hugo pratt

hugo pratt
SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


viernes, 28 de febrero de 2014

la vida breve, un poema de alguien demasiado habanero para ser porteño y demasiado porteño para ser cualquier otra cosa.

¿Que fuerte emigrar, verdad?  Todo el tiempo la gente abandona la tierra natal.Cruza con su mochilita el vasto mundo.  Muchos no vuelven jamas, y se le mueren los queridos y cambian las calles y  los olores, los lugares amados se derrumba, y mira que han puesto un shopping donde estaba el cine....
Esta sirena es de las argentinas que vienen de otros lados, en germen me vine hace 100 años desde Italia y España,  la cruza que me habita.
 Tal vez hubo algún moro, si me guío por el recuerdo de  la cara de mi abuelo. . Pura Europa (y no es virtud) me envenena la sangre ¿sera por eso que siempre siento que este lugar me queda incomodo?
O acaso ser extranjero es una forma de la angustia que no necesita de mudanzas.
Nunca me mudè. Hace 57 años que vivo en la misma manzana, casa mas, casa menos. Y sin embargo hay un estar descolocada en el espacio que no se explica, un vago malestar de emigrada.

Leo con gusto los poemas de un pibe cubano, que vive acá, en la ciudad de la furia, Buenos Aires.  Al leerlo, pienso en todos los emigrados. El  habla un argentino sin acento cubano, y cuando le he escrito, me afano en intentar un cubano de traductor gugle, tan trucho, pensando en que tal vez sonría, escuchando voces de la casa natal.

Tiene una pagina web (no entenderé nunca por que pagar una web si los blog son free, (ey ud. puede tener uno, si ud.,el que està leyendo) que nombra como  www.aporias.com.ar
y este poema, tan bello. Gracias Hache (Heriberto San Jorge) por prestárlo a las sirenas ahogadas en vodka

Coleopterosis

Huye cocuyo con tus luces a otro lado,
que esta calle ya no alumbra
malparida
imberbe,
ni la sombra virginal de un pubis
desvestido a machetazos.

Cómo vas a dar a luz en el pavimento,
donde sólo crece mala hierba
y se asoman los pastos
narcisos
ansiosos
por reflejarse en cualquier charco
cuando llueve,
si es que llueve.

Aprovecha el brillo mientras dure
que la parada más próxima es la ceguera,
allí donde te abrasa el asfalto
y te aplasta crujiente como una fritura.

Ya verás que
entre sus dedos
sólo te espera el espasmo,
y el torax quebrado a la intemperie
sin auxilio.

Fíjate como palidece el verde y lo rápido que se apaga,
como delante tuyo ya no ves pasar ni una mosca,
ni jejenes henchidos de sangre
satisfechos,
ni orugas con alas policromadas en el piso.

Huye cocuyo, cuando puedas;
muchacho,
hazme caso.

Buenos Aires, 28 de febrero de 2014

martes, 25 de febrero de 2014

Matando a las mujeres que no soy, a garrotazos.

(dos agradecimientos previos: a Veronica Boletta que me mando esta sirena y a Tessa Garcia, a quien dedico el post)



Una, sépalo bien, cualquiera -no estoy hablando de mí, sino de Ud., señora- anda de muerte, para sostener una identidad única. Cree que no miente cuando dice "esta soy yo, madre de tres, abogada, docente, esposa del Tito, especialista en lasagna, visito a mi madre viuda dos veces por semana y me compro la ropa en Falabella con tarjeta del Galicia los días de descuento".

Una, sepa y acepte, ha leído o intuye de la complejidad que la habita,aunque se haga la pelotuda en referencia al tópico en cuestión.. Si es una mujer de bien, sabe que también es la Otra. La que no muestra, la que no Es. La que no fue y no será. La adultera, la lujuriosa, la mezquina, la canalla, la que comería hasta el fondo del tarro el dulce de leche con el dedo, tomaría directamente de la botella, se levantaría al pendejo que tiene 10 años menos,al tipo que me miró tan lindo en aquel bar,  partiría con un buque con destino sin boleto a la concha de la lora, sin dejar, previamente, las camas tendidas, ni la cena preparada  y con toda la guita que hay encanutada en la casa, escuchando rock de los ochenta a todo vapor, molestando a la gente que viaja cerca, sin que le tiemble el pulso

Y que a los hijos y al marido los atienda la puta que los pario.

Sin embargo una es solicita, le pela la fruta a todos y vela por que el mundo sea seguro y amable para los que quiere. No se va. Se olvida de los excesos, que por otro lado, nunca tuvo, nunca fueron para ella, y ademas esas mujeres terminan mal y a mi dame mate con factura los domingos y eso es una fiesta.

Si una es lo suficientemente infame consigo misma, puede renegar de la Otra. Y vivir propia la vida como si fuera una unidad, una columna de Efeso, algo sólido un pan de jabón que no se disuelve sino en la vida cotidiana, esa linda y sencilla como un poema de Benedetti, como un cacho de carne sin otra vocación que la de ser eso. Cumple con las vacunas, con el pago en cuotas de la tarjeta y de verdad es feliz con el asado de los domingos. Nadie lo niega.

Pero, claro, la negadora no contaba con los sueños y con las cosas que se pone a imaginar cuando la imaginación se va para el lado de los tomates, en el insomnio, en el colectivo, mientras pela las batatas, le pone las medias a los hijos chicos, y espera. Porque parte de la vida una se la pasa esperando -el colectivo, que el arroz esté a punto, que el ciclo de lavado centrifugue, que te atiendan en la farmacia- Esos momentos suelen ser buenos para que la Otra venga un rato a romper.

 Ahí,  disfrazado,  se aparece todo: los siete pecados capitales, lo que Moises escribió en las tablas que no debería hacerse: y aunque ud. haya perdido la fe en el Papa Francisco (dejemosno de joder, un Papa argentino, ¿como va a ser Papa si vivía en buenos aires y se llamaba Bergoglio y todos sabemos que  no era ese tipo de la sonrisa fácil y el gesto humilde sino un rosquero que la rosqueó tanto que llego al Vaticano con el big one?).y  que tampoco se interese en la santa iglesia católica (la comunión de los santos, el perdón de los pecados y la vida perdurable), volvamos, en los sueños se sabe, Ud. "no es tan buena". Pero los sueños son de difícil interpretación,  y la mayoría de las veces se olvidan, porque mas allá hay monstruos.

Tal vez ud. es una afortunada -o una canalla-y no analiza o aun no recuerda sus sueños. Puede pasar. Tampoco tiene fantasias diurnas, o las minimiza tanto que cuando insisten, se toma un rivotril o mira series hasta que ya de la Otra no queda nada.

Pero el meollo de este post es recordarle (este es un blog moral) que para ser esa ama de casa solìcita, esa madre amorosa y preocupada, esa -vamos- Marge Simpson del subdesarrollo, ud. anda matando mujeres a garrotazos. ¿que mujeres? las que no se anima a ser, las que quisiera ser y no serian compatibles con la vida que eligió vivir, incompatible como un artilugio de computadora viejo en ese nuevo cpu que le regalaron.

Y pongo eligió porque hoy estoy buena. A veces uno edifica su vida, y ni siquiera se hace cargo, dice "es lo que me tocó", como si dejar aquel trabajo,terminar el magisterio,  elegir a este tipo, edificar en el fondo de la casa paterna o mudarse a la concha de su hermana,  fueran cosas tan ajenas a Ud. como que ahora bajò la temperatura diez grados y yo que tengo que ver. Hágase cargo,mijita, mas allá de todas las variables macro y micro económicas y sociales que aparezcan, su vida no le llovió del cielo.

Las mujeres(cuanto mas cerca estemos de entenderlo, mas virtuosas serán a los ojos de esta bloguera) sabemos que no somos eso que mostramos, aunque tengamos una conducta irreprochable, aunque nos filmaran cada día, como  si esta medianía en la que estamos metidas, diera para reality.

¿que se hace con las que no somos? Bueno, mija: se las mata a garrotazos, como en el juego del topo.
.
y tal como en la bella canción de Silvio Rodriguez, cada día, a cada rato, la mato y aparece una mayor.
No me pregunte que pasa con los hombres. Para mi, los hombres son un misterio.
Buenos dias, y abrigue a los chicos, que refrescò, y ahora que lo pienso la mañana està barbara para hacer una comida de olla e ir a la farmacia a comprar el remedio antes de que la receta se venza.


viernes, 21 de febrero de 2014

las pasiones encantadas de volver a ver una vez mas. Tessa y yo.

Café de por medio, Tessa y yo hablabamos de los secretos de las mujeres. Los  que no se cuentan a las otras mujeres. Lo no dicho (lo oculto) Uds. saben que las mujeres se cuentan las cosas. Pero no todo.
Y allí nos dolíamos por la falta de transmisión de una serie de saberes que harían la vida de las minas mucho menos sufriente, que  seria bueno que se digan. Y nos reiamos mucho, por violar el silencio. Hay secretos tan bien guardados como la existencia de los Magios en Springfield.
Nos llevamos (ella y yo) veinte años de diferencia. Le voy a dar razón al tango: a veces (ayer) veinte años no es nada.
Ay, si se pudiera escribir aquello que no se dice.
Te agradezco Tessa, el cafè, la amistad y sobre todo que me apispes de cosas como esta, que saco de tu blog, que está en tu libro, y que por lo menos pueden decirse y aventar al viento, para ir avivando gilastrunas.

La edad de las mujeres

Uno de los enemigos de las mujeres, sobre todo de las más impresionables, son las revistas llamadas “femeninas”. Sí, esas publicaciones aparentemente amigables, aparentemente “mujeriles” son un efectivo veneno contra sus propias lectoras. Esas que hablan de los temas más sosos e irreales de todos los tiempos, como por ejemplo, los efectos del antiage, el cutis de porcelana, el retinol, las arrugas, la menopausia, el espíritu de las cuarentonas, de las cincuentonas, de lo que significa ser vieja, de la sequedad vaginal y todo lo perro que hay escrito, inventado, no te quepa ninguna duda, por alguna corriente de pensamiento que odia a las mujeres y odia al mundo entero y que solamente logra amedrentar, quitar alegría de vivir, es decir, ejercer el machismo de la forma más sutil y eficiente.
Tantas mujeres, tantas minas viven pendientes de su edad, con el miedo en la lengua a parecer viejas, a verse obsoletas, poco deseables… En estas latitudes el miedo a la edad es mucho más corrosivo, acá todo el mundo quiere saber la edad del otro, las mujeres quieren tener el pelo largo, larguísimo porque creen que las rejuvenece. En Argentina, las revistas escriben sobre Flavia Palmiero y entre paréntesis escriben su edad. Se trata de una neurosis muy autóctona, porque en otros lugares a nadie le interesa la edad del otro, es un dato secundario, poco relevante. La gente allá no se junta con los de “su edad”, se juntan personas de todo tipo, mezclados hombres, mujeres, chiquilines, ellos simplemente se juntan.
En realidad aquí la edad solo le importa a las mujeres y a los homosexuales. Un homosexual puede adivinar sin error los años de vida de una mujer. Le mira detenidamente la piel, los movimientos del cuerpo, el lustre y abundancia de su pelo, los dientes, las palabrotas que usa. Las mujeres -no todas- también adivinan.
Pero los hombres no. A los hombres, a los cachorrones, la edad no les significa un dato relevante, no les interesa, no son capaces de imaginarla. Porque ellos solo ven si está buena o no está buena, si les gusta o no les gusta. Los hombres son más simples, en el buen sentido de lo simple, ellos van a lo importante: conectan o no con una mujer, se comunican o no, se sienten atraídos o no por el todo. La perfección del cutis no viene a cuento, nada de lo concreto viene a cuento sino la onda de la mujer, el hecho de que ella se sienta miss universo o nada que ver, que se ría con ganas o no, que tenga algo que a él le gusta. Algo que a él le gusta. Porque sí.

y como bonus track, per que me piacce otra canción de siete venas, que habla de lo que yo y tessa hablamos. De querer mas.  Nada menos.


Dejo que tu cuerpo me encamine.
Sólo quiero que suspires, en el aire, los colores
y las frases de
 un pasado hecho sombras,
ya sin luces invisibles.
Busco un sol que me encandile.
Y me subo a la comparsa
de la gala, del derroche, del descorche de la noche.
Yo quiero más,
mucho más de lo que me podés dar.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Este blog navega mejor con una pequeña ayuda de mis amigos: Hoy, invitada, la menesunda.

Descular la diferencia entre lo efímero y lo permanente me desvela. Me hago un tatuaje, dejo mi marca en el papel, amo, lo que sea, porque no quiero pasar por acá como si nada. Sin embargo me sé tan efímera como el aire que espanta en mi escritura el evocar ese viento que ni siquiera es de acá. Sopla en otra latitud.

Le pedí a una amiga del twitter, la Sra. Menesunda (en el twitter @nomiraparaatras) que me escribiera un coso. Ella es mas que un apodo y un arroba. Late vida.

Es este, al leerlo se van a dar cuenta que a pesar de su apodo lunfa, es cosa fina esa mujer.

Gracias pebeta


Sobre lo efímero y lo permanente


Es efímero el dolor al parir.
Es permanente la vida que me confía.
Es efímero tu amor.
Es permanente el recuerdo de haberlo tenido.
Es efímera la palabra dicha.
Es permanente como resuena en mis oídos.
Es efímero el día en que te encuentro.
Es permanente tu huella en mi memoria.
Es efímero el beso que me das.
Son permanentes las razones por las que te dejo.
Es efímera la mentira.
Es permanente la verdad.
Es efímera la vida.
Es permanente la muerte.


(y como bonus track  mi canción preferida en el universo de las canciones en una versión rara: Sumo, cantando Stand by me, de Ben E King. Necesito creer que alguien,  cuando caiga el cielo, cuando lo efímero de la vida de paso a lo permanente de la muerte, stand by me)


martes, 18 de febrero de 2014

otros que no son como nosotros y asesinan las mañanas.

Por que no asesino las mañanas como estos muchachos del poema de Escudero.
Las mañanas me crecen por las piernas y me empujan para adelante. (si estas escuchando un chinglichin es un ruido hermoso que le he puesto al blog, escucha, atentamente, suena el viento)
No les permitire que uds. lo hagan. A cargarse alguna ilusion al hombro y a seguir poniendole el pecho a las balas.

Los Muchachos

A la mesa del bar van tres amigos 
todos los días para ver 
extinguirse la mañana. 

Hablan de que el río poco agua este año. 
Y a ellos qué, pero discuten 
como si poseyeran grandes cultivos. 

¿Y la política? 
¡Ah de los ladrones! Dice alguno 
y a otro le viene a la memoria 
el robo lejano de su bicicleta. 
La plata ya no alcanza para nada se quejan 
y arremeten contra la juventud 
a la que consideran hoy pervertida. 

Pagan de a cada uno el habido 
consumo individual y se alejan después con 
me duele un pie, esto es artritis, gastritis 
me produce el café. 

Y el mozo del bar con mirada aburrida 
los ve irse a mansalva con cara de inocentes 
cuando es público y notorio que están confabulados 
y otra vez han asesinado a la mañana.

sábado, 15 de febrero de 2014

la sirena idiota, consejos de psicologia basica para padres, y la cuestion del arreglo personal

la sirena es inteligente. Eso no lo va a negar nadie. La madre y el padre le decian "es inteligente, y tiene una memoria de elefante" Hay que reconocer el poder de las sentencias de los padres, tienen una fuerza de mamut y se terminan por convertir en realidad.

(por eso si ud. tiene un hijo pequeño cuidese de pensarlo perdedor, es decir no solo no lo diga, sino que no lo piense, en todo caso el perdedor es ud. y su hijo pequeño tiene toda la vida para ser la mejor version de si mismo sin tener que remontar las frustaciones de sus padres. Si tiene un hijo grande y le dijo que era un inutil, ya la cagò. sepalo)

Ser inteligente no es ningún merito. Merito es haber hecho el esfuerzo por alcanzar un estado. Merito serà el día que aprenda a maquillarse y a estar arreglada y (ponga acá el antónimo de llamativa, que no me sale en este momento) No está en su naturaleza, pero le pone garra
No por kernerista va a ir a la feria con chancletas y la remera manchada de lavandina. Nones. Se le puede llegar a perdonar lo kernerista, pero las uñas despintadas le negaran -claramente- el ingreso al  Olimpo. ¿o acaso ud. vio alguna vez una sirena desarrapada?

La sirena es idiota. Tambien. Reflexionando sobre la palabra (y si ud. quiere leerlo hay algo de este tema escrito antes aca) la editora del blog se acordó de este texto. Es que este es un año cortazar y en estos dias fue el aniversario de su muerte, y en el sirenas ahogadas en vodka somos todas muy cortazarianas.
Va texto

Hay que ser realmente idiota para...


    Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.
Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.
    Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.

jueves, 13 de febrero de 2014

refrito de san valentin.


Metejones, berretines, pasiones perras,   amores inolvidables, calenturas pasajeras, poner culo para arriba a san antonio, gualichos, pociones de amor, cartas quemadas, dolores de panza, inmsonios, ensoñaciones, ilusiones, desilusiones, mensajes de texto (horror) diciendo tkm, …Y sobre todo,¿ud. me aseguraria que nunca lloro hasta vaciar la tripa lagrimas al pedo?
Nosotras tendremos la dignidad mínima de jamas pensar en mandar una tarjeta sonico, buscar un  texto decente en google, comprar un horrible corazon de peluche rojo, pagar una cena en un tenedor libre, estrenar lenceria, hacer un asado, acordarnos de un vino que tenes guardado, un trago con bailys, un helado de chungo o freddo, pelar alguna vela que quedo por ahi, acudir a lo exotico (sushi, pollo a la teriyaki o camarones con salsa golf, o tal vez un peceto con cebollas,  segun segun sea tu concepcion de exotico) ,bajar un video de poringa….
Nosotras no hacemos esas cosas. Porque para tomar cerveza, y caminar borrachas por el bajo, las que somos guapas no necesitamos excusarnos en san patricio.
Para pedirle al cielo por las causas justas,nosotras,  las desesperadas, no necesitamos colgar pasacalles, y que san expedito vaya a golpearle la puerta a jesus como vecina pidiendo azucar
para amar como burras, nosotras no andamos regalando chocolates belgas, pegando tarjetas en el mail, ni reservando mesa en restaurantes romanticos que cobran el doble en nombre de san valentin, esperando en pago que el hombre diga que nos ama.
abajo los santos advenedizos, y salven las borracheras, las causas urgentes y los metejones. Y las mujeres envejeciendo que se la bancan sin que nadie pero nadie les diga algo lindo el dia de san valentin, y tan contentas.

miércoles, 12 de febrero de 2014

hablando de Santiago Feliu, con el periodista Eduardo Betas y el poeta cubano Hache San Jorge.

Amigo de la casa, Eduardo Betas, periodista con el que nos une el amor por cierta literatura, por ciertos musicos, escribio esto y lo compartimos.

Me enteré por Twitter y pensé que había sido un error. Pero no. No era un error. Y Santiago Felliú, quien me acompañó largamente durante mis avatares emocionales en la década del '90 se nos fue así de repente. Y aunque hacía mucho que no sabía nada de él, pucha que es doloroso caer en la cuenta, de manera brutal, que ya no va a estar entre nosotros; que no va a aparecer un afiche anunciando una nueva visita a Buenos Aires; que no va a haber nuevo discos...
Conocí la música de Felliú en 1992. Me gustaron sus canciones por esa poética intimista a la que gran parte de "La Trova" parecía esquivarle. Leí por ahí "lírica rabiosa". Y me parece bien la definición.
En aquellos años '90 comencé a laburar como periodista y trajinaba ilusiones y utopías por la avenida Corrientes donde era común sentarse a tomar un café con el gran David Viñas o curzarse con Hamlet Lima Quintana en Liberarte.
Fueron años de comrpromiso militante en las Marchas de la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo y también el repartir volantes junto nada menos que a don Osvaldo Pugliese.
Pero lo que fue el tango para la generación del '40 para mí, en ese momento, era Feliíu con su guitarra tocada al revés porque era tan zurdo como yo.
Hoy descubrí que tengo un vinilo de él. Uno que "me olvidé" de devolver a la discoteca de Radio Municipal cuando hacíamos junto a Alejandro Marticorrena el programa "Nuestra gente".
Y hoy también me di cuenta que a pesar de que lo hacía un poco más grande que yo, Santiago Feliú tenía sólo un año más que yo. Sentí, entonces, que, además de todo el acompañamiento que hizo a mis toboganes emocionales de aquella época, éramos compañerps de generación
Hasta el lirismo, siempre, cumpa Santy

En cuanto a H San Jorge, habanero y tambien porteño, les copio el link a su blog el blog de Hache
y el texto (simplemente copy and paste)
La primera vez que lo vi a Santiago me cambió la vida. No fueron esos acordes imposibles zurdos con guitarra derecha en aquel concierto monumental por los 40 años de Casa de Las Américas, ni saludarlo, ni darle la mano. La primera vez que lo vi a Santiago él iba de la mano de M, esa noche en que M y nos enamoramos.

La segunda vez que lo vi a Santiago fue sólo instrumental. Una jam en el café cantante del teatro nacional a la que fuimos con M. Recuerdo que M se puso celosa porque una ex reciente se acercó a saludarme. Recuerdo que esa tarde Santiago no cantó.

La tercera vez que lo vi a Santiago fue en un concierto entero en el teatro Astral. Aquella vez me encontré con Claudia y era su cumpleaños. Aquella vez Santiago tocó dos veces la misma canción, porque me gusta mucho dijo, la voy a cantar de nuevo. M ya no estaba en Cuba y no recuerdo qué canción era.

La cuarta vez que lo vi a Santiago fue en Buenos Aires, apenas recién llegado. Éramos A y yo inseparables ya desde entonces, y un amigo que he dejado de ver. Recuerdo que mi amigo y yo fumamos tabaco, cuando se podía fumar todavía en la trastienda.

Nunca más lo vería cantar en La Habana y años después, A y yo ya no viviríamos juntos.

La quinta vez que lo vi a Santiago fue viernes previo a un abismo. Un casi beso robado en la esquina del teatro sha, cuando Santiago en el concierto le había cantado todo lo que pretendía decirle, o lo que debiera haberme dicho a mi mismo. 

La sexta vez que lo vi a Santiago fue de pasada, saludando en un concierto de Roly. Fue tan fugaz que no me dio tiempo a sacar la cámara.

La séptima vez que lo vi a Santiago fue al siguiente día. Había viajado solo a Rosario con un dolor más absurdo que la esperanza que aun conservaba. Estuve caminando todo el día, sacando fotos hasta el rio, hasta la noche. Me dejaron entrar a la prueba de sonido y me acerqué, lo conocí a Bonavita y a Javier. José me preguntó si alguna vez lo había saludado, creo que le dije que no y al final del concierto nos sacamos una foto y le pedí que me firmara un disco con dedicatoria para aquella esperanza marchita; le hablé de M y la recordaba. En ese concierto la conocí a Julieta, que tiene los ojos y la ternura de mi madre y desde entonces es mi amiga. Recuerdo que cuando me despedí de Santiago le pedí que le diera un saludo al malecón, recuerdo que sonrió.

La octava vez que lo vi a Santiago fue en diciembre. Yo había regresado de Cuba hacía unos meses, después de una única tarde de agosto en que anocheció sin darnos cuenta. Recuerdo que tuve que hacer un esfuerzo enorme por ir, despegarme de mi mismo, tomarme el colectivo enajenado y llegar como pude, a sentarme en una mesa con extraños y sacar fotos. Al terminar el concierto fui con Carlos y unos amigos suyos a tomar un café a San Telmo. Recuerdo que tomamos un ristretto, que luego Carlos me acercó en taxi a la parada del 140 y que me acompañó hasta que vino el colectivo.

La novena vez que lo vi a Santiago fui con dudas. Las mismas dudas que sostuvieron aquel silencio en la distancia. A mi lado una maraña de sueños que no podría sostener. Recuerdo que con Audry y con Vanessa bajamos al camerino y nos sacamos fotos.

La décima vez que lo vi a Santiago fue otra vez al día siguiente. Con Julieta fuimos los últimos en entrar al concierto y por esas cosas inexplicables nos sentamos al lado de Hebe, a la que pude besar como un hijo. Recuerdo que esa noche estaba sacando fotos en una esquina del escenario cuando Santiago pidió agua y le acerqué una botella. Javier lo filmó y aun no lo he visto.

La última vez que vi a Santiago fue en una exposición de fotos de Silvio. Esa vez no tocaría en Buenos Aires y yo estaba muy complicado con la universidad y otros mambos como para estar viajando. Recuerdo que nos sacamos una foto juntos y que yo sudaba copiosamente hasta mancharme la camisa.

Tengo mucho más para decir sin un recuento tan estricto, pero hoy no hay metáfora que valga ni que se compare a esta tristeza.

Santi, Feliú, ariano, gago, zurdo, mostro... no sabés como me habría gustado alguna vez llamarte amigo.

martes, 11 de febrero de 2014

durruti



Durruti, la guerra civil española y la memoria y el olvido.


El gringo Tosco,que se fue a los 45 y nos hubiera hecho falta.
Tiempo atrás(o ha), hable de un poeta, o tal vez, seguramente, un Poeta.
Un tal Orihuela, nacido en Moguer, igual que Juan Ramón Jimenez (siempre recuerdo que Platero era de Moguer).
Leo para mi bien sus poemas de la net, el libro se llama (es muy Carver) Piedra, corazón del Mundo yo me lo bajé para comerlo despacito  y gracias a Mario Clark Kent   (que de día es musulman y de noche trabaja de portero o así me lo imagino) que me enseñó a copiar de pdf puedo transcribirle a ud. un poema que habla de la memoria y del olvido, esas dos caras del acontecer humano. Cuenta de un hallowen en Barcelona donde el chico Orihuela se disfraza del anarquista  Buenaventura Durruti, muerto en las largas vacaciones del treinta y seis, en el verano donde nació la mujer que me diera la vida (pero allá era invierno).
En la calle nadie lo reconoce, salvo el enemigo:  el enemigo no olvida.
Es que si acá un pibe se disfrazara de Tosco, con su ropa Graffa de trabajador(azul? marrón?), inclusive con su mechón de pelo cayendo, haciéndole asco a la gomina sobre las entradas¿cuantos sabrían eh¿ eh¿
La tela de lo humano es el olvido, pero lo que efectivamente se hizo, cambia la vida para siempre, (la propia, la de los otros). Dejamos marca.
Tal vez olvidar los nombres sea la manera de hacer justicia a la vanidad de los hombres, de ese juez que es el Tiempo, que se yo,  pero  sin el acontecer de lo acontecido el hoy seria otro, como queda perfectamente demostrado en la trilogía de Volver al futuro. Quizá no importen los nombres, sino la transformación de la Historia, ese precipitado del transito de lo humano que es  la Historia. A mi que no me vengan con lo natural, denme lo humano, esa grieta.
Asi que a no buscar la gloria, si no a hacer nuestra parte.
El poema de Orihuela, sevillano de Moguer, la foto de Tosco, la memoria de Durruti ¿ves que si bien la memoria no existe el olvido tampoco???
P.S.: El nombre del poema es una cancion de Lou Reed, que puse abajo del poema en un exceso tipico de esta servidora
HALLOWEEN PARADE
There’s a downtown fairy…
Lou REED
Cualquiera te decía que pasaba.
Me disfracé de Durruti
que, para el personal, era como ver a un mecánico con boina,
y llegué, sin pena ni gloria, hasta la calle de los señoritos.
Recuerdo la repentina palidez del viejo alcalde franquista
al verme montar un subfusil inutilizado que llevaba al hombro
y describir un círculo en el aire.
Esos sí que no olvidan.
Desde el balcón de su casa,
cuando me había alejado,
se cagó en Dios, en la democracia y en el Carnaval
y yo continué
disfrazado de mecánico con boina
hasta tu bar
-iOlé mi anarquista guapo.
Viva la CNT, la FAI y to lo’s libertario! -me dijistey,
saliendo de la barra, me besaste,
y brindamos por estar allí,
por estar vivos,
por estar todos juntos
haciendo realidad, al menos, tus sueños.
Han vuelto, sabes, aquellos días,
pero hace frío y aquí todo está en silencio,
tan sólo mi esfuerzo y un punzón de hierro
sobre el cemento erosionado
abren nuevos surcos a tu nombre.

domingo, 9 de febrero de 2014

es extraño lo que pasa con algunos muertos.

Con Luca, por ej... si tanta gente lo hubiera seguido en vida Sumo, Prodan hubiera tenido mas guita para ginebra y  un colchon en la cama para morirse.
Lo mismo con Kafka. Con tantos.
Con mi hermano -muy spinettiano èl, tanto que le gustan muchisimo los temas mas nuevos que nadie evoca.- hablabamos de la cantidad de -merecedìsimos- homenajes post morten a Luis Alberto.
Uno descubre a los grandes no necesariamente en vida. Mas vale.
Por eso un pibe de trece puede escuchar hoy Artaud y decir ¡mamita querida! o el equivalente de sorpresa que le quepa a esta generaciòn.
Yo -que no soy una visionaria- pero que estaba en el lugar debido en el momento correcto, me comprè apenas saliò el Libro de Almendra libro almendra completo
Como curiosidad para los asiduos lectores del blog, observen en la pagina numero 15,  la frase de bob dylan que esta en la columna derecha del blog. .. la frase me viene de ese libro, y desde entonces... !!!!

Se sus textos casi de memoria. solo para nostalgicos, o buscadores, o gente como una.
Cada imagen puede ser agrandada.
(justo en que pensaba, en vos, nene ... cai muerta...)

jueves, 6 de febrero de 2014

para que la vida baje

Y si el dedo, la mano, el brazo que te toca te da confianza, el cuerpo se abre un poco, y el aire entra y te aflojas. Y tiene que haber en el otro -en cualquier terreno, el trabajo, la facultad, el bar, la casa de tu amiga-una condición confiable, para que bajes los puentes levadizos que impiden acceso Mas allá dicen que hay monstruos. O un refugio para la tormenta, quien sabe nada.

Y el cuerpo en lo íntimo, si quiere, se abre generoso y enorme como la sombra de un ombú en el bochorno del verano. A su vera, otro cuerpo que se mixtura en el sonido de la risa,  en el trafago infame  de las voces cuando intentan clasificar la vida -esto es libro, esto un recuerdo- Tiembla la sangre en su cauce, oxigenando a su paso, fértil, y por acá, mojando como garua el cuerpo, los jugos que nos fueron dados, ahi la saliva, las otras cremas, urgentes o demoradas..

¿y  si pudiéramos escuchar lo que el cuerpo dice?¨¿ eh? ¿si pudiéramos tener confianza en las señales? Dejar la cabeza de lado, las franfrifrufi de las categorías, y ser ciegos, con las manos que tocan a las cosas y a los seres y guiarnos por eso? ¿seriamos mas sabios?
 Los cuerpos están arrebolados y sin embargo maniatados por cosas ajenas a la mirada esa, la de los ojos tiernos, el toque sencillo de una mano franca.

Ah,... quien pudiera tener la lucidez de un niño que apenas gatea, que descubre el mundo con el cuerpo, y se raspa con las cosas y se cae y se rie. Poder yirar sobre el suelo (y me viene el  recuerdo de  un verano, ya adolescente, rolando por el medano y  Jorge contando como era ser tragado por una ola (quien dice una ola puede decir una ballena)  y dar vueltas adentro, sabiendo que no hay peligro, que ya pasa, que ya pasò.

Tu mano en mi cuerpo. Mi mano en tu cuerpo. Horizontes de piel, vistas desde abajo, desde arriba Texturas. Olores francos, levemente crueles, mas alla de la orla del perfume. Húmedo y seco. Ser un adelantado español alli donde la selva, donde las montañas.
 Y respirar, respirar, para que la vida baje.

miércoles, 5 de febrero de 2014

las bebidas van por Pearl.

A janis joplin le gustaba que la llamaran  Pearl, como uno de sus discos. Leo por ahi que hacia chistes el año que se murio Hendrix sobre que dos famosos no se podian morir el mismo año y que medio en joda asigno un fondo para que si se morìa se hiciera una fiesta
Drogas de maxima pureza un dia de mal signo, al mes de Hendrix, se muriò.
La fiesta se hizo y en la invitacion decìa: las bebidas van por Pearl.
¿uds. saben que las perlas -dicen los expertos- van tomando el caracter y la belleza de la persona que las llevan colgadas?.
Yo llevo esa Perla, Janis, reluciente.
el vodka va por la sirena, cuando llegue el dia.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...