lunes, 23 de octubre de 2017

En memoria de Balduga.

Donde hoy se hace vieja la casa de Pirincho y José Antonio (dos cuñados que se hicieron enorme mansión, con un fondo en común con pileta y un play room para los hijos, hoy  profesionales que no viven en la Argentina) vivia Balduga.
Era un hombre muy mayor, vestido a lo gaucho Sombrero negro y pañuelo en el cuello, con esa pobreza antigua que no sabía de remeras, una pobreza campera.
Parece que había abandonado a su legítima esposa y vivia en la casa vieja, una casa de fines del siglo 19, derruida con la  nueva mujer, que tenía muchos años menos, tal vez treinta.
La nueva mujer de Balduga era -si mis recuerdos de niña son exactos- algo así como una hormiguita negra. Mas bien parecida a la Hormiguita Viajera de los cuentos de Constancio C Vigil, el director de la Para ti y de la Billiken, que había escrito cuentos para niños.

Resultado de imagen para la hormiguita viajeraParece ser que como buen hombre de campo, era medio cuchillero este Balduga, pero la negra (mi madre le decía la negra) lo tenía cagando aceite y parece que lo fajaba lindo, si no le hacía caso.
En mi barrio, como en todos, había desde cuernos, pasando por estafas, nacimientos fuera de tiempo (en esa época los niños sietemesinos nacidos después del matrimonio de apuro solían pesar 4 kilos) y mucho chismerio. Sigo viviendo en el mismo barrio, donde también viven mis viejos. La gente de la que hablo se murió o se fue, porque esta historia tiene mas de 50 años.
Me pregunto que historia se contará de mi, la hija de la verduleria, (cuando era niña mi padre tenia una verduleria) que se ve cuando me ven, aun hoy
Les voy a hacer una confidencia. Yo me considero muy charlatana, muy comunicativa, pero mi hija y mi marido me hacen agarrar broncas cada tanto. Me hostigan diciendo (ellos, unos advenedizos) que en el barrio no me conoce nadie, porque soy una asquerosa que no saludo
En realidad soy de acá y no soy de acá. Pero mas soy que no soy.
Hace un tiempo que a veces pienso en mudarme. para cambiar de vida.
esa necesidad de cambiar, no te la recomiendo, amigo.

3 comentarios:

  1. Regla de tres simple:
    El ladrón mide a todos por su condición.
    La mayoría en el barrio se mandó un penal y son chismosos.
    Lo que hagas o no hagas lo van a conectar con lo sospechoso.

    En el fondo quieren que te quedés.

    ResponderEliminar
  2. la mirada de los demás, uff, no estoy nunca de acuerdo con esa mirada tan, tan.,... cómoda?

    uno es y punto, lo que digan que me importa no?... bah, cada uno con su tema... besos Nilda!!!!

    ResponderEliminar

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...