SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


martes, 1 de noviembre de 2016

el vendedor de humo. Un relato y un cortometraje muy premiado

¿Caruso Lombardi? ¿el que les queria vender el monorriel a los de Springfield? ¿los sastres del Traje Nuevo del Emperador? ¿el gigolo con las cincuentonas? ¿la asesina Yiya Murano? ¿las viudas negras? ¿las conejitas de play boy que se casan con ricachones? ¿los personajes de Los Arboles mueren de Pie?


¿quien no ha sido timado por algún vendedor de humo?  Quise escribir un relato adulto sobre eso, pero solo se me ocurren cosas para niños, porque cuando una es engañada por un vendedor de humo, se siente niña. Y entonces aparecen cuentos morales. Yo tengo veleidades de escritora, no puedo hacer fabulas de Esopo. Pero sin embargo quiero advertirles en contra de los vendedores de humo, una variedad de los hijos de puta. pero que se montan en tus debilidades, como los estafadores del toco mocho que podes haber visto en 9 reinas.
El cuento no es gran cosa: solo es para hacerlos reaccionar.
El cortometraje es precioso: si tenes que optar x una sola de las dos cosas, mirate el cortometraje y desprecia el relato.






vendedor de humo.

Ella no entendía que vendía el señor gordote de la remera color lila clarito y el rosario de madera alrededor del cuello. Lo miraba armar su puestito en la feria de Solano,  mas tarde que el resto que había acomodado fruta, ropa usada, electrodomesticos cachados (hasta calefones), y zapatos, mas pilas y pilas de papel higienico enfardados de a 10 rollos, y todo tipo de cosas.
No pudo entenderlo hasta que desplegó un cartel de huele que decia, en letra clara y con algún error de ortografía "vendedor de umo".
¿Uno? ¿Humo? . La curiosidad mató al gato y la hizo esperar que el señor acomodara bien la mesita tras la cual se sentó.
El parecía no darle demasiada pelota, pero la miraba por el rabillo del ojo: Habrá pensado "he aqui una compradora de humo". Algo la delataria, era cuestión de saber mirar.
Era un vendedor avezado, de esos que saben que no hay que lanzarse encima del cliente, para que éste no se achique, sabia que no hay que mostrarse demasiado interesado, que inclusive podria mostrarse como desarmando el quioskito que ella estaba ya prendada. Es que el humo suele ser fascinante.
¿que va a llevar, señorita? Nada, estaba mirando, a veces vengo a esta feria para ver si consigo alguna oferta, dijo ella
Si quiere una oferta yo puedo ofrecerle algo único en el Sur del conurbano. Lo que yo vendo por ahi lo puede conseguir (eso si, a otro precio) en la Plaza Serrano, en Palermo, o tal vez en la zona de la Recoleta ¿conoce?
Le daba verguenza decir que nunca había salido de Quilmes, Ezpeleta o Varela, pero dijo que si.
El vendedor de Humo le ofreció, como las mujeres que venden ollas Exen, la mejor calidad, justo lo que estaba necesitando.
¿Y como sabe ud. que estoy yo necesitando? El reaccionó de inmediato: Yo no lo sé, digamelo ud.

La feria estaba bulliciosa, llena, con esos olores nauseabundos de puestos que se ponen casi encima del agua podrida y de chicos que llorisqueaban y  pedían a sus tias que los habían llevado a paseo  les compraran chizitos, o panchos o chipas. Pero entre el vendedor de Humo y la posible clienta se había armado como un microclima.

No puedo decirle que necesito, porque no lo se muy bien....
Vamos!, No se haga la otra: ud. sabe muy bien que anda necesitando.
La chica casi se muere de verguenza, pero al mismo tiempo , el vendedor de humo le alcanza la dirección de su fb, y le pide que le mande un mail o por inbox eso que andaba buscando.Que él le iba a conseguir exactamente eso y a un precio muy conveniente.
Agarra el papelito y se va directo al ciber. Y ahi hace la lista.
El pudor me impide duplicar dicho listado en este relato.
Pero el vendedor de humo agarro la lista, y edifico con humo todas y cada una de las cosas: Era un humo espeso, sin fisura. Y así fue. Ella compró todo. Y por cada cosa que necesitaba, recibió una pila de humo, que soplo y soplo (como el chancho del cuento) hasta que el rancho se le vino abajo.

 Este cuento es tiene una moraleja: jamas confies en los vendedores de humo. Tarde o temprano, el humo se disipa.



4 comentarios:

  1. Pero por un rato ella fue feliz? Entonces valió la pena... El humo se va pero... Quién le quita lo bailado??


    Pd: Yo odio mas a los magos, ellos te venden lo que quieren...

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  2. mire don JLO, nadie es feliz cuando se da cuenta que le vendieron humo.
    Pero no lo encuadro a Ud. dentro de esa especie: cuando uno tiene un blog, drena por los cuatro costados subjetividad. No hay manera de tener un blog mucho tiempo con solo humo.
    las personas que tienen un blog se desarman en cada escritura, aun tratandose de blogs que son de pura ficción o crónica
    despojada.
    Los vendedores de humo son vampiros: no da nada, solo toman.

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  3. Creo que uno se da cuenta que es humo recién cuando lo ve cómo se escapa. Entonces siempre es un final triste.

    JLO: Ojalá hoy Caruso sea el vendedor. ¡Vamos Ciclón!

    Un beso Nilda

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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