miércoles, 24 de mayo de 2017

Los cosos de al lado

Los cosos de al lado a veces son dos o tres pero a veces invitan gente y yo tengo que estar hasta las dos de la mañana para poder dormirme.
Soy una melómana,,, no tengo formación pero a mi dame Bach, Schubert. ahi si me hubieran mandado a estudiar música, pero en casa no valoraban lo artístico. Mi padre era encargado de una fabrica de arandelas y quería que yo liquidara Sueldos y Jornales para tener un futuro. Y después vinieron las computadoras que lo hacían solas y tuve que acostumbrarme a ser una empleada sin relevancia.
Por eso me refugie en la música clásica. Ni bien se mudaron,  vino el señor (y yo digo señor porque soy muy educada) y me pidió que por favor a la noche bajara el sonido porque tenían una niña pequeña que iba al colegio: No quise discutir, le hable de que cada uno en su casa es dueño, y yo era muy dueña porque vivia hace años ahi, pero como en el consorcio se pronunciaron con quejas en mi nombre, bueno, empecé con los auriculares.
Entonces a la mañana mientras me tomaba unos mates antes de ir a la oficina (porque yo no comparto la bombilla con nadie a ver si me contagio un sida) me ponía los auriculares para escuchar a Magdalena, que es una mujer muy fina.
Lo malo es que con los auriculares puestos no me entero lo que pasa en la casa de al lado y esos son unos pájaros de cuidado. Yo, desde el momento en que se quejaron de mi en la reunión del consorcio jamas les volví a hablar. Claro que nos encontramos en el pasillo, a veces frente a frente y muchas veces en el ascensor, que es minúsculo: Demasiado minúsculo para un edificio que es de cierta categoría, hasta tiene ascensor de servicio, bah, un ascensor que da al contrafrente. Miro para abajo y si me saludan, muevo la cabeza en un gesto estudiadamente ambiguo.
La cuestión es que con los auriculares no puedo escucharlos y si pongo la música bajo tampoco sirve porque me tapa las conversaciones. Pero no quiero que uds. piensen que es de metida. Uno tiene que saber en su medio porque hay mucha envidia suelta y yo soy una mujer sola.
La cuestión es que había fiesta y estuve hasta las dos de mañana con los ojos como el as de oro, sin poder escuchar mi sublime música. Parece que había fiesta:, cumbia, géneros menores: Este edificio se vino abajo, antes eramos gente de bien pero hace unos años vive cualquiera acá. Ademas lloraba un bebe como un marrano: Como un verraco. En la proxima reunión de consorcio me van a oír.

(me encanta este tango y en especial esta versión.... el relatito es solo una excusa para volverlo a escuchar)

5 comentarios:

  1. Si no odiamos al vecino a quién? La música puede ofender, claro que sí... A pelear! Ja...

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  2. Soy muy distinta a la mina del relato. A veces Jorge me dice que no conozco a nadie en el barrio y me enfurece que lo diga. Si nací aca.

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  3. Frodo podría mencionar la canción de Homero Simpson dedicada a Flanders. Así que no detallaré sobre el tema.

    Me gusta eso de la vecina que quiere escuchar música de Bach pero no soporta la cumbia de los vecinos. En parte, podría entenderlo. Me gusta más la música clásica.
    Esos conflictos son un desafío para lo asertivo.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. jajaj Grande Demiurgo! Ya me reservan espacio para poder explayarme. Esta vez solo colocaré la canción, y apenas diré que la original va deletreando F-L-A...N-D-... E-R-S...
      https://www.youtube.com/watch?v=NgJ2psNlhHc

      Me encanta ese tango, esta versión no la conocía. Muuuy buena! Con muchas pausas muy bien manejadas.
      A un amigo le gustaba mucho este tango tan solo por llamar "cosos" a los de al lado. Cuando se emborrachaba lo tarareaba, aunque creo que era el único tango que conocía (y conoce), jaja.

      El relato está bien, es como una catarsis para las "cajetudas" ¿Se puede usar esa fuerte palabra en este espacio conservador?

      Beso!

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  4. puede usar la palabra que quiera. Yo digo pija. Y nadie nunca vino a lavarme la boca con jabon.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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