sábado, 27 de octubre de 2018

harta

no seré una cortesana
que, graciosa, trata de satisfacer a la reina
con modales acomodados,
ni quiero ser la  mendiga
que pide aquello que no le será dado
el mendrugo de afecto
lo que sobra de amor
porque con eso sobrantes puede hacer la cena.

No seré una victima de nadie
ni siquiera de mi
la mas cruel
la sofisticada sádica
que hiere sin matar
y deja lanzaderas con sangre
clavadas en cada flanco.

Harta estoy de mis palabras
encarnadas en este cuerpo
que acomodo cada mañana
con una fe de niña de catecismo
que me da vergüenza ajena,
esperando que el destino me tire una buena
descontando que dios no tiene la decencia de existir
y escuchar las suplicas de esta, su sierva





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