miércoles, 6 de enero de 2016

hater

Me dijeron que eso tiene  nombre, se llama hater.
Tener un hater es una manera muy liviana de decirlo. Es como tener un vampiro que te tiene de punto.
Los vampiros no pueden entrar a las casas, no tienen en don de atravesar las paredes, como lo pueden hacer los fantasmas. Tampoco tienen la fuerza de algunos monstruos temibles, ni la persistencia de los muertos vivos.
Los vampiros necesitan que le franquees la entrada o estés distraída, y no lo va a conseguir. Mi hater tampoco se puede ver en el espejo, por eso pienso que es un vampiro. Si se mirara un poco me dejaría tranquila, y tal vez se odiaría un poco a si misma.
Bebería de mi sangre por odio, mas que vampiro asemeja a un chupacabras.
Mi hater asecha. No va a entrar.

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algo viejo que merece volver a leerse.

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