martes, 6 de noviembre de 2018

Me inundó las narinas (conozco esa palabra, no se de donde) la conjunción de olor a mugre vieja, a chivo, a ropa meada que no se lavó, al alcohol que larga la fruta fermentada -una mermelada de kiwi y pera pasada,que incluso despues de lavar el frasco siguio hediendo.
Entré sola a la casa de Elisa yabrí las persianas, que el sol entrara y limpiara el aire. Ya hacia varios meses que la habíamos encontrado muerta y pagado la cremación entre todos los del barrio (los notables, los solidarios, los que no se hicieron los otarios).  Juntamos plata para el servicio, que consistió solo en un responso en la capilla de la Chacarita y la ida al Crematorio.
Yo me ofrecí a retirar las cenizas, porque cada sabado iba a El Galpón a comprar verdura orgánica. Por eso el negro Rubira me dio las llaves y dispuso: enterrá las cenizas en el fondo, a ella le gustaría.

Pasaron dos meses y nadie vino a hacerse cargo de la vivienda, ningun sobrino nieto que nadie conocía.  La primera semana Rubira entró con la Hebe Gimenez  a sacar  las cosas de la heladera, y cortar la luzy el gas. Ver si había algo. Encontraron  3 mil pesos envueltos en el recibo de la jubilación y propusieron repartirlos entre los que habíamos puesto guita para la cremación. No se que pasó con eso. Tambien se llevaron algo de la ropa buena de Elisa. pero me parece que no limpiaron la heladera, y se llevaron lo que servia, nomas, cortando la luz.
El olor de la casa mixturaba esa peste con el perfume que usaba Elisa, yo pensé que el cadaver se había quedado pudriendose en esa habitación.Despues pensé que era la flora cadaverica que habia prosperado, porque a ella la encontramos dos dias despues de muerta, porque no había movimientos en la casa, ni respondía los timbrazos, entonces llamamos a la Policia y se hizo autopsia y todo:Muerte natural. Elisa andaría por los 80. Alguien dijo 76. Estaba hecha mierda, había remedios para la diabetes, para el corazón, para la presión. Se llevaron a la salita, para que los aprovechara otro viejo.

Salvo la cocina que era una pocilga, lo demas  estaba mas o menos arreglado, pero cayendose a pedazos, de alguna manera: Dos meses en una casa vieja sin vivir nadie hacía que el conjunto fuera decididamente inhabitable. Rubiera que fue del PC cuando era joven se le ocurrio ocuparla y poner un merendero hasta que reclamaran los parientes,
Traje una pala de mi casa y despues entré a la cocina (mil veces había entrado cuando Elisa vivía,mas de chica, me hacía un te con azucar negra, algo raro que en mi casa no existía, y tambien se que hacia carbonada, un guiso con pasas de durazno, del que me acordé estando allí, y que se sumo al bochorno del alcohol de la mermelada mas la acaroina con que Elisa le sacaba las garrapatas a un perro viejo que se había escapado para morir hacía unos años

2 comentarios:

  1. ¿Qué título le ponemos?:

    ¿"Me inundó las narinas"?
    ¿"El merendero de Rubira (parte I)"?
    ¿¨Doña Elisa"?

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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