martes, 12 de febrero de 2013

Mujeres, las de las boquitas pintadas.

En los casamientos nadie tocaba un sanguche hasta que el maestro de ceremonias hacìa el brindis y ahi, en una mesa larga se procedìa al demorado acto de la degustaciòn, alfa y omega de toda fiesta finoli en salón
Nada de recepcion con saladitos, ni tragos: a pico seco hasta que los novios se decidìan a su entrada triunfal.
Y tampoco habìa videos ni actuaciones, tal vez alguien traia unas guitarras.Un clàsico era que en el momento del baile, los viejos pidieran pasodobles y foxtrot. Algun desubicado queria bailar tango. Y uno veia a las viejas momias salir a retozar en la pista,  pelados y panzones y señoronas con vestidos con brillos y zapatones medio taco y mucho spray en el batido. Yo, que ahora tengo la edad de las señoronas, las miraba con fastidio, como ahora me miraran -en otros transitos- las de catorce. Es la ley de la vida.


Recuerdo esta musica: ignoro si es un chotis, un pasodoble o que. No me gustaria que se pierda, es mas, si me invitan a una fiesta de disfraz, me calzo un manton de manila, un clavel (la flor que pasò de moda) y me planto como una cupletista y se los canto.
Cierro los ojos y veo a los gallegos salticando en la pista. A mi me hubiera gustado ser la chica del diecisiete y salir toda pintada escandalizando a las vecinas, que me envidiarian como a la del cuplè.
Que no decaiga, hermano ¡ah, el refran al que se refiere es: el que quiera cojer peces, que se moje el culo!!!


La chica del 17
de la plazuela del Tribulete
nos tiene con sus toilettes
revuelta la vecindad.
La gente ya la critica,
pues hace tiempo que no se explica
a donde va la chica
tan bien portá.
Por eso a las vecinas
les da por murmurar
y, al verla tan compuesta,
le dicen al pasar:
Dónde se mete
la chica del 17,
de dónde saca,
pa tanto como destaca.
Pero ella dice,
al verlas en ese plan,
“la que quiera coger peces,
que se acuerde del
 refrán”.
La chica del 17
gasta zapatos de tafilete,
sombrero de gran copete
y abrigo de petit-gris.
Los guantes, de cabritilla,
medias de seda con espiguilla,
pues viste la chiquilla
como en París.
¡

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algo viejo que merece volver a leerse.

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