hugo pratt

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SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


sábado, 18 de septiembre de 2010

una señora que cura.

El rengo me está matando. Por eso fui a ver a la señora que cura.
Toqué en la puerta de chapa del pasillo y apenas me vio me dijo: yo te voy a curar .
El rengo me ha engualichado de palabras, no con pociones, él es inocente y no es por defenderlo. Pero ya no se me aguanta este malhadoamor y entonces fui a buscar soluciones para poder exorcisar eso que me tiene sin dormir.
Yo no le dije nada del rengo, pero lo vió en la niña de mis ojos.
La señora que cura , cura de verdad porque yo no le hablé del rengo y me dijo algo confuso de su pierna mala. Ella sabe. Me dijo tambien: yo te voy a curar. Me dijo traeme foto, ropa interior, algo de èl.
Yo le quise dar mi corazon, pero eso no servía. Me pedia cosas que no fueran tripas.
Yo tenia unos cuadernos, unas tarjetas, algunas fotos. Cuando toco sus cosas, termino con fiebres.
El rengo no me quiere. Por eso fui a la señora que cura, no quiero lograr su amor(esas son cosas que se arreglan en el cielo y no esta bien que los humanos nos metamos)
Fui para dejar de quererlo.O tal vez para dormir.
La señora que cura uso implementos y accesorios: un pendulo, armo con sal gruesa un camino de sal para que yo pisara, me puso oleo santo de israel en la frente. Me cocinó una pocion de ruda para frotarme el sexo, una pomada blanca con olor a alcanfor para pasarme esta noche en los pechos.
Yo compre todo. Todo. No me importaba el dinero. Accedi a la dieta de limón en ayunas, aceite de uva antes del almuerzo, a lamer lentamente un caramelo con regusto a regaliz sin hincarle el diente.
Camine por la puerta del rengo, cuando nadie me veia, tirando tras mis pasos laurel, para que la victoria viniera tras de mi.
La victoria es el olvido. El amor del rengo arrasaría conmigo, no estoy preparada para arder en sus brazos, me consumiria como un mal fuego.
Al anochecer, para que la curacion de la señora que cura no se equivoque de portones llene de banderines su estancia, mientras gritaba para adentro "Haces bien en poner banderines de aviso, en el límite oscuro que relumbra de noche"La señora que cura no me dijo que recitara a Lorca, pero yo pensé que era un lindo detalle.
Cuando volví a mi cama, cansada de tantos aprontes, embadurnada de pomada, brillante como una esclava, y con el sexo caliente de frotarme con esmero y la mano mojada de agua de ruda, oré las oraciones santas que la señora que cura me dio. Dije su nombre al reves y al derecho para pedirle a la patrona de las desesperadas que me lo sacara de la cabeza.
Sin plata, olorosa y muy caliente, cansada de caminar, me dormi. Crei que la señora que cura me habia curado, porque pude dormir.
Mal paso te marcha, rengo perverso, dije entresueños.
y esa noche soñe que el rengo me amaba.

4 comentarios:

  1. Es un texto precioso brillante. Lleno de hallazgos del lenguaje. No soy de dar lisonjas porque si, lo lamento, este texto es precioso.

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  2. lisonjeen ambos, que es absolutamente necesario para compensar carencias, ja.

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  3. bellísimo. Me sorprendió el final. Mi mente lo mataba al rengo. Estoy viendo mucho asesino serial...jajajaja, hermoso Nilda, en serio

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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