jueves, 18 de marzo de 2010

2da. entrada de cuentos eroticos escritos por escritoras de blogs no eroticos

Despues del post del dia de ayer escrito porAnonimo Persa, le damos entrada a el segundo cuento erotico que  trata de la dura vuelta despues de un agotador dia de trabajo. Ese momento complicado donde volves llena de bolsas, hecha fruta,  pensas en lo que necesitan los chicos, en la cena, en la tintura.
Igual, trabajar "afuera" no siempre es malo.
De la novel autora de cuentos eroticos escritos por mujeres que no escriben cuentos eroticos, para Sirenas ahogadas en vodka, la Señorita Puloil, aca tenemos para la selecta teleaudiencia.
 



Todo tiene su parte buena y su parte mala.

Todo tiene su parte buena y su parte mala. Este colectivo la deja en la puerta de su casa, eso es lo bueno. La alternativa es colectivo, tren,  y otro colectivo, pero el 56 se llena en Retiro y la gente se baja en Ciudad Evita, entonces si no se sienta en la primera parada, Alina tiene que ir apretada como una sardina entre otras sardinas que trabajan en el puerto, o que vienen de hombrear bolsas o ladrillos, de pie durante  una hora, a los viandazos. Y eso es lo malo.
Alina consigue asiento, muy bien,  pero en el segundo asiento, muy mal. A la primera vieja o viejo, o embarazada, tendrá que cederlo, sin ganas, sin vocación. Ahora va sentada. La gente aprieta, empuja, pero ella va sentada.
Este tipo que esta parado al lado de ella no es una vieja o una embarazada. Eso es lo bueno, lo  malo es que no para de empujar. Alina hace que duerme para no ver ningún discapacitado solicitar con la mirada el asiento: el tipo la empuja en el brazo, casi a la altura del hombro. El empujón late. Alina sigue con los ojos cerrados pero empieza a pensar que lo que la empuja en el brazo es un pene. Se resiste a abrir los ojos. Lo bueno es que en realidad no le molesta, casi diríamos  le gusta, a fuerza de verdad le gusta muchisimo, además por ahí es el celular del tipo, en el bolsillo, una fundita de cuero con el celular. Ojala que no , piensa, Ojala que si, piensa ojala que sea un celular/ojala que sea un pene. Un pene no puede ser algo tan duro, pero ella no va a abrir los ojos, y mucho menos mirar su brazo. Ahora, en el adormecimiento, ese empujón de pene la hace dormirtar casi de verdad,  todo su cuerpo es el brazo, toda la atención esta puesta allí. Empieza a sentir un pertinaz hormigueo en el bajo vientre, pero muy abajo y muy adelante,  empieza a sentir  una línea de tensión entre el celular (o el pene), el brazo y allí abajo, en un lugar medio indeterminado, pero seguramente en el exacto punto donde el clítoris dormía su sueño de artefacto inútil a la hora de volver del trabajo.
Los celulares vibran, no laten. Y eso, seguramente no es pene. Es una verga. Y de un tamaño sumamente interesante, como hace mucho que no siente allá donde vibra eso que ella tiene entre las piernas y que no es un celular. Una flor de pija, si las pijas fueran flores, esa seria una orquídea. Y el lugar donde ella vibra como un celular es efectivamente la parte mas interesante de su pubis.
Entonces viene lo bueno, una vieja salvadora, que hace todo el ruido posible para que ella sepa que esta sacando el boleto, aparece salvadora, la mando dios para terminar con esto, antes que se ponga a acabar,  y ella tiene que ceder el asiento. Alina hace que se despierta, se para, aliviada, diciendo terminó esto que en realidad no era nada. Se para, y la vieja ostensiblemente, jodida como toda vieja que sube a joder a las seis de la tarde al colectivo 56, logra el milagro de que gente compactada se reacomode en la lata de sardinas. Alina tiene buena conciencia. No lo vio, (y cuando uno no ve, podemos decir “ eso no existió”) y al lado de ella hay solo una mujer que subió apenas en Retiro, un hombre con cara de bueno y un tipo que se agacha a mirar por la ventana. Ninguno de los tres con cara de tener esa dura verga, prueba de que dios existe y es capaz de pensar en las mujeres. De la verga nada. Puede quedarse tranquila. Pero no, eso es lo malo.
Alina se va corriendo hacia atrás, en verdad no tiene que bajar hasta media hora después, va arrastrándose hacia la puerta de atrás, como puede, como si ya tuviera que bajarse, hasta que da con él. O con ella, con la dura pija que sentía su brazo. El brazo le manda al resto del cuerpo indicios para que reconozcan el roce, especie de señales químicas. Su orto, que ha atravesado mochilas, carteras, vientres femeninos y masculinos en su viaje por el pasillo del colectivo, en un momento dado lo detecta, tiene la certeza que ese roce es el de el dueño de lo que ella esta buscando, oomo si las señales quimicas hubieran reconocido un identik. Se acomoda adelante, por que hay tres filas de personas paradas en el pasillo del 56. Lo bueno es que no hay manera de avanzar o retroceder. Lo bueno es que parece totalmente casual su nueva ubicación en el colectivo. Lo malo es que si el no es un subnormal se tiene que dar cuenta de que no es casualidad.
Alina se para delante de el. Y el la sigue teniendo parada, pero ahora ella le vio la cara. No importa la cara, lo que importa es eso duro que el le clava, Lo malo es que la clava fuera de lugar, en un lugar que a ella no le interesa, en el medio de la nalga y ahí no sirve. Lo bueno es que el colectivo se zamarrea tanto que ella rápidamente se la puede colocar allí,  donde un poco mas abajo, un poco mas adelante le late todo.
Alina trata de pensar en las cosas pendientes para esa noche, trata de desentenderse de su concha húmeda. Ya eso no es una vagina, un pubis, no es la parte de adelante, no es el bajo vientre: eso es a esa hora de la tarde y gracias a esa impensada verga una concha mojada. Lo malo es que no puede pensar en otra cosa. Lo bueno es que siempre se puede salir de una situación incomoda. Lo malo es que si sigue ahí va a acabar sin lugar a dudas, como hace rato que no acaba.En el 56 que va a Ciudad Evita, lleno hasta las chapas.
Alina decida no seguir jugando a eso. Y baja del colectivo, para tomar el que viene atrás.  El 56 tarda mucho y va a estar en la esquina lo suficiente para construir para si misma una historia que le otorgue un lugar de victima inocente, de pensar que el tipo tiene la culpa y hasta va a decir en la casa que se tuvo que bajar por que un tipo la estaba molestando y ella prefirió descender del vehiculo a hacer un escándalo, eso no le gusta, y Nico se va a enojar con el mundo en general, la va a consolar y nuevamente la va a invitar a trabajar juntos en la ferretería de su suegro, ya se van a arreglar, no se puede salir mas asi, ves Alina como esta la calle..
Alina sigue en la parada y de repente, lo bueno, es que el tipo se bajo una cuadra después de ella y viene derecho.
Lo malo es que no sabe que va a hacer. No es la clase de mujer que tenga sexo casual
Lo bueno es que tiene muchas ganas. Lo bueno es que siempre puede haber una primera vez. A veces, la concha manda. Eso es lo bueno.

14 comentarios:

  1. No hay mal que por bien no venga, decía una....

    ResponderEliminar
  2. Muy buen cuento!!! me gustó el final: que se deje de remordimientos, que coja y la disfrute mucho!!!

    Mariposat de
    http://blogs.clarin.com/erotica/

    ResponderEliminar
  3. Muy bueno! La intriga con la que te deja para ver si concreta es tremenda! Habrá que viajar en bondi apoyando a todas para ver cómo va resultando... ah, no? está mal? ja!

    ResponderEliminar
  4. Destino único para Alina. Ninguna intriga, se concreta!

    ResponderEliminar
  5. pero hombre, por ahi la chica a ultimo momento se va a mazo!!!!

    ResponderEliminar
  6. Maravilla, Nilda!
    Me encantó eso de que si las pijas fueran flores, esa sería una orquídea!
    Besillos!
    el nigger

    ResponderEliminar
  7. me encantó el relato, tiene esa tensión sexual que le dicen... me parece que el final es claro, no zafa ella, imposible casi...
    se deja.... y bue, a veces las cosas terminan así de bien... salu2...

    ResponderEliminar
  8. Me gustó mucho el relato! Qué loco que una editora no sepa distinguir entre narrador y autor, o bueno, no sé si es tan loco. El relato y tus palabras anteriores me hicieron pensar en si es posible adoctrinar el deseo. Yo creo que es muy difícil, por más que quiera no me calienta el porno feminista. Alguien me dijo que lo que sí se puede es educar al deseo. No sé... Saludos! Seguiré leyendote!

    ResponderEliminar
  9. no me interesa educar al deseo. Me parece que se puede educar la conducta.
    O sea, si a mi me pasa lo que a la sra. ALina, reprimo el deseo (de existir) y le doy flor de boleo en el orto al maleducado. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa
    el porno feminista es que te hagan cosas consentidas y vos no hagas nada, porque seria como afianzar lo heteronormativo? No tengo idea. La menor: Se que a una amiga lesbiana, casada y todo con una mujer, le gustó.

    ResponderEliminar
  10. Deberías volver a mandar este relato a otros concursos, me parece muy interesante. Aunque por lo general piden que sea inédito y nunca antes publicado en ningún medio así que quizá ya sea tarde je

    ResponderEliminar
  11. soy una pornografa hecha y derecha. Todos los otros cientos de post que no tienen nada de erotismo, son para ocultar esa verdad.

    ResponderEliminar

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...