viernes, 8 de enero de 2016

Mi hijo se va de casa.

La semana que viene cumple 29, creo que la hora es mas que propicia.
Espolee esa ida desde que tiene 25, cada tanto.
Últimamente le compre cosas, una heladera, tazas, vasitos de chupito, compras de supermercado de artículos que tienen vencimiento, sabiendo lo próximo del suceso.
Hoy nos saque una foto con el celular, yo con el poco y choto pelito que tengo, revuelto, el, en calzones, los dos  desayunando. Salí con los ojos cerrados, es una selfie.
No importa, no quiero otra, es un documento.
He parido un hijo, con lo que pude lo hice crecer, con ayuda de la vida y del padre, por supuesto, pero no estoy hablando de familia, estoy diciendo yo y él que en algun momento -hace infinitos momentos atras, fuimos uno.
Mi hijo se va de casa. Yo, este año, cumplo 60. Todas cosas para celebrar.
Una nervadura de tiempo, me recorre como una vena. Alguien me ha intentado insultarme en en estos días diciéndome vieja.
Que sabe nadie, Por mi parte  me reciclo cada día, como venga, sintiendo cosas nuevas, viendo la vida en su latido, celebrando su pulso. Hago lo que puedo.
Mañana se va de casa, me quedo un poco mas sola, Vendran nuevos tiempos, celebraremos nuevas cosas.
no, si no estoy triste,



1 comentario:

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...