sábado, 18 de mayo de 2013

tirando de las gotas de tres plumas en el cafè.

caigo desde las gotas de tres plumas
-licor de cognac-
en un café de estación de tren.
El agua golpea los techos renegridos
de cuando todas las locomotoras eran a diesel.

Cuando fue lo del proceso
en Constitución sacaron todos los asientos
para que los pobres no se sentaran a ver pasar las horas

En el 2000 se llenó de colchones
He sabido comer panchos y sentarme en los descansos de fuelles
entre los vagones
para que me diera el viento sobre el pelo.
Caigo desde la vergüenza de una vez hace un milenio
haber confundido salida con éxito, cuando estaba escrito exit.
y haciendo las cuentas, pasaron cuarenta años de eso
y aun lo recuerdo.

Caigo desde las compras en carnicerías de pobres, cortes baratos
de carne con grasa amarilla, y mujeres con bolsas hechas de empaques de leches.
Caigo desde los apretones de los albañiles.
Ayer 16 de mayo de 2013, en el tren de las 18,30
 uno metía fernet en la coca y se vanagloriaba de haberse robado
unas cajitas de luz, unos caños de electricidad de la obra
Estaba borracho y ni siquiera era despreciable.
Todos llevan bolsitos de la obra.
Yo no, yo llevo unas botas que me aprietan, unas compras,
mi mala fe, mi esperanza, mis ganas de llegar a casa
pero todavia me faltan 4 horas de laburo.

Caigo de las tres gotas de tres plumas en el cafe pesimo de la estaciòn que ha cambiado tanto. Y hace decadas que no tomo un cafè en los negocios de la estaciòn. Me he vuelto demasiado sofisticada o tal vez, sencillamente, no lo necesito.
No llevo el diario para buscar trabajo, estoy de paso. Estoy grande
Ya no estan las fiambrerias  en el medio, el subte en la esquina de la pizeria tren mixto, las fichita de metal de los subtes, la escalera de marmol Sigue habiendo, a saber: Colchones, escruchantes, policias, negros, negras, oficinistas gordas aburridas, tetonas, buscavidas, buscapleitos, pedofilos, desesperados, suicidas, trabajadores, desocupados. Todos hacemos nuestro numerito.

¿adivina que pasa? Es que llueve, sirena.

4 comentarios:

  1. Caigo en la cuenta que el domingo pasado, en esa estación masterizada, ví pedir a la misma nena que doce años atrás, en agosto de 2001, entreviste (como a otros muchos) como "trabajadora infantil" Me atraparon los ojos, los mismos ojos ahora cansados que bailaban al hablar de los "gorra que los persiguen". Esa nena ahora tiene su propia nena, que en brazos, le permite atrapar una moneda más. La misma, pero distinta.

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  2. y caemos caemos caemos en un pozo de alicia en el pais, Abajo esta la muerte. O tal vez la conciencia del laburo bien hecho, acà en el reino de los pobres.

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  3. Me gusta mucho este poema, enhorabuena!...

    Me permito compartirtlo en un proyecto que tenemos, te adjunto enlace por si te apetece participar que aún hay tiempo
    https://www.facebook.com/pages/Proyecto-Sirena/325898044203209?fref=ts

    No me deja insertar en face tu blog directamente..

    Gracias y saludos desde Logroño!

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  4. por cierto lo de abajo está la muerte me recuerda a un texto de Cortázar...

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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