hugo pratt

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SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


miércoles, 17 de marzo de 2010

escritoras de blogs politicos que escriben cuentos eroticos.

Vino correo cachondo. El primer cuento erotico de escritoras de blogs no eroticos ha llegado a mi  correo.
Cortazar dice que mas de una vez necesito como el agua la palabra concha y no la pudo escribir. Nosotras somos enanas sobre elefantes. No nos da el pine para escribir Axolot, pero si podemos escribir concha sin que nos tiemble el pulso.
Llego el primero, y amigas, contertulias, mujeres de mi patria, espero sus colaboraciones, porque los relatos de los tipos no dan justo en el punto g.


CUENTO: como pudo ese hijo de puta.
autora: anonima (como los poemas eroticos persas o algo asi)


“¿Cómo pudo ese hijo de puta?”, mientras se cacheteaba las lágrimas que le corrían por la cara,  se repetía “¿Cómo se atrevió ese soberano mierda a llamarme desde Río Gallegos? Río Gallegos! El culo del mundo, a la loma del orrrrto se tuvo que ir para animarse a decir que me dejaba, que no me quería más, que….Y yo tremenda pelotuda no puedo dejar de llorar. Cómo me odio! Ni una lágrima por ese hijo de puta debería gastar” los pensamientos se le enredaban en las lágrimas, enturbiándole la torpeza natural que la convertía en topadora de  postes, carteles, gente que insistían en cruzarse a su paso….
“¡10 años, 10 años bancándole la sanata, planchándole la ropa esa horrible que usa, investigando en la comida erótica, escuchando sus interminables monólogos sobre la economía de Saigón, el cine de la isla Reunión….10 años para que no pueda mirarme a los ojos y decirme que es un cagón, un cobarde, un traidor hijo de puta…….!”

-“¿Qué mirás, boluda, nunca lloraste por un hijo de puta?” le gritó a una vieja pintarrajeada con cara de monja virgen de incógnito. Ella misma se asustó al escucharse. Frenó de golpe, miró a todos lados, no tenía idea de dónde estaba. Más de una hora caminando, rebotando en las esquinas que la hacían doblar la habían dejado justo en medio de la calle Lavalle. No habría podido desandar el camino que la dejó justo ahí, frente a la puerta de un cine.

En un segundo se decidió, sacó una entrada, la película estaba empezando pero a quién le importa si ni sabés qué vas a ver. Entró a la sala en penumbra, caminó hasta la primer fila, se desplomó en un asiento del medio y agradeció que se tratara de un cine antiguo, amplio, cómodo, con sillones de cuero que invitan a desparramarse….Las luces de colores se combinaban en la pantalla, iluminando, formando arcoiris en sus lágrimas, las muy turras, que no dejaban de caer. No entendía palabra de lo que se decían, ahí lejos en un cuarto de hotel en Manhattan.(o Praga, o Ituzaingó, qué importaba)
Sólo veía su propia película, las imágenes de las últimas vacaciones, de las mañanas de mate y diario, de las peleas por sacar al perro a pasear…
Al principio ni lo percibió. Tanto era el dolor que le estrujaba el cerebro que no llegaba el impulso . Pero poco a poco fue sintiendo una tibieza en la pierna, una tímida ola que subía lentamente desde la rodilla hacia el muslo arrastrando la pollera. Era una sensación agradable, tranquilizadora, disipadora de lágrimas. Cerró los ojos, y se quedó quieta, esperando. La mano empezó a trepar entre las piernas, libre ya de toda tela que se interponga en la caricia. Ella sonrió. Le gustaba eso, definitivamente. Se deslizó en el asiento hacia delante, recostó la cabeza en el respaldo, descruzó los pies y los separó, alejando también  las rodillas, abriéndolas a la tibieza. No quería ver, no quería saber, sólo sentir ese caracoleo de dedos que buscan, que se confunden en una humedad placentera, que empujan, aprietan, suaves, inquietos, penetran encontrando más humedad, impensada humedad que entrecorta el aliento, calor que sube y quema el córtex, huimedad que se mezcla con una lengua que siente pero no quiere ver, lengua que  enloquece, que arranca un  gemido, un grito de placer que se funde con los gritos de la pantalla, esa pantalla que chorrea sangre gritada por un hombre apuñalado mil veces por la mujer abandonada, y ella, exhausta de placer, dispara una carcajada, se pone de pie y sin mirar atrás abandona el pasado, alisándose la pollera, acomodándose el elástico de la bombacha mojada…..

2 comentarios:

  1. ejem, ejem. Y despues hacen propagandas del cine con 3d, del cine pochoclero, inclusive en el shoping dot, te dan cena.
    Dad de beber al sediento, y ese era el servicio necesario en ese momento. Por sus frutos los reconocereis, digo yo, y me quedo tranquila, con mi mala conciencia.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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