo al revés: que los sienten así, sus semejantes, dos visitantes de su misma especie, y es eso mismo justamente lo que les provoca esta rara mortificación a la que sólo puede llamarse pudor (pudor de que las vean así, desgreñadas y percudidas, o peor que eso, tan adaptadas, tan integradas, tan hechas a esta vida entre indios y con indios).
No saben los motivos, y en definitiva no importan. No le importan a Fierro, no le importan a Cruz. Las cautivas se asoman, pispean, reculan, se esconden; a ellos no les interesa, y en definitiva no les prestan demasiada atención. Es otra su prioridad: hacerse un lugar en esta nueva vida, empezar a respirar este aire que, aunque hediondo en más de un sector del precario asentamiento, libre está para Fierro de la opresión y la injusticia que signaron sin clemencia sus últimos años de vida.
Les dan una carpita chica, algo apartada de las fogatas del medio. Pero qué puede afectarles esta leve marginación, cuando lo cierto es que visiblemente los reciben y los aceptan. Con esmero de recienvenido, empiezan a acomodarse en su flamante sitio. Despejan el suelo de astillas y piedritas que, aunque ahora no se noten, a la noche, con las horas, lastimarían la espalda. Estiran un poncho aquí, acomodan lumbre allá. Hacen bulto en una manta, para que sirva de almohada. Se hacen dueños del lugar.
–Prefiero dormir, Tadeo, más cerquita de la puerta, para dar pronta respuesta si en un peligro me veo.
Cruz escucha con atención estas palabras de Fierro, y se acongoja. Le da pena ver hasta qué punto el pobre no logra desprenderse todavía de los reflejos del perseguido. No le contesta nada, le parece preferible. A cambio le hace ver que, por las rendijas generosas de los cueros que los cobijan, la luz del atardecer va menguando. Es el comienzo de la noche.
Martín Fierro, mientras tanto, se va sacando las botas. Los pies los tiene llagados por las largas caminatas. Enrojecidos, como con furia, se le hincharon en la parte de los dedos y en las plantas exhiben los globos amarillentos de unas ampollas turgentes. Cruz los mira y frunce el ceño. Fierro se sopla los empeines, buscando darse alivio. Quizá convenga remojarlos más tarde.
No cruzan palabra alguna los dos hombres entre sí. Están metidos otra vez cada uno en sus pensamientos. No obstante esos pensamientos, y puede que ellos lo sepan, son los mismos exactamente, o en su defecto muy semejantes. Piensan, evocan, sopesan, dirimen: los dos sobre lo mismo. Sobre el beso que se dieron hace horas en la pampa. Un beso de hombres, según quedó aclarado. Se dieron un beso de hombres. ¿Y de qué otra clase se iban a dar, si al fin de cuentas hombres son? Se besaron en la boca, entreverando las barbas, ayudando a la apretura de los labios con una mano apoyada en la nuca del otro, una mano que muda decía: vení para acá. Se besaron, sí, en la llanura. En la llanura y en la boca. Beso de hombres: así tal cual se consignó. El vuelo de un chajá fue testigo de ese hecho.
Ahora se aflojan los dos, se acomodan para el descanso. El rezongo de las ranas les hace saber que hay agua cerca, y también que se han apagado los últimos destellos de sol en el cielo. Cruz se inclina sobre el cuenco que alberga una llama y enciende con la vista fija esa viruta entubada en papel que va a fumarse mientras cavila. El olor oscuro del humo se mezcla con la acidez que despiden en el aire los pies desnudos de Fierro. Fierro se calla, se calla Cruz. Los ojos se ven muy abiertos a la pobre luz del fueguito.
De pronto irrumpe en la carpa la cara de una india vieja. Asoma la cabeza por la abertura del frente, las tetas le cuelgan tanto que el suelo parece llamarlas. Lo que dice no se entiende, pero el gesto que les hace sí. Después se va, posiblemente tosiendo, sin esperar la respuesta. Cruz se incorpora con ademanes lentos, como si hubiese alcanzado a dormirse y ahora se despertara. Fierro amaga con ponerse las botas y descubre en un instante, con emoción podría decirse, que ya no hay necesidad de hacerlo, que ya no tiene por qué.
Los indios están comiendo alrededor de las brasas, a esto se debía el llamado de la vieja. Fierro se arrima, con expresión agradecida, y unos pasos más atrás lo viene acompañando Cruz. Se acuclillan a la par y les arriman unos platos de barro con algo espeso volcado encima. No se sabe muy bien qué es, pero nada ganarían con averiguarlo. Es turbio y lo cruzan manchas, el menjunje en la boca no quema pero tarda un poco en diluirse para ser tragado.
Muy cerca de ellos, una cautiva parece interesarse, mientras se lleva a la boca la misma pasta que los demás. Le caen sobre los hombros unas crenchas deslucidas, pero en el color de sus ojos persiste una especie de atractivo que no quiere extinguirse del todo. Mira con alguna insistencia al lugar donde se encuentran tanto Fierro como Cruz; pero a quien mira no es a Cruz, es solamente a Fierro. Lo mira, sin embargo, con una expresión que Cruz, atento a la circunstancia, distingue perfectamente bien. La distingue bien, y además la reconoce, porque sabe que él miró también así, y al que miró también así no era otro sino Fierro. El acero de los brazos, las manos invencibles, la espalda venturosa, la boca de varón. Lo miró también así, apenas lo distinguió, cuando él era todavía un sargento y comandaba todavía una partida policial. No toleró no estar del lado de ese hombre, al lado de ese hombre; no consintió que pudiendo juntarse con él debiese plantársele enfrente. Profirió entonces una excusa sonora que los demás ni siquiera escucharon. Se pasó con dos trancos seguros de un lado del mundo hacia el otro.
Ahora le sube a la boca el gusto amargo del sufrimiento. Muele entre los dientes ese guiso que no le ofrece resistencia, pero estira el maceramiento cuando advierte que no lo va a poder tragar. Un rencor desconocido lo sofoca en la garganta. La mujer no para de insinuarse y a él se le cae el plato de las manos. La comida se derrama, revelando su evidente parecido con la tierra. Se le ven las rodillas a la cautiva astuta, el comienzo de los muslos se le ve. A Cruz le tiemblan las manos.
Junta como puede la comida sobre el plato, no vaya a ocurrir que se piense que hay desprecio o negligencia de su parte. Pero seguir comiendo ya no puede. Empuja lo que tiene todavía en la boca con un trago de aguardiente, hace un gesto difuso que ni él mismo entiende del todo, se para, se incorpora, se va. Se mete entre los trapos que ahora le sirven de casa y se acuesta solo a morder la rabia que le está raspando las muelas. Aprieta los puños no menos que los dientes. Quisiera poder dormirse del todo y ya mismo, pero de pronto quisiera también quedarse despierto siempre y no volver a dormirse jamás.
En eso está, casi lloroso, cuando sin más aparece Fierro. A Cruz le parece adivinar que se apuró a venir, que se apuró a volver. Lo siente llegar, agacharse para entrar, lo siente pisar el suelo compacto y volcar su cuerpo gaucho en dirección al descanso. El sosiego más infinito lo invade como por milagro. Martín Fierro está de vuelta, se ha acostado junto a él. Boca arriba, lo mismo que él, con la respiración vidriosa del que tanto ha trajinado.
–Nada mejor que dormir con la panza bien llenita. Cuando el hambre se me quita, es que puedo discernir.
Cruz se pregunta si tendrá que tomar estas palabras como una despedida hacia el sueño, pero nota que Fierro no se duerme todavía. Le gusta comprobar que se prolonga este preludio compartido de lo que será una noche juntos. Van a dormir, pero no duermen. Una mano de Cruz, una mano de Cruz más que Cruz, se mueve como por reflejo hacia el lado donde está Fierro. Y en ese breve trayecto se encuentra, no ya con Fierro, sino con la mano de Fierro, con una mano de Fierro. Una mano que por algún motivo está con la palma vuelta hacia arriba, como si estuviese por caso pidiendo algo, o más bien esperando algo. Por ejemplo, esto que llega: la mano de Cruz.
Los dedos se entrelazan con una fuerte presión al principio, pero muy pronto se aflojan para empezar a acariciarse. En medio de tanta aspereza se descubren suavidades. Entre los callos costrosos del trabajo y el trato severo, hay atajos casi secretos por donde deslizarse en lo blando. Así se entienden en la noche las manos de Fierro y de Cruz. Hasta que la mano de Fierro se resuelve, como si pudiese tener paciencia y por lo tanto perderla, a adueñarse de la mano de Cruz y a convertirse en su tutora y su guía.
Cruz intuye lo que pasa, y por eso se deja llevar. Fierro le arrastra la mano hasta hacerla reposar justo ahí donde quería (justo ahí donde quería quién: donde quería Fierro, donde quería Cruz). Una emoción desconocida y rara, una especie de ebriedad nunca antes alcanzada, se adueña de Cruz cuando aferra entre sus dedos el socotroco de Fierro. Fierro en sus manos: eso que tanto quiso. Es suya por fin esa parte que ávido conjeturó, sable en mano todavía y en plena redada policial. La atesora con fervor entre los dedos, y le pica de pronto la curiosidad de saber si en su boca cabrá eso que en la mano del todo no cabe. Porque el socotroco de Fierro asomó ya muy despierto, y Cruz ahora se entiende directamente con él. Soba, prueba, saborea. ¿Se ahoga? ¿No se ahoga? ¿De pronto será su campanilla, ahí en el fondo del gañote, parte de este mismo asunto?
La noche se puebla de resoplidos de Fierro. La cabeza de Cruz sube y baja, pero con lentitud, como si alguno le estuviese explicando alguna cosa y él asintiera de continuo para hacerle ver que comprende. Lo crecido crece todavía más, y Cruz ya no da crédito. Su propio entresijo se enciende y pide libre paso, una leve brisa mueve no poco los cueros, pero es tanto el calor que se siente que ellos dos ni se dan cuenta.
–Vos date vuelta, Tadeo, que me voy a acomodar, con tantas ganas de entrar que la hora ya no veo.
Bastan esas pocas palabras para decir el deseo de Fierro, pero al sonar han dicho también, en gozosa coincidencia, justo el deseo de Cruz: lo mismo que él estaba esperando. Gira de una sola vez para estar ya boca abajo. Sus manos gauchas han atinado a despejarle el camino a Fierro: no existe para él más obstrucción de calzones o bombachas. Es un convite neto y lindo, una delicia. Se oye claro que Fierro escupe, pero ¿qué es lo que escupe exactamente? ¿Sus dedos lubricantes, el socotroco, el culo redondo de Cruz? Lo que sea, y acaso todo a la vez; da lo mismo, a decir verdad. Lo que cuenta es que ya se desploma sobre la ansiedad del compañero, que acomete sin resuello, embate recto, rompe y raja, entra por fin.
¿Es pura idea de Cruz, o las ranas se han callado? Lo único que ahora se escucha en la noche entre los indios son sus dos respiraciones. Se diría por su sonido marcado que el aire primero no quiere entrar y después no quiere salir, que todo hay que hacerlo con esfuerzo y con ahogo. Martín Fierro se sacude sobre Cruz, sacude a Cruz, presiente que nunca estuvo en su vida tan cerca y tan dentro de nadie. Un desparramo indoloro de chambergos y botas en torno se produce porque los hombres se agitan ya sin control.
Los dos al tiempo y juntitos, como hechos de un mismo palo. Fierro se derrama en Cruz, y Cruz en la llanura pampeana. Las simientes casi en hervor van adonde mejor les toca: a lo más hondo del culo o al polvo que es destino del hombre. Después de tanto curvarse, es un aflojamiento general lo que sucede en la carpa prieta. Fierro con toda ternura, encima de Cruz todavía, deja que la respiración se sosiegue junto al pelo y la oreja y la boca del otro. Le juega con un dedo en los rulos endurecidos de la nuca. Le dice cosas.
–Tadeo, lindo Tadeo: qué manera de quererte. Es el goce de tenerte el solo dios en que creo.
Se echan mansos el uno junto al otro. Se pasan de mano en mano el cigarro que Cruz ha encendido. Ven los humos que cada uno sopla mezclarse en el aire y hacerse uno. Sonríen satisfechos: son felices y lo saben. Han descubierto el amor.


algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...