jueves, 19 de octubre de 2017

la enemiga

me pusieron en un brete en el taller de poesía. Escribir un poema con una de esas palabras que jamás usaría.
Entonces me empecé a preguntar ¿que palabra no usaría? Y ahi nomas, me di cuenta que abominaría hablar como una revista de mujeres (aqui en el blogroll hay una falsa revista de mujeres que amo)
y no se porque empecé sin proponermelo a destilar odio....como un vaso rajado del que sale agua a borbotones.

Salio está cosa. No me hago cargo: yo soy buena.

La enemiga

Si hiciera , una vez en la vida, lo que mas quiero
te mandaría una tarjeta de invitación
para avisarte que te espero para charlar
personalmente
y para dirimir , de una vez por todas,
ese asuntito que tenemos pendiente.
Una tarjeta simpática como  esas porquerías
 que colgás en tus redes sociales
y cada tanto stalkeo,
con perritos lastimados y vírgenes de itatí
que lloran piadosas y  proponen
moralejas para entender
de que va la vida.
 Anticipo tu mano blanda al saludarme
¿Como estas, los chicos bien.?
Yo te conversaría,
amablemente
con palabras que pudieras entender
porque todas mis ironias y significantes
de señora directora, de muchacha universitaria
de mina analizada
 se mellan y desarman
en la roca dura de tu ignorancia
Te hablaría eligiendo palabras de la Para Ti
o de la revista Caras
esas que hojeas sin comprar
 en la peluquería
cuando te haces aquel ordinario rubio falso que tan mal te queda
mientras mirás modelos idiotas y falsas princesas
que lucen vestidos de canje
 y se sacan fotos en  baños dorados
Y después iriamos a lo nuestro
te pisaría la cabeza como si fuera una sandía
que chorrea jugo de sangre
Bailaría un haka sobre tu cuerpo repartiendo triperío por el piso
Saltaría sobre vos
como un angel de exterminio, largando odio
como un caracol larga la baba
como un calamar larga la tinta

Y después dormiría el sueño de los justos

 una noche entera

miércoles, 18 de octubre de 2017

no nos hacemos los boludos.

en este blog no nos hacemos los boludos.
Ante los medios que encontraron un cuerpo en un lugar ya rastrillado, y teniendo hijos yo, y pensando en que todos pueden ser mis hijos (así opera la empatía, cualquier pibe puede ser tu hijo)
algo tengo que decir.
Este blog no es tan leído. Una entrada exitosa tiene 100 lectores. Una entrada mediocre 40
pero quizá alguno de esos lectores esta desadvertido y tiene que votar esta semana.
A esos lectores desadvertidos le dedico esta entrada.
Porque este es un blog personal, y lo personal es político
(gracias por el texto, Alejandro Neira)

Ante el hallazgo de un cuerpo en el Río Chubut y la firme sospecha
de que se trataría del joven desaparecido forzosamente (por el Estado
pro-nazi), Santiago Maldonado, solo resta recordar las declaraciones
del anterior Juez Guido Otranto, separado de la causa, de que 
Maldonado seguramente se habría ahogado.
Para tal afirmación aún sin encontrar el cuerpo, ante las medidas de
ordenar tres rastrillajes a lo largo del río y cerca del conflicto donde
desaparece el joven, llevadas a cabo por la Prefectura Nacional sin
resultado positivo alguno.
Queda a las claras que Santiago Maldonado fue detenido por las fuerzas
de Gendarmería Nacional, trasladado, alojado en uno de los cuarteles de
GN, torturado mediante la aplicación de la "técnica" del submarino, y muerto 
en el mismo lugar donde fue escondido por la fuerza.
Por otra parte, también está claro para quién conoce las zonas de deshielo
de como aumenta la fuerza del caudal de un río y su capacidad.
También se sabe que los deshielos comienzan en Primavera, por lo que es 
imposible que un cuerpo quede "enrededado", o atascado por las ramas
de los árboles, en una zona de poca profundidad y no ser visto, encontrado.
Este es un hecho de deshumanización de una gestión de Gobierno que
no solo apoyó la represión de una fuerza viva de la Democracia, sino también
coadyuvó, fue cómplice, partícipe directo de la desaparición forzada y muerte
de Santiago Maldonado.
Los funcionarios, comenzando por la repugnante Ministra de Seguridad 
Patricia Bullrich, deberían renunciar, someterse a la Justicia y ser 
encarcelados, por tratarse de un delito de lesa humanidad.

lunes, 16 de octubre de 2017

mujeres y demoliendo lecturas del pasado.

quien ha vivido afuera de un tupper ha pasado de todo.
Estaba viendo en la tele una novelita argentina, que me tiene un poco atrapada porque muestra-noveladas- cosas de los setenta. Yo confronto eso con mis recuerdos y me doy cuenta de ciertos anacronismos (esa canción es del 69 y no tiene nada que hacer con el 74, las mujeres "ya no eran así" en el 75, etc) y de muchos aciertos. Se llama "cuentame como pasó" y retrata el pasaje de una familia en un tiempo en que el mundo hizo plop y entonces nadie podía entender que era esa furia.



La miro en capitulos sucesivos, en On demand, no en directo... así que por ahi me mando dos capítulos al hilo, sin otras propagandas que las patéticas de la misma novelita.

(el tipo que rompía las guitarras acaba de estar en la Argentina, era Pete Townshend, y vino con los Who)Resultado de imagen para Pete townshend rompiendo guitarras

Yo miro las nuevas olas y yo soy parte del mar.
La novelita invoco un episodio pasado de mi vida y lo demolió. No el episodio mismo sino su significado. Cuando estaba en 5to. año, un pibe con el que tenia ciertos amores de secundaria me pego un sopapo porque me vió sentada con otro en la clase de contabilidad, con el profesor incluido en la misma clase. A mi me cambiaron de turno y a él lo rajaron de la escuela.
Fue un episodio violento (aunque no me lastimó) y nunca sentí hasta ver algo similar en la novela, que estaba con alguien muy violento y que de haber prosperado esa relación (que se cortó por el kilombo que se armó y no porque yo estuviera convencida de que no había nada bueno para mí en esos amoríos de secundaria) hubiera estado en riesgo continuo de que cualquier desagrado hubiera terminado en un sopapo.
Hoy las mujeres se reúnen en el Chaco, en el Encuentro Nacional de Mujeres. Siento que tanto los varones como las minas estamos bajo la égida del discurso patriarcal que nos afecta a ambos. Pero algo ha cambiado,,, has recorrido un largo camino muchacha. Y la subjetividad de la época nuestra ha cambiado tanto que puedo demoler y revisitar ese episodio de mi adolescencia, sacandole el aura romantica que para mi tuvo siempre esa escena, y pensar otra cosa, muy distinta sobre eso.

Saludo a las mujeres del Encuentro Nacional, porque mas allá de las diferencias del colectivo entre si que es abundantemente heterogéneo muchas minas luchan para que si alguien esta violento, rompa su guitarra, pero no nos rompa a nosotras. Nosotras no somos cosas. Un sopapo no hace verano, Pero de verdad hay gente loca. Hay que permanecer lejos de ellos. Rajá turrito, rajá




sábado, 14 de octubre de 2017

ya no quedan viejas

dedicado a Frodo, que me ha recriminado por mail
Un texto de Casciari.

Ya no quedan viejas originales de fábrica. Quiero decir encorvadas, vestidas sin estridencia y abocadas a la labor del punto cruz. Ya no queda ni un especimen entrecano y silencioso, al que nombrábamos abuela —aunque no lo fuese— cuando nos pedía ayuda peatonal. Venga que la cruzo, abuela. Ya no queda ni una en las grandes ciudades y en breve no las habrá tampoco en el mundo, por culpa de la mujer actual, que, con tal de no envejecer, prefiere inyectarse botulismo.
Cuando los de mi edad éramos chicos (digamos hace un cuarto de siglo) las señoras que traspasaban los sesenta y cinco años no estaban en la pavada, como ocurre ahora. Las viejas de entonces poseían una especie de saber oculto, rústico y efectivo, para casi todos los males posibles: los del cuerpo, los del corazón y los del alma. Sabían solucionar un dolor de muelas con la ayuda de un sapo, por ejemplo, magia que la vieja moderna ya no practica. Sabía mezclar yema de huevo, azúcar y vino de misa para alegría de los nietos jóvenes; ahora las viejas les compran Danoninos. Sabían, en realidad, utilizar la experiencia de los años, no las avergonzaba el calendario.
Eran tiempos, los de mi infancia, en que todavía podíamos ver por la calle a señoras mayores con canas. Yo ayer estaba sacando cuentas, y hace mucho que no veo una cana verdadera, de mujer, por ninguna parte. No sólo eso, sino que las viejas actuales vuelven de la peluquería con colores estrambóticos: rojos zanahoria, amarillos fluorescentes, infinitas variantes del castaño con reflejos y, desde no hace mucho, hasta una especie de azul metalizado que las hace parecer, además de más viejas, un poco extraterrestres o incluso borrosas; como si les hubieran envuelto el pelo para regalo.
El gran problema es que por culpa de ese peinado horroroso al que le llaman la permanente y que sin embargo no les dura nada, hoy resulta casi imposible reconocer de atrás a una vieja. Todas son iguales.
Las canas que ya no vemos porque se esconden bajo litros de tintura cursi, los arrorrós que los bebés de hoy no escuchan porque sus abuelas modernas están en el bingo o estudiando en la escuela nocturna, la medicina campestre para salvar a los demás que las abuelas de hoy han sustituido por la cirugía dermoestética para salvarse solas, todo aquello, ha empezado a morir con esta nueva generación de mujeres empecinadas en parecerse a una ciruela hinchada, a una caricatura de Lánger, a un hazmerreír que no hace gracia.
¿Por qué ya no tejen escarpines, ni bordan mantillas, ni cuentan historias de aparecidos? ¿Por qué las abuelas de ahora, en lugar de a Gardel, escuchan a Julio Iglesias, y algunas a su hijo Enrique? (Las del pelo azul.) ¿Por qué ya no se espantan las señoras mayores con los chistes picantes, sino que hasta son capaces de contarlos en la sobremesa, sin gracia siempre, sólo para sacar patente de desprejuiciadas? ¿Por qué nuestros hijos habrán de privarse de la calidad de las abuelas que yo tuve, y padecer en cambio a otras que prefieren divorciarse antes que enviudar como dios manda?
La vejez femenina natural, en estos tiempos, sólo crece bajo el amparo de la pobreza. Únicamente vemos el verdadero rostro de una anciana en la mujer que no tiene el capital suficiente para pintarse como una puerta, o para ponerse colágeno, o para inyectarse bottox en las ojeras. Ya no es vieja la que quiere, sino la que no puede dejar de serlo. Estamos en camino, muy cerca ya, de que la vejez sea sólo un síntoma inequívoco de miseria, no de sabiduría o dignidad. Ya no les importará a estas señoras ir con la frente bien alta por la calle, pero sí bien tersa.
Por los fragmentos que alcanzo a oír cuando hablan entre ellas, las viejas de hoy —además— tienen preocupaciones banales, sin sustancia y casi siempre reproducen una charla anodina y ramplona. Ya no saben curar el empacho, ni tirar el cuerito, ni cantar viejos tangos irrecuperables, ni fajar con un poncho los pies de una criatura para que duerma por la noche de un tirón. Las viejas actuales únicamente repiten como loros las nuevas tendencias falsas de las revistas de la peluquería, y desean, más que ninguna otra cosa en este mundo, que nadie sepa nunca la verdadera edad de su vejez.
Para peor, la mercadotecnia les sigue la corriente: las telenovelas actuales ya no están confeccionadas para la anciana venerable de ayer, que buscaba un romanticismo angelical para pasar la tarde, sino para la vieja recauchutada de hoy, para las señoras degeneradas que pululan en este tiempo. Ahora las telenovelas ponen muchachos semidesnudos, untados en aceite, en lugar del recio galán de bigote fino. La vieja de hoy es un monstruo alimentado por la televisión vespertina, y me temo que es poco lo que podemos hacer para salvar a nuestros hijos de su cercanía.
Las pocas viejas sensatas que todavía quedan (lo mismo que el koala y el ford taunus) se irán extinguiendo en la soledad de los geriátricos y en los pueblos chicos, y sólo quedarán estas otras, las siliconadas, las lectoras de best-sellers de quince pesos, las sexuadas, las contemporáneas, las de los perfumes penetrantes, las compradoras de teletienda, las que ven en sus nietos no una segunda oportunidad, sino un dedo que las humilla o las delata.
Y en no muchos años, las criaturas ya no sabrán que en el mundo había ancianas cocineras que empezaban a preparar el estofado cuatro horas antes, ancianas reales con canas y trucos para el mal de amor, cebadoras de los primeros mates dulces, que recitaban coplas antiguas y las repetían mil veces por las tardes de la infancia y que ya son coplas inolvidables,
Negrito, ¿querés café?
No mama, que me hace mal,
¿Y entonces, qué querés?
Chocolate, pal carnaval.
Coplas incluso inolvidables treinta años después, cuando el niño ya no es un niño ni vive a la vuelta, ni puede ya despedirse, ni podrá.

viernes, 13 de octubre de 2017

alcanzariola


El amor embarulla  la comprensión del mundo
Metanfetamina bruta inyectada de prepo
Alucino  imagenes
 retina adentro
 busco sentido a los azares
sigo  señales de camino
 con  una permanencia tan frágil
 que se lavarán a la primera lluvia.
Todo esta confuso, malentendido
 esa canción no fue para los dos lo mismo
 aquella tarde no será inolvidable para vos
no recordarás esas entrelineas en el texto de mi boca
y en el texto de mis poemas
no entenderás esa metáfora que cociné para vos
Estos deseos, que como una infección
colonizan cada célula
se me meten adentro del cuerpo
y me pierdo en las apariencias
Esto que me pasa funciona
Como  una enfermedad autoinmune
Vomitando bilis, enferma de todo
con tus ganas
esperando se termine
o que con mis ganas alcance

Alcanzariola. 

domingo, 8 de octubre de 2017

kairos

soy muy feliz yendo a Puan, a la facultad de Filosofía de la UBA, que mugre mamita esa facultad.
que desarrapado todo y que feliz soy ahi.
Aprendo palabras nuevas, estoy fascinada. La que más me gustó hasta ahora es Kairos.
Vamos a wiki.
Kairós (en griego antiguo καιρόςkairós) es un concepto de la filosofía griega que representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su significado literal es «momento adecuado u oportuno»,
 Contemporaneamente se lo entiende como «el instante fugaz en el que aparece, metafóricamente hablando, una abertura (o sea, el lugar preciso) que hay que atravesar necesariamente para alcanzar o conseguir el objetivo propuesto.»​ Para el filósofo francés Gilles Deleuze es «un Momento-lugar único e irrepetible que no es presente sino siempre está por llegar y siempre ya ha pasado. Que nos sobrevuela.»


Kairos
te llamo
sacudo mi pulover arriba de una fogata
envaso botellas destinadas a sucumbir en ríos torrentosos
con un papelito adentro
te llamo en voz alta, en sordina
 por teléfono fijo, por celular
en código morse, tamborileando los dedos
nerviosos en la mesa de nuestro bar
corretean mis palabras como ratas nocturnas
en  flotantes hilos de telégrafo
reverberan en el satélite de  google
triangulando con mi tripa
te llamo como un moribundo a la enfermera
para que traiga un vaso de agua
te dejo grafitis escritos  con aerosol
en las paredes de las calles que agarrás para ir al trabajo
Armo aleatorios grupos de guasap donde te incluyo
-todos los mensajes están en clave
Para que vos los entiendas-
te etiqueto  en memes de facebook
te inundo de desnudos por mensajes directos
en mi panza escribo con pintalabios
que necesito te conectes conmigo urgente

y en un momento se paran las rotativas
se hace un silencio de película francesa
y suena  música de climax
Sos vos,  contestás
Cuando ya no me interesa







Imagen relacionada

miércoles, 4 de octubre de 2017

la llamada: una pelicula, un poema, una canción.

es una película de terror que nunca miraré: solo leo terror: pornografía de los cobardes como yo.
en la llamada si se atiende el telefono se morirá.
Sobre el tema de llamar, mas hamlet, mas algo que me suena a Idea Vilarino (si no te miro, amor, si no te miro) mas una propuesta de mi taller de poesía hice esto Lo leí en voz alta y tenia muchas "y" y eso esta bueno : es como música.

Llamar o no llamar                  
No llamar, para qué
Si esperar es la cuestión
Morir, dormir, llamar acaso?
No llama  porque no quiere
Quererme no quiere quererme
No quiere venirme, venirse
dentro de mi
entonces no llamar
el hombre que esta solo y espera
la mujer que esta sola y no llama 
y tambien espera
Y  la llama  se consume
sin oxigeno, me quedo sin aire,
si no te llamo, amor, si no te llamo
No apantallo  fuegos fatuos
Nada llama ni vos ni yo
No luz, no fuego, no palabra
En el silencio y en el frio
el fuego se serena se apaga se muere
Solo el  quebrarse de las brasas al enfriar
Rompiendose ramitas pisadas por inocentes
Y el abrazo tuyo faltando a la cita
que no se llegó a concretar

y como este blog va de la erotica a la conciencia social, pasando por cualquier lado un tema sobre el desempleo, que tambien se llama: La llamada

Sirenas ahogadas en vodka: violeta parra y la carta

100 años del nacimiento de violeta parra





Sirenas ahogadas en vodka: violeta parra y la carta: que hoy sea el dia de la caida de salvador allende no alcanza para que el sirenas hable de la realidad. El sirenas habla de este youtube, ...

lunes, 2 de octubre de 2017

sobre las representaciones de mierda que cargamos las mujeres

tengo mi utero, se va secando como una pasa de uva. Nada malo, es la vida. Si no tuviera esas representaciones de mierda que cargamos las mujeres, diría que transito con felicidad mis sesenta y un año.
Pero ahi estan. machacando como un maldito pajaro carpintero mi cabeza.
De que hablo? de esto De las representaciones sobre la realidad que hacemos realidad porque terminamos poniendoles el pecho.
Un articulo de una mina mucho mas joven que yo, pero que, distancia generacional mediante, porta las mismas ideas de mierda y se revela, como la administradora de este blog, a darles fe.
De Cosecha Roja, para uds.

ME SACARON EL UTERO. SARA DELGADO.


Ese día estaba haciendo fiaca a la hora de la siesta, y Juan vino a contarme que había llamado la ginecóloga. Ya tenía los resultados. Hacía apenas una semana me habían hecho un PAP y una biopsia, porque tenía un sangrado entre periodos, pero pensé que estaba relacionado con que en diciembre junto con mi última cesárea me había ligado las trompas.
Cuando entramos al consultorio, la médica estaba con otra de más experiencia, y las dos se veían muy serias. Nos sentamos y después de algunas palabras que vuelteaban el asunto, la más joven fue al grano.
-Los estudios salieron mal, Sara. Encontramos un carcino.
Un zumbido se me metió en la cabeza. La boca se le seguía moviendo, la otra asentía y yo no escuche más nada.
-¿Cuál es mi diagnóstico?
-Cáncer de cuello de útero.
Mi recuerdo de ese momento es que yo estallo, miro en perspectiva desde cierta altura y él está agachado, levantando mis pedacitos del piso. Sé que me quede ahí dura, en la silla, llorando. Las horas siguientes fueron llorar juntos a escondidas de los chicos. La angustia era por ellos ¿Me voy a morir? ¿Quién lo iba a ayudar a cuidarlos? Me recuerdo abrazando a Silvestre, el de 8 meses, llorando y diciéndole ‘perdón hijo’. Se avecinaba una tormenta.
¿Cuento que tengo cáncer de útero? Durante los primeros días elegí decir que era sólo cáncer, sin especificar. Por alguna razón me daba vergüenza. Las mujeres ya no deberíamos enfermarnos de esto, ni mucho menos una mina de 35 años como yo, que tiene la posibilidad de tener obra social, controles, información. Tanta como para saber, que para cuando termine el año, se habrán muerto unas 1.900 argentinas, y que casi 5.000 habrán sido diagnosticadas de lo mismo.
Lo que ocasiona el cáncer de útero tampoco es fácil de digerir, porque el virus del papiloma humano es responsable de la totalidad de los diagnósticos. Es casi una epidemia que tiene cuatro de cada cinco activos sexuales. Es silencioso, asintomático, en muchísimos casos se va sólo y en menos del 5 por ciento, sobre todo en los cuerpos de las mujeres, puede quedar hasta transformase en cáncer.
En Argentina logramos que haya una vacuna gratuita para todos los chicos y chicas de 11 años. Es una apuesta al futuro enorme e igualadora. Pensé ¿qué hubiera pasado si Evita la recibía de piba en Los Toldos? La frase ¡Viva el cáncer! ¿No existiría? De nuevo me vino a la mente la mesa desbocada de machos con Alejandro Fantino, en donde se burlaron de eso. Si, ¡en 2017! Mostraban el tren de Río Turbio, en mi provincia, al que el Kirchnerismo bautizó “Eva Perón”. De la nada, a alguno que le pareció que la maquina era una porquería dijo: “¡Pero ese tren es un cáncer!”, y reventaron todos de risa. Me ofendo de nuevo.
Yo seguía diciendo sólo cáncer porque, además,  útero me daba muy íntimo. Entonces algo que había quedado muy lejos me volvió a la memoria: la vez que un ex celoso y posesivo me dijo en una discusión: “Andá, si vos tenés fiebre uterina, nena” ¿Fiebre uterina? ¿Qué carajo?
Es que cuando hablamos de útero, traemos prejuicios que nos instalaron allá lejos y hace tiempo. Los griegos y los egipcios hablaban de una enfermedad femenina llamada ustera o hystéra ¿Histérica les suena? ¡Claro! Tipos como Hipócrates, Aristóteles y Platón creían que el útero era un órgano con vida propia, que migraba por todo nuestro cuerpo en busca de calor a falta de sexo. No garchar nos volvía locas. No importaba si en realidad era epilepsia o gripe, la explicación en esa época era que el útero quería que cogiéramos.
Durante el medioevo, muchas mujeres “histéricas” fueron declaradas brujas y las sometieron a tratamientos crueles que terminaron en la hoguera. Pero ojo, no hacía falta estar con alguna dolencia, sino que alcanzaba con tener pensamiento propio. En el siglo XIX se implementó el masaje de clítoris, para que se nos pase la calentura, o el dolor de muelas, o de espaldas.
Más para acá, las histéricas llegaron a la cultura de masas con el histrionismo a disposición de fingir un orgasmo en escena, bien gritón y mentiroso, o de mostrar ataques de locura que terminaban en desmayos o llantos con lamentos desgarradores ¿Se acuerdan de la llorona? Los hombres, en cambio, pasaron de usas sus penes como trofeos a agarrarse los testículos para jurar verdad en un juicio. Igual, nada más osado que la propia Biblia para comprender que nuestro útero siempre fue un castigo. Eva pisa el palito y se come la manzana, pero nadie mira que la tipa quería la sabiduría. Ahí hay un acto de rebelión hermoso. Sin embargo ¿cómo la castiga Dios? Haciéndola parir con dolor y aclarándole que el deseo sólo iba a ser para Adán, su dueño.
Por esos días todo estaba muy a flor de piel. Respiraba profundo el aire frío y ventoso que anticipaba la primavera del sur, el pasto que da a mi ventana me parecía de un verde poderosísimo, al igual que la luz natural me daba nostalgia. Creo que todo eso se llama cagazo.
Al día siguiente de mi diagnóstico, el hospital público de Rio Gallegos me dio la posibilidad de internarme. Todavía tenían que determinar en qué estadio estaba mi cáncer, para saber si era operable o directamente iba a quimio y radioterapia (que por cierto, no hay en toda Santa Cruz).
Para eso, a lo largo de varias internaciones me hicieron una colonoscopia, buscando conocer si el cáncer había trasladado del útero al recto, una cistoscopía, para ver si no afectaba mi vejiga y finalmente, lo que se llama un ‘tacto bajo anestesia´, verificando que esos resultados coincidieran con el palpado de los dedos de las médicas. A todo lo superé con éxito. Mi estadificación fue un cáncer 2ª que no había llegado a las paredes de la pelvis. Por lo tanto, si me sacaban el útero, los ovarios y ganglios linfáticos, tenía altísimas chances de curarme.
Hasta que lo supe los días pasaron ligeros, fueron ocho y muchas horas de Google buscando testimonios de mujeres que pasaron por lo mismo que yo. Es decir, que hayan sobrevivido al cáncer de útero, pero que además hubieran entrado en la menopausia antes de tiempo, como consecuencia de la falta de ovarios ¿Me voy a sentir incómoda cuando escuche la frase ‘me sobran ovarios para tal cosa’? El carnaval de angustia, la falta de esperanzas y la desinformación que leí en varias historias, me hizo ver que ni enfermas dejamos de sentir el rigor machista sobre nuestros cuerpos:
“Ya no me siento mujer” “Mi marido me tiene paciencia pero tengo miedo que se vaya con otra” “Quería tener otro hijo, ahora mi vida no tiene sentido”.
Mi histerectomía radical, o traducido, la extirpación total de mi útero histérico, se hizo a las tres semanas de mi diagnóstico. Es una de las cirugías más complejas de ginecología y por lo tanto, de alto riesgo. Me operaron tres mujeres. Una de cincuenta y pico, otra de cuarenta y tantos, y la última, de 35, como yo. Mi vieja me contó que vio a la más grande sentada en el piso del pasillo del quirófano, y a las otras dos apoyadas contra la pared. Las tres con las caras transpiradas, riéndose, cómplices, después de haberme operado cinco horas. Esa imagen me estruja el pecho.
Una internación de seis días, buena analgesia y prácticamente ningún dolor. Con ese camino liberado, lo que realmente tenía un peso gravitacional era la menopausia quirúrgica. Estaba alterada por todo lo que había leído, pero además, ya tenía unos sofocos que me abrazaban de repente a cualquier hora de la noche.
Cuando llegué a mi casa tuve que empezar la sustitución hormonal, que es como tomar anticonceptivos pero con 2mg de drospirenona y 1 mg de estradiol, para seguir teniendo estrógeno y que no se me afine el pelo, no me den esos calores y prevenir la osteoporosis.
Cuando tuve la primera caja de Gadofem, me quedé mirándola. En la foto se veía a una mina grande, ni una cana, con sonrisa de dientes demasiado blancos y perfectos, el pelo revuelto y la actitud picarona. Pensé en qué buena imagen era esa para proyectar a los cincuenta, y me largue a llorar desconsolada, con mi pastillita rosa en la mano, pensando que yo ya era una ‘menopaúsica de mierda’. Porque eso pensé de mí.
Pero de nuevo, ¿de dónde venía la bronca con la menopausia? ¡Aha! La menopáusica de mierda se había dado cuenta de que eso y vejez venían de la mano, en una sociedad en la que disfrutamos de descartarnos, escondemos a los viejos y nos chifla la juventud estética.
Eso tampoco es nuevo. Casi llegando al 1900 los científicos -que por supuesto seguían siendo varones- prohibieron el sexo en la vejez por ser una desviación a la que llamaron “paradoxia”. Es que el deseo, la libido, no estuvo bien vista para aquellas mujeres que ya no tuvieran edad de tener hijos. La menopausia tiene mala prensa porque la violencia simbólica tejió sobre nuestros vientres una historia de viejas calentonas, posesas, convulsionantes, que en el cine crearon la idea de la madura preferentemente adinerada, que estaba al pedo, y se la agarraba con el jardinero, que tenía que ser jovencito y rendidor.
Hoy, si buscamos “paradoxia” en Internet, lo primero que aparece es un libro que vale 100 mangos y relata la historia de una piba violada por el padre, que termina convirtiéndose en una “depredadora sexual, masoquista y drogadicta”.
Y después están los mandatos sociales. La psicóloga me pide que haga un duelo por el útero que ya no está. La idea me resulta un tanto ‘cu-cu’. De todos modos soy mamá y entiendo que no debe ser nada fácil para una mujer joven con menopausia quirúrgica saber que eso nunca va a pasarle. Veo eso, y también veo el romance que hay entre la violencia hacia los niños y los nacimientos no deseados. A las childfree las tildan de perras egoístas ¿el instinto materno está en el útero?
Sobrevivir a un cáncer es continuar con nuestras vidas después de una situación terriblemente oscura ¿No alcanza? Por supuesto que habrá cambios. Pero me niego a sufrir por pérdidas que son más bien una fabricación machista de nuestra femeneidad.

domingo, 1 de octubre de 2017

basura china

El paquete lo retiré en la Aduana
muchos meses después
de que me cansé de esperarlo.
Lo había comprado
en una página escrita
en chino mandarín
El mercader era un birmano
con el que me comunicaba por mail
con mi pésimo ingles de secundaria
Tenía un puesto al fondo del zoco
y el artilugio fue fabricado
por infantes esclavos de Vietnam
puntualmente encadenados
pero a quienes, cada seis horas,
y en cumplimiento de tratados internacionales
en defensa de la niñez
se les acercaba una escudilla conteniendo arroz
El agua era a voluntad.

El adminiculo del que me hice
y aboné con  mercado pago
era una copia de algo noruego
en acero de baja calidad

El manual de instrucciones
venia en escritura de pictogramas
asi que me apañé con los dibujos
y lo ensamble como pude
Después de todo pagué una bicoca
(me favorecía el cambio
acá las cosas están muy caras
y como estamos atrasados
no llegan las novedades)

Prometía, si yo entendí bien
que lo nuestro prosperara
Y así lo usé, con el cuidado
que la tecnología con microchips exige.

A la luz de la experiencia
me permito un consejo de mujer vieja:
no compren porquerías
mil fotocopias no son un libro
y eso vos que me diste
era basura china.
de que me cansé de esperarlo.
Lo había comprado
en una pagina escrita
en chino mandarín
El mercader era un birmano
con el que nos mandamos mails
en mi pésimo ingles de secundaria
Tenía un puesto al fondo del zoco
y el artilugio fue fabricado
por infantes esclavos de Vietnam
puntualmente encadenados
pero a quienes,cada seis horas,
y en cumplimiento de tratados internacionales
en defensa de la niñez
se les acercaba una escudilla conteniendo arroz
El agua era a voluntad.

El adminiculo del que me hice
y aboné con  mercado pago
era una copia de algo noruego
en acero de baja calidad

El manual de instrucciones
venia en escritura oriental
asi que me apañé con los dibujos
y lo ensamble
con mayor o menor fortuna
Después de todo pagué una bicoca
(me favorecía el cambio
acá las cosas están muy caras
y como estamos atrasados
no llegan las novedades)

Prometía, si yo entendí bien
que lo nuestro prosperara
Y así lo usé, con el cuidado
que la tecnología con microchips exige.

A la luz de la experiencia
me permito un consejo de mujer vieja:
no compren porquerias
mil fotocopias no son un libro
y eso vos que me diste
era basura china.

Resultado de imagen para alibaba

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...