jueves, 12 de enero de 2017

gore conurbano.

Que la madre de Ramón se enojara todo lo que quiera, que no le preparara mas paguaya mascada, pero él no iba a dejar de entrarle a la Elizabeth por mas que refunfuñara contra los peruanos en general y contra esa tuguysẽ, como le gustaba llamarla, y eso que la había conocido de nenita.
Él era argentino y la Elizabeth también, y las dos familias estaban en Villa Esperanza desde la toma del barrio. Vecinos de toda la vida, o casi. Que putearan en guaraní y en quechua los viejos, ellos ya estaban unidos.
Ramón no la había mirado a la Elizabeth antes, porque ella recien tenia 17 y el ya casi llegaba a los 30,pero era el tiempo.
Linda mujer resultó. Y nada interesada, no había aceptado ni un jugo, ni una salida, una hembra buena, que de una se había ofrecido a visitarlo de noche, sin lujos.
Antes de estar enfermo la había visto venir, relojeándola, cuando salía del almacén, siempre de noche, casi a la hora que cerraba el cabezón, llevando cervezas para el viejo. Incluso con lluvia. Una de esas noches, el Ramón se le puso adelante y le preguntó si no tenia miedo de andar solita a esa hora por esas calles (laterales, sin luz) y al mirarla a los ojos , al segundo de hablar, ni sabía lo que le decía, perdido en la dulzura ácida de su mirada rojiza , y había sentido un poco de miedo y de frío repentino, mientras notaba como había aumentado el olor a podredumbre de lo que tiraban las fabricas, atrás del olor a palo santo que salia de abajo de la pollera de Elizabeth . En ese exacto momento del frío y del miedo y le vinieron unas ganas raras de dejarse llevar por la Eli y la vio extrañamente mas linda que unos meses atrás: los labios rojos sin maquillaje, la piel luminosa, como si se hubiera puesto cada día una crema de Avon.
Ella dijo que esa noche lo iría a visitar,-no la había invitado, no venía a cuento de nada- y el Ramón (que se levantado una casilla en el fondo, pero que ni la usaba), se felicitó por su buena suerte, se bañó, adecentó todo, trajo vino y encendió la parrilla, tirando una faldita a las brasas mientras la esperaba.
Ella le había pedido que sacara todo lo que de promesero había colgado, porque estaba enojada con la religión y para no contradecirla llevo hasta el crucifijo que tenía arriba del colchon,los cuadritos con el gauchito, todo para la casilla de su vieja, donde estaban tambien el marido y dos hermanas. Entonces la Elí entró sin golpear (la madre de Ramón le tiro los perros cuando iba para el fondo, pero los dos se achicaron a su paso) . Y no quiso comer nada. Y él, por educación, sacó la carne de la parrilla y eso si, se sirvió dos vasos de vino, uno atrás del otro, porque al lado de ella no tenia el aplomo que le conocieron todas las otras -y algún otro también, pero de eso mejor no hablar en el barrio,- a la hora de ser macho.
Ella no tomó vino, le caía mal.
Cuando la Eli se fue,antes del amanecer, solita por el barrio, la hubiera querido acompañar,como correspondía, pero ya no se pudo levantar,
Cuando se va, entra su madre que no se había acostado, vigilando no se que, pero ni siquiera le rezongó de tan mal que se lo veía.
Mientras cerraba las persianas al sol del amanecer, le contó, sin que Ramón escuchara, que sabía de muchos enfermos en el barrio.seguro porque en Villa Esperanza el agua no era potable, la traían unos camiones de la municipalidad y por ahi tenía microbios .
Ramón decidió faltar a la changa y la madre no lo sacó a patadas en el culo, como hacia siempre que mariconeaba. Incluso le prometió que iba a ir a la salita a ver si le daban algo para sanarlo y fue a su casa a hacerle un te de yuyos paraguayos que compraba en La Noria.
La luz era insoportable, Ramon lucia blanco como una desgracia niña.
Solo quería que volviera Elizabeth con sus ojos un poco rojos, como los paqueros de atrás , como él mismo cuando se hacía de un prensado paraguayo. Elizabeth con sus besos profundos, Elizabeth, la que le había clavado los colmillos en el cuello, matándolo con esa no muerte donde nunca mas iba querer otra cosa que sangre.

6 comentarios:

  1. Llevaste el romance vampirico, muy intenso y tal vez verdadero, al conurbano y un lugar marginal del conurbano. Podría valer la transformación. Aunque ser un vampiro pobre tal vez sea una complicación. Es más más facil ser vampiro cuando se tienen titulo nobiliario o recursos económicos.
    Da para una historieta.
    Buen giro argumental.

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  2. viste que los vampiros subsidiarios del gran Malo siempre son sirvientes o campesinos...Esta vampira peruana era una vampira menor. El chiste es imaginar un lugar marginal pero nuestro (como el de Sthepen King, el Solar) de donde puede surgir una epidemia hacia la parte rica de Lomas de Zamora. Puedo describir los barrios pobres de ese municipio mejor que los de aquel en el cual vivo, porque no los camino,

    Me imagino todo el barrio contagiado.... EN realidad estoy tratando de investigar como escribir relatos"de género" en lugares que conozco. No le puse "un relato de vampiros"de título, para que tuviera alguna sorpresa. Pero gore es sangre, claro.

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  3. A veces te muerden y querés más, que le vamos a hacer, la carne es débil... O te pegan una sacudida inolvidable... Bueno, me fui por las ramas... Buen cuento 👍😊

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  4. en un segundo capitulo, la madre del Ramon se contagia porque va a llevarle al hijo algo a la noche y este le hinca los colmillos, o aun mucho mejor, decide ser (de dia) la cazadora de vampiros e ir por esa mala guaina que le embichó al hijo, jajajjajaj y hasta que no le clave una estaca en el corazon no va a parar.

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  5. ud. JLO vaya con cosas del gauchito gil colgadas... y ya está. Libre de vampiros.

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  6. El conurbano es una tierra de maravillas, de mierda, codicia y avaricia, pero también de maravillas...

    Saludos,

    J.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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