SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
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E N V O D K A


sábado, 22 de septiembre de 2012

que trata de la ausencia de piedad en Camara Gesell, la novela de guillermo saccomanno.

Los personajes de Cámara Gesell como muñequitos faltos de piedad, por acumulación, uno y otro, y otro mas, carroñeando la ternura que florece en las grietas,  cancer que necrosa el alma mía  se suceden en las pequeñas anécdotas. Y me van minando la confianza.

Ya desistí de regalarle el libro a mi hermano: acaba de terminar una casa solariega desde donde se ve el mar, ahí nomas. No puedo hacer esa hijaputez: que disfrute el mar y los pinos, que no piense en las miserias, en lo podrido abajo de lo bello, en lo abominable por conveniencia, por afán de lucro, por puro vicio -con toda la connotación moral y etìca, con el miedo que nos produce usar esas categorías.


Viene a cuento una frase que leì a mis quince en Setenta Veces Siete, un best seller de entonces, de Dalmiro Saenz, cuando yo ni siquiera intuía la abyección y la canallada, porque había vivido poco y seguramente las había entendido como equívocos.
La frase era del prologo, empezaba diciendo "todos tenemos nuestro camino de Damasco". Sabía que era una referencia bíblica, porque entonces medianamente los pendejos sabíamos esas cosas, o a mi me parecía. Para escribir este post, lo guglìe (es tan cómodo) y es en ese camino donde Pablo de Tarso tiene la revelación de que Jesús es Jesús.
Supongo que Dalmiro Saenz quería decir que todos tenemos un instante donde recibimos una revelación o donde se nos revela el sentido de nuestra vida, mas ajustadamente. Los cuentos de setenta veces siete hablaban de -y esto lo dice el tal prologo- donde Dios se revela en la ausencia, el cuarto del burdel, el asesinato en la patagonia, donde -en mis palabras.-falta la piedad.

Saquemos toda la cosa de catecismo de este relato. Cuando falta la piedad aparece lo peor. En camara gesell el odio racista hace que los bolivianos que caen de las torres en construcción por los vientos de la sudestada, reciban el comentario de "el condor pasa", que un niño quemado sea "un bicho bolita" y que el sexo, despojado del amor, sea solo un culo chorreando guasca del amante, (perdón mi francés como dicen en las estúpidas series familiares norteamericanas) mientras la esposa hace cuentas de lo ventajoso que es quedarse con el marido mientras le sirve el asado al horno al cornudo y a la cría.Bien escrito el libro de Saccomanno, me parece que lo lleva el mismo afan que a aquel de Dalmiro, mostrar en la ausencia de la piedad la presencia de la necesidad de ternura. Y la ética como garante de algo que nos permita pensar en ser felices. Es que la crueldad, al mediano plazo, no garpa.

En todo caso es a mi, en ese saber canalla, que me retorna como certeza la revelación -por ausencia- de la necesidad de querer y ser querido, a como venga, para no hundirnos en la mierda de la nada, si total -todos lo dicen no hay mortaja con bolsillo y polvo seremos. Pero quiero, necesito, reclamo, ruego por que haya valido la pena.
Si, polvo enamorado. Lo dije.
                                                            Serán ceniza, mas tendrá sentido; 
Polvo serán, mas polvo enamorado


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algo viejo que merece volver a leerse.

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