viernes, 15 de enero de 2016

mala vibra.

las convenciones te mordisquean los garrones, perros domésticos pero increíblemente persistentes que quieren su trapo encima del sillón, su comidita en la ensaladera de plástico naranja y no otra,
las rutinas claman por que cada día arrojes al volcán su virgen impoluta, con himen y todo.
las buenas formas, y también la gentileza y el pago de favores a los que hacen tu vida, lazos de sangre y de contratos que alguna vez fueron tan fuertes que no necesitaban sangre ni saliva, ni corona de novia para sellarse, y entonces admirás  al lobo estepario y te da un poco de tristeza su soledad y encima para que, si las estepas no son buenas, lo dice la biblia, no es bueno que el hombre este solo y las rotas cadenas que arrastran lobas esteparias les pesan como una maldición -no sos idiota- y free willy free, nada Las canciones, las palabras, las fisuras entre las piedras por donde el agua escurre, horada, y arma un río subterráneo caudaloso, fresco, infame, con un lecho mínimo de piedritas rotas que ya no le sirven a la gran piedra monolítica que sos y si te hicieran una radiografía de piedra, (si eso fuera posible, tal vez lo es, tal vez los que estudian las piedras agarran un aparato de rayos y ven las venas rotas de las piedras  y los rios subterráneos y pueden calcular la edad de la piedra y su expectativa de vida) podrían ver esas aguas secretas y le das de comer al gato, cocinas el arroz partido para el perro, le mezclas los menudos, y ese florero va en esta repisa, y donde está el control remoto porque no lo ponen donde va, que después no lo encontramos



1 comentario:

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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