SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


jueves, 27 de marzo de 2014

Pampa Marigold, un cuento de la otra. (primera parte)

Esperamos dos horas en  una vieja estación de tren,  galería con chapas acanaladas,  dos salidas (una al norte, la otra ya saben) y una pequeña sala de espera con piso  damero y bancos de madera, pintados de un marrón casi caoba.
  A cada lado un baño con enorme cartel indicando el sexo.  El techo altísimo con vigas de madera. A la manera inglesa, como son nuestras estaciones.
Nos tenían que venir a buscar. Náufragos. Los que estábamos allí íbamos al Hotel Marigold, para personas mayores y hermosas,  sucursal Realicó, un lugar donde la provincia de Buenos Aires se va diluyendo hacia el oeste, y entrás en La Pampa casi sin darte cuenta
Nos habia traìdo el tren que lleva carga una vez por semana desde Bragado Y a Bragado cada uno había llegado por las suyas. Para mi, demasiado viaje. 
El paisaje me era tan ajeno  como si estuviera en Jaipur. Pero sin gente ni colores.  Lo que había verdeado en el transito hasta allí se había puesto oscuro y triste. Evoque el zoológico de buenos aires cuando se van los paseantes y los animales empiezan a aullar y te corre  escalofríos por la espina. Nadie diría que a pocas cuadras bulle Palermo, sino mas bien que las sombras de van a tragar sin piedad y escupir después tus despojos.
Promedio de edad  unos sesenta, pero con gran amplitud. Carlos no llegaba a los cincuenta y la Señora Hermida pasaba los ochenta. Mi edad uds. la saben y no tengo por que insistir con el tema.
Siete eramos al principio. pero ni bien llegamos a Realicó dos -cobardes o prudentes -  desertaron. Una de las mujeres se aferro a su celular, hablaba con su hijo, y cruzò al hotel de la estaciòn sin decir palabra. Yo -por una cuestion de cercania mas que de interés- habia escuchado su discusion donde  el hijo habia quedado en venir a buscarla. Otro (un hombre que me resulto interesante y del que esperaba fuera mi compañero de charlas)  se fue con gran aspavientos. Me decepciono cuando de la nada, apenas llegados empezó a hacer lobby para que todos nos fuéramos de vuelta de cualquier manera.Tenia un pelo suave, largo y canoso, una cara tostada como si fuera un guru new age. 
Nadie le dio demasiada pelota, estábamos, como te diría, entregados. En ese momento llego una azafata a servirnos un refrigerio de bebidas frias y sanguches calientes. Ni lo vi cuando agarró sus cosas y partiò.
Eramos gente silenciosa  Pero después de la coca y los tostados,  y mientras la pampa se ponía melancólica  y el horizonte , rosa primero, anaranjado y luego negro nos fuimos amuchando. La señora Hermida saco un termo que yo no le había visto y empezó a cebar mate. No tuve corazón para decirle que no tomaba, y por mi parte pelè una lata de mis galletitas preferidas que guardaba para mejor ocasion. Unas danesas que me había comprado en falabella cuando fui a renovar mi stock de bombachas para el viaje. No sabría donde las iba a tender y tener bombachas nuevas tendidas otorga cierta dignidad.
La luz de la sala de espera amarillaba la escena,como un cuadro de Hopper.  Hablábamos quedamente, como si la estación de tren fuera nuestro destino final. Cuando la conversación agonizaba y el agua del mate estaba fría y de mis galletitas quedaba solo la lata (un paisaje marino), aparecio la combi del Pampa Marigold.
En el viaje (unos diez minutos) la señora Hermida contó algo de parientes políticos complicados, pero sin énfasis, como si  tratara de una enfermedad crónica que hay que saber sobrellevar. El señor encorvado y flaco, de mirada esquiva, Tornatore, me dijo casi en secreto que le habian pedido demasiado dinero por la casa que alquilaba y el hotel le había parecido una buena oportunidad. Habia visto el aviso en internet -como yo- y habia picado sin averiguar demasiado. Ademas habia aprovechado la oferta de groupon. Cuando dijo groupon todos levantamos la vista  y sonreimos. Los cinco habiamos llegado al  Pampa Marigold por la oferta de Groupon.
Despues estaba Alina (o Lina) que dijo como toda presentación que se habia separado  y que estaba muy dolida porque sus hijos grandes no se lo perdonaban y necesitaba espacio (al menos eso dijo): Alina vivía con la hija soltera pero quería cambiar de vida. Yo le imaginaba cerca de 70, pero me dijo sesenta y tres y me invadió un vago malhumor. Así me veria yo pronto.
En cuanto al mas joven del grupo, Carlos, decia que contrató el paseo (dijo paseo) por que tenia que superar una crisis nerviosa. Se veia claramente que no era feliz. Yo, como ellos, invente algo para salir del paso. Nadie sabe nunca bien porque hace las cosas. Los mas lucidos sabemos que nuestras razones son contingentes.
Yo iba ligera de equipaje, Tornatore, Lina y la señora Hermida (llamemen Neli, nos dijo) llevaban dos valijas grandes cada uno. Y Carlos una mochila. Nos esperaba un cuarto en una vieja estancia venida a menos, con verdín en las paredes blancas exteriores y un cartel enorme pintado  donde decía Gran Hotel Marigold para personas mayores y hermosas. Mas que un hotel temí haber errado la oferta y embarcado en un geriátrico
Yo no largue mi bolso con rueditas y vi que Carlos tampoco entregaba su mochila. Nos pusieron en habitaciones contiguas con un baño en común (la oferta no aclaraba baño privado, me dijo la mucama, ante mis protestas). No tuve ganas de pelear.
Quedamos con Carlos en cerrar las puertas del baño con llave (una daba a cada habitación) cuando lo usáramos. La cena fue intrascendente. Una sopa humeante y la bienvenida de cortesía del manager del hotel. Luego una carne a la cacerola, y flan. Ya eran las once. 
Yo tengo insomnio y no tenia tablet ni pc,ni blacberry ni nada. El hotel no tenia wi fi,
Me senté a llorar en el inodoro, quedamente, a las cuatro de la mañana.Juro que no hacia ruido . Me acostumbre a llorar sin ruido, para no molestar. 
El se levanto y golpeo quedamente la puerta. Entendí que tenia que usar el baño,- cuando sos grande siempre usas el baño a mitad de la noche-  y le avisé que ya salia.Me mire en el espejo. No me reconocí demasiado. ¿quien era esa? ¿yo?
 No tuvo la decencia de esperar que yo regresara a mi habitación,  empujo la puerta simultáneamente a que yo sacaba la traba  y nos encontramos los dos en el baño. Un baño grande, de estancia, con artefactos de cien años y afuera cantaban los zorzales ¿ud. vio que esos pájaros rompebolas cantan de noche? Me han dicho que buscan pareja.
Estaba vestida con una remera vieja y el pantalón de un conjunto de pijama de falso raso. El estaba desnudo. Y triste. Yo soy de hacer bromas y para salir del paso le dije que en groupon no hablaban nada de hombres desnudos. Baje la tapa del inodoro y me senté allí. El se quedo parado como sin verme. 
Me dio como unas ganas de abrazarlo, de preguntarle que le pasaba. Pero yo estaba sentada, y mi cara, frente a su pubis. 
Hacia tanto tiempo que no le veía la pija a un hombre que tuve que tocarla, necesite  sentir la tersura de la piel, agarrarla entre las manos como se agarra algo que te da ternura. De repente me miró como si recién me viera.

(continuarà), . 

5 comentarios:

  1. ese hotel me llena de intrigas y me mata el suspenso...

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  2. No me digás que era balín y huyó...

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  3. esperaba de mis lectores alguna sugerencia. No Moscon, no huyo, pero todavia no se como sigue....

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  4. Ya estás en lo promiscuo, podés girar a lo metafísico, podés jugar con un tercero fetichista espión y moralista, podés con un alzheimer repentino o remanente, podés con un principio de love story,.podés con un desprecio no intencional, podés con un Carlos edípico....
    ¿Podés terminar el cuento que estamos todos comiéndonos las uñas ?

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  5. moscon ¿que le agarre el pene es promiscuo! ay, patria mia!. Lo terminè medio flancito, que se yo...no doy pa mas que eso.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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