No sabía casi nada de sirenas cuando me abrí el blog. Solo que eran "minas otras", extravagantes, mitologícas y atractivas. Me interesaba tener un blog que recuperara mi mirada sobre la feminidad, desde mi propia visión . Ahogadas en vodka era hermoso porque no sabia (yo) si estaban borrachas o muertas.
Otras minas, yo. Porque como decia la patrona, yo es el otro: Bah, lo decía Blake. Yo es otro.
las minas que soy, las que fui, las que -tal vez - seré.
Minas grandes. Ahogadas.
hoy leí esto en Infobae, los merkfold salen de Calabozos y Dragones, el juego que no se jugar pero que jugaban los puberes de Stranger Things.
No tengo cola. No tengo aleta caudal. ¿saben que el dibujo que ahora está en la cabecera del blog lo hizo (me lo hizo) (aunque no sea para mi, ) Tommy Muller, que por la epoca del dibujo leía y comentaba este blog
Chicos, (?) esten tranquilos . La nilda no es una merkfold
No es un juego de niños: conozca a cientos de adultos de todo el mundo que viven como sirenas
La comunidad de ‘merfolks’ nació en Estados Unidos y crece en todo el planeta. Se sienten mitad humanos-mitad peces y pasan gran parte de sus días nadando con sus sofisticadas colas
18 de enero de 2017
La convención mundial de sirenas 2016, en Carolina del Norte
Cuando era niña, Caitlin Nielsen decía que cuando fuera grande quería ser sirena. Ahora que es una mujer de 32 años, cumplió su sueño e integra una extraña comunidad de personas que se asumen como mitad humanos y mitad peces y se llaman a sí mismos merfolks (de "mermaid", sirena en inglés).
En 2015, Caitlin dejó su trabajo para transformarse en una sirena a tiempo completo. Bajo su seudónimo de "Cyanea", se gana la vida haciendo talleres con recomendaciones para convertirse en sirena y creando majestuosas colas de silicona. Para ella y para los que integran la comunidad de sirenas, es más que una cola: es parte de su cuerpo y se refieren a ella como "extremidad ortopédica".
"Siento que mi cola es parte de mí, creo que es como si tuviese una prótesis ortopédica", afirma Caitlin (o "Cyanea"). "A veces bromeo con que utilizó esta prótesis porque tengo un terrible defecto de nacimiento, que son las piernas".
"Cuando no tengo la cola, me siento extraña. De golpe tengo piernas y no sé qué hacer con ellas. Me siento terriblemente torpe", agrega.
En los Estados Unidos, la comunidad de merfolks no para de crecer. Compiten en la confección de elaboradas cola de silicona que cuestan hasta USD 3.500, las usan para nadar en piscinas y en el mar y se reúnen en conferencias por todo el país. Las sirenas profesionales también tiene su propia red social en Internet, la Mernetwork, donde discuten los próximos eventos y se hacen recomendaciones sobre su trajes.
En 2016, unas 200 sirenas de todo el mundo se reunieron en Greensboro, Carolina del Norte, para Mermania, la más grande convención de sirenas de la historia, donde exhibieron sus trajes, maquillajes y accesorios en una piscina olímpica durante horas.
Caitlin aprovecha su vida como sirena como una oportunidad pedagógica. Graduada en Biología e hija de biólogos marinos, aprovecha para dar clases de conservación de los océanos.
Tessie LaMourea decidió sumarse a la comunidad luego de concurrir a una exótica escuela de sirenas en Filipinas. Cuando se calza su "extremidad ortopédica" sus preocupaciones desaparecen y se siente invencible.
"Tengo un montón de inseguridades con mi cuerpo. Creo que mucha gente las tienes. Pero cuando tengo mi cola no me siento más insegura. Soy una sirena y ya no importa nada más", dice la joven de 24 años. "Cuando me quito la cola es como si perdiera una parte de mí, quedo como en una especie de limbo".
Ed Brown, de 24 años, también suele nadar junto con Tessie y Caitlin. Se define como una persona "asexual", fanático de Disney, que ha cumplido su sueño al convertirse en sirena. "La mejor parte de ser un merfolk es la posibilidad de vivir una vida de fantasía con la que sueñan muchos niños. Siento que soy yo en el momento que me pongo mi traje y me transformo en esa criatura mágica por un rato", dice.
perdida en el blog está otro dibujo de Tommi Muller (uno es el que está en la cabecera del blog) El Tommi fue lector de este blog. Dibujaba hermosas sirenas no castas http://eldesmitificadorargentino.blogspot.com.ar/2009/07/el-desmitificador-argentino_31.html
Seguir a Disney parece tener sus riesgos. Sirenas y asexual es incompatible. Peor sería que intentaran ser como las sirenas de La Odisea, que no tienen cauda, sino que son mujeres aladas. Saludos.
claro que si, cuando estuve en San Salvador de Bahia, saque fotos a un edificio con mujeres pajaro que eran sirenas. Ahora soy una especialista en sirenas, lastima que no esté mas odol pregunta.
queria escribir algo para el blog sobre la primavera. Lo que me falta de original, lo tengo de leída. Entonces comparto para uds. el poema de Arnaldo Antunes (Brasil 1960) y sobre su modelo haré el mio de la primavera. Mañana, hoy todavia soy invierno. La lluvia derribó los puentes. La lluvia desbordó los ríos. La lluvia mojó los transeúntes. La lluvia encharcó las plazas. La lluvia oxidó las máquinas. La lluvia enfureció los mares. La lluvia y su olor de tierra. La lluvia con su cabellera. La lluvia agujereó las piedras. La lluvia inundó la favela. La ...
Hoy leí el refrán "estar al salto por un bizcocho" que se refiere a estar superatento a lo que necesita el otro, para complacer sus necesidades, y que el otro responda con una nada, con un bizcocho. Claro,se hace con los perros: para agarrar una galletita melba babeando los haces hacer todas sus gracias. Creo que me acordé del refrán por haber escuchado en el blog amigo comando amelia , la hermosa canción Choto, del programa ciega a citas, que se dio el año pasado en la tv publica. Si hay algo choto es estar al salto por un bizcocho.
Una enfermedad que aqueja a las puberes, inexpertas y temerosas, a las jovencitas -arremetedoras y sin prejuicios, a las de ventipico que todavia no consiguieron un tipo como la gente, a las treintañeras que miran su reloj biologico con horror, a las separadas de casi cuarenta con tres pibes que mantener y él que es un hijo de puta sale con una de veinte, a las de cincuenta que buscan consuelo tratando de parecer de cuarenta, se hacen la planchita cada vez que salen, a las de mas de cincuenta que no entienden las reglas del enganche en la sociedad postmoderna y todavia no se rindieron, a las de sesenta que necesitan aunque sea una compañìa, a las de setenta que recuerdan con cariño siestas con el finado, bah, a todas las mujeres, inclusive a las que estan en el jardin y Santino ni las mira... es el miedo a no ser suficientemente atractiva para un hombre. Como este es un blog de sirenas, por si ud. no se ha dado cuenta, debe ser util a la sociedad. Yo suelo reirme bastante con How mee...
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Peor sería que intentaran ser como las sirenas de La Odisea, que no tienen cauda, sino que son mujeres aladas.
Saludos.