SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
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E N V O D K A


domingo, 19 de junio de 2016

padres

ademas de agradecer a Jorge, que siendo padre me hizo madre y a mi viejo, que me bancó el crecer y me dió algunos valores que permanecen y otros que tuve que revertir... agradecida a los hombres de mi vida.... busqué algo en el otro blog mio, ya que tengo un tag completo de textos de hombres en tanto padres. El tag se llama "lo masculino enigmatico" y el blog es "elnosoyloquedebería.wordpress.com"
y elegí un texto de Piglia,  Acá está

Una sola vez lei a Piglia. Compre Respiración Artificial, pensando en que era un libro necesario, parte del cannon. Lo lei de un tiron y no me gusto. Ni siquiera recuerdo el argumento, cosa rara en esta escriba, que recuerda “funestianamente” cualquier paparruchada. “Se” que Respiración Artificial es un gran libro, pero se ve que no era mi momento, o yo no era su lectora, carece de importancia.
Hoy en el laburo, mientras estaba haciendo estatalmente un poco de huevo, me lei el libro de 9$ que vino con pagina 12. Era Piglia, y me gustó muchisimo. Trata de la escritura y la memoria y como estaba leyendo en un escritorio lo llene de subrayados, como si a alguien le importara eso. Por ahi lo agarro dentro de unos años y me veo extrañada en esos subrayados, quien sabe.
El libro, Prisión Perpetua, trae en su inicio agua  fresca al molino del tag “lo masculino enigmatico”, que recopila decires de hombres en relacion a sus padres.
I

Mi padre habia estado casi un año preso porque salió a defender a Perón en el 55 y de golpe la historia argentina le parecía un complot tramado para destruirlo.
Se crió en el campo, un médico de provincia que cuando tomaba y estaba alegre enfurecía a mi madre cantando “La pulpera de Santa Lucía” con una variante obscena que había aprendido en un prostibulo de Trenque Lauquen. Se hizo peronista en el 45 y fue peronista toda la vida. Los acontecimientos se encadenaron para hacerlo abdicar, pero él se mantuvo firme. Salió de la cárcel y se siguió reuniendo con los compañeros del movimiento (como los llamaba) que venían a casa imaginando la vuelta de Perón.
Hay hombres sobrios y aplomados, a los que la desgracia los quiebra por adentro, sin que se vea. No saben
quejarse, son ceremoniosos y gentiles, piensan que los demàs actuarán con la misma magnanimidad que ellos usan en la vida. El punto se maxima ruptura se produce cuando empieza el desengaño.
El 55 fue el año de la desdicha y el 56 fue el de la cárcel y el 57 fue todavía peor. Las cosas siempre pueden empeorar: ésa es la tradición de los vencidos.
Estaba acorralado y decidió escapar (…) En Mar del Plata, el amigo de un amigo le consiguió un lugar donde abrir un consultorio. A los cuarenta años iba a empezar de nuevo. Se daba ánimo pero ya no se repuso y antes de morir, veinte años despues, seguía aferrado al rencor que produce la injusticia.
La historia de mi padre no es la historia que quiero contar. La convención pide que yo les hable de mí pero el que escribe no puede hablar de sí mismo. El que escribe sólo puede hablar de su padre o de sus padres y de sus abuelos, de sus parentescos y genealogías. De modo que esta será una historia de deudas como todas las historias verdaderas.
(…)
Irse, para mi padre, fue un modo de reconocer que estaba fuera de juego. Un hombre puede sentir el peso de una derrota política como si se tratara de un dolor personal. Las noticias de los vencedores parecían cartas dirigidas personalmente a mi casa.

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algo viejo que merece volver a leerse.

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