hugo pratt

hugo pratt
SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


sábado, 1 de enero de 2011

La crueldad garpa.

Tuve un sueño: era un brindis (nada raro, un brindis, en tiempos donde todos los dias hay un brindis) Alguien pelado y joven,  como un relampago, iba a decir algo malo de mi, algo mas precisamente feo que  malo,   y se contiene como diciendo " mejor me callo". El sueño alude a una broma con la palabra ojiva que me hizo por boca de mi hija Jorge  y que me diò mucha risa y me hizo tirarles a ambos el liquido hermosamente rosado muy pálido  y translucido de un champagne Navarro Correas comprado para la ocasión.
Ambas bromas (la verdadera  y la soñada) tenian un sustrato cruel. La crueldad es la levadura del humor.
El combo inteligencia,  humor y  crueldad estan del otro lado de la pureza. La pureza puede conmover pero raramente es humoristica.La verdadera pureza se siente como una trenza de tripas en la panza que da directo al agua y es probable, pero no necesario, que te agarren como unas ganas contenidas de llorar.La pureza y la crueldad duelen, pero la pureza es sanadora y la crueldad te coloniza de tumores amargos el alma.
A fuer de verdad el sueño lo cocino yo, la que tenia algo del orden de la fealdad para decir de mi misma era yo. No me quiero hacer eso. Pisabrote. (aca al lado tengo te verde: le puse canela, unas ramas con hojas que dan lastima de menta fresca, y cascaritas cortadas de naranja, secas, de dietetica, no deben tener gusto, son como cuero naranja). Me parece que uno tiene que hacer el esfuerzo de poner belleza en la mirada, porque la belleza no esta en los objetos, sino en el ojo que mira. Y con belleza en la mirada todo se tornaria mas puro, que importa que no sea una mirada inteligente, estoy podrida de la inteligencia, te regalo treinta puntos de coeficiente intelectual si me das una mirada mas amable sobre mi misma.Y en tanto, sobre los otros, que, vamos, no soy teresa de calcuta sino una soberana hija de puta, como el que mas.
Jorge ama a esta naranja. Como sostener el mundo-naranja con dos patitas tan fragiles?
El I ching me habla de algo (una escudilla?) con comida que se pudrió, el trabajo que no se hizo. Y habla de componer. (los hexagramas siempre te dan changüi para que mejores) Ese es el trabajo: mirar (me) amorosamente. No, no puedo decir amorosamente, Graciela Borges me pudrio la palabra, la new age me la arruino. Mirar (me) buenamente. Eso esta mucho mejor.
De los escritores de estos ultimos tiempos me gusta Pedro Mairal, (nunca le compre un libro,pero lo he leido bastante). Es un ejemplo, por lo opuesto, de lo que quiero decir, tiene una mirada emponzoñada.Nada puede sobrevivir a ciertas miradas.
El texto esta bien escrito  y es basicamente cruel. Lo cruel garpa.No quiero tomar de esa melaza de lo cruel. El te verde se enfria. Salud.
Acá estamos, en bermudas o shorts o bikinis o grandes mallas enterizas que intentan atajar la fofez, lo mofletudo de uno, el excedente, el tejido adiposo, lo liposuccionable que acarreamos con nosotros. Señoras como del Bosco salidas a la luz, oreando por primera vez al sol toda su carne de sombra, blanqueando su viudez amoratada; unas gallegas descendientes del mantón riguroso, del faldón hasta el suelo, del cuello alto y cerrado, de los puños abrochados, ahora ya en pelotas asándose en la arena. Cuerpos como quien lleva un barril, señores médicos con un embarazo de diez meses, encorvados, las patitas de tero, el sombrerito. Mujeres de pechos chupados, estirados hacia abajo, de la mano del responsable de semejante estrago: nenes en bombachita, como mini levantandores de pesas de medio metro de alto, nenas con la espalda negra, haciendo pozos en la orilla. Escribanos saliendo del agua con sus calvas embadurnadas de protector solar y protector lunar. Mujeres despatarradas en la arena, como caídas desde un tercer piso, boca abajo, el corpiño desabrochado; los límites del bronceado y la blancura invernal, urbana, oficinística. Viejos todavía apolíneos requemados, en slip, mostrándose parados con los brazos en jarra mirando el horizonte. Maridos malhumorados bajo la sombrilla, acurrucados, protegiéndose bajo un paraguas del gran chubasco de sol, del resplandor insoportable de la vida. Ingenieros panzones varados en la arena para siempre. Arquitectos flacos costilludos, con tendones a la vista, clavículas funcionales y rótulas. Adolescentes recién estirados con húmeros, fémures y tibias demasiado largos. Mujeres luchando ya en sus cuarenta con cuerpos cansadores que pasaron por el yoga, el tae-bo, el step, el spinning, pilates. Ninfas paradas inmóviles, esculturales en la orilla, proyectando la sombra movediza de sus personal trainers. Todo el sudor perdido para llegar hasta la gloria dorada de esta pasarela de los cuerpos tan reales, indisimulables, nuevos o vencidos. Las atrofias sinceradas bajo el cielo, la escoleosis, las várices, las manchas de nacimiento, y también la histeria de lo tirante, la bikini que justo, la micro bikini que apenas, la tanga que por un milímetro respeta el límite del tabú del pubis y el pezón. La playa como momento de gloria para los orgullosos poseedores de carnes acordemente distribuidas con los gustos de la época. El gran momento esperado todo el año por la chica narigona, feúcha, pero con linda cola. Y también la playa como momento sufriente para los otros, los acomplejados, los tímidos, los pudorosos, que son su cuerpo, no tienen un cuerpo sino que son fatalmente esa suma de detalles evidentes que asoma en el espejo. La playa como muestrario anatómico, dermatológico, caricaturesco de la bíodiversidad. Industriales de pecho canoso, políticos de pechitos caídos, licenciadas en administración de empresas con cicatrices de cesáreas, profesoras de matemática fumando y odiando todavía a sus alumnos sentadas en la orilla, apergaminadas, pecosas, un poco anaranjadas de tanto bronceador, y las tonalidades del fucsia en los recién venidos que duermen al sol, los ardores color ocaso, los elásticos del corpiño amatambrando la espalda, encarnándose, los pliegues múltiples del jefe de personal, como un sharpei albino, y el frío del mar encogiendo las bolsas escrotales de los bañistas, los surfers, los padres de familia que levantan los brazos con el agua a la cintura y hacen pis sin mirar a la orilla.

3 comentarios:

  1. Lo cruel garpa y como!
    Sobre todo si es sobre otro y no sobre uno mismo.
    Mas allá de eso, a laburar sobre lo hechado a perder, que el I ching es sabio y si dice que se puede remontar, es que se puede remontar.
    Siga con su te verde, que yo le doy al tereré.
    Feliz 2011, que es mi año: AÑO DEL CONEJO.

    ResponderEliminar
  2. Ahora que lo veo escrito. es "echado" sin H.

    ResponderEliminar
  3. Pucha, me hizo acordar, tengo que hacer el I Ching, y leer más, mucho más.

    ResponderEliminar

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

cateterismo

La mañana se desliza entre nescafé y el viaje a la clínica, él manejando con auto mientras el otoño, otro otoño, otro mas, casi rutina y des...