hugo pratt

hugo pratt
SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


viernes, 16 de julio de 2010

poseída. Un cuento de la sirena.




Poseída

Si, argentino, soltero. En marzo cumplo cuarenta y cinco. Soy de Piscis, el signo más místico de la astrología  convencional. Aclaro convencional porque soy un estudioso de la astrología babilónica. No, no es por signos. Un maestro de la antigüedad hizo unos pergaminos y yo los tengo fotocopiados y algún día develaré su sentido.

Si,  tengo un trabajo, claro que si. En blanco. Hace veinte años que trabajo en Electrotécnica Marsellesa. Puede llamar y le van a dar buenas referencias. Pregunte por Don Montero.

Lo de esta señora vino por un proyecto yo fui tirando durante años  para adelante. Pero lo concreté como homenaje a mi mamá. Murió ¿sabe? Todos los días recibo mensajes astrales de su espíritu.

Con la señora esta nos conectamos por las tarjetas. Mire, acá tengo una. ¿Ve? Quedaron bastante bien. Las imprimí yo mismo en el ciber. Hice solamente veinte. Lástima que no entró todo el nombre.

Omar I. Savir
Conserjería Espiritual
155346784
Precios accesibles

Mi madre me había elegido nombres de sabios: Omar el gran  persa y la I es de Ignatius, un nombre que viene del latín y significa fuego. Mi madre decía que por tener ese nombre sería el portador del fuego sagrado del conocimiento superior y yo considero, humildemente, que  mi tarea mantener esa zarza ardiendo. Pero en casa me llamaban Chiche. No se como mi madre aceptó eso. Y así me conocen todos en el barrio.

¿De las tarjetas? … las tarjetas las di en mano, porque  cuando se reparten al tun tun la gente las tira. Y para que gastar plata. Todavía me quedan doce y ella, esta señora, fue la primer consultante.

Yo le voy a explicar, no tengo nada que ocultar. Me largué con el consultorio porque siempre fui un estudioso de las religiones comparadas y de los asuntos espirituales, inclusive he leído muchos libros sagrados. Con los nervios no me acuerdo ningúno, pero ya le voy a decir. Por supuesto que la Biblia, y el Coran, pero libros de expertos. En sanscrito. (Yo hablo lenguas).

Y así fue que arreglé mi dormitorio sacando la cama y poniendo en su lugar una mesa chiquita a la manera de escritorio y las dos sillas buenas.

Cuando partió madre y estuve solo, me pasé a la pieza grande, y una mañana, después de un sueño con patos, entendí que me tenía que largar de una vez por todas con mi verdadera vocación. Pensé que había llegado mi momento. Entonces dije: me tengo que largar. Y  no podía dejar de cumplir un mensaje de arriba, arreglado de antemano por  los Altos Espíritus, porque esta señora de la que hablamos, y  que vino a verme ni siquiera era conocida.

Ud. pregunte por mi en el barrio, (no pregunte por Omar, todos me conocen por el Chiche, el hijo de la Muñeca, le decían Muñeca a mi mamá) nadie va a decirle algo inconveniente de mi persona.Soy una persona de bien, correcto.

Yo estaba muy emocionado. Y quería hacer esta tarea profesionalmente. Había comprado un surtido de velas, limpiado la lamparita de la pieza y la verdad es que estaba todo preparado para empezar este nuevo trabajo. Nunca me imaginé que iba a terminar acá.

No pensaba renunciar a las cobranzas de la fábrica, no por falta de fe, sino porque los tiempos del cielo no son iguales que los de la tierra y hay que pagar los impuestos. Pero yo estaba seguro (y me cuesta dejar de pensarlo) que Ellos tenían destinado para mi futuro que yo dedicara  mi vida de lleno a los trabajos espirituales, y confiaba en este encargo místico  de los poderes altos.

Entonces voy a contarle para que sepa como fueron las cosas (espero no delatar secretos profesionales) mi primera intervención espiritual. Ella se sentó al lado mío en el tren. Y sentí inmediatamente una vibración. Una vibración fea. Me decía eso que ella estaba mal. Entonces hice un comentario sobre los fríos. (Yo sufro de los bronquios, es que los poderes debilitan la carne) y ella sacó un pañuelito de papel y me lo ofreció. Me pareció un gesto innecesario. Habrá pensado que estaba resfriado, pero no, no era así. Y ahí se lo dije. Le dije. Señora Ud. tiene una gran sombra sobre su vida, que le esta comiendo su energía vitalista. Ella se sorprendió y simplemente me dijo "no duermo bien".

Y empezó a hablar, me preguntó de que trabajaba, y cuando estaba por decirle que hacia cobranzas, Dios guío mi mano y saque una de las tarjetas. Llegamos a Constitución y se perdió entre la gente. Su vibración seguía en mi mano, en la mano que la había rozado cuando la entregué la tarjeta.

Todo el día hice cobranzas y cuando a la noche estaba entregado a las meditaciones profundas que hago tratando de conectarme con los que gobiernan en el cielo las cosas humanas, y con mi madre,  mi mano seguía con aquellas vibraciones y supe que ese signo estaba anunciando algo. Calenté agua, me bañe (siempre son buenas las abluciones, para cualquier cosa)  y sin embargo mi mano vibraba.

A pesar de la decisión de sostener una  castidad absoluta - la castidad es necesaria para conquistar espíritus esquivos y cítricos altamente eficaces,- la mano esa noche estuvo sumida en menesteres impuros. Solo así pude acallár la vibración. Por ahí eso hizo que los Altos me hicieran este feo. A veces son quisquillosos.

A la mañana sonó el celular. Nadie me llama, solo de la fábrica y era domingo. Era ella.

Me preguntó cuanto cobraba y yo le dije que la primera consulta era gratis. Ve que mi intención no era sacarle plata. Que si iniciaba un trabajo espiritual arreglaríamos seguro honorarios accesibles porque mi misión era cumplir con un encargo místico, una trayectoria espiritual que trascendía lo monetario. Yo había hecho muchos cálculos, guiándome por los precios que aparecían en los avisos del diario y también por la estrella Sirio y su inclinación en la geometría cósmica. y había llegado a la cuenta de treinta pesos la consulta, pero no le dije. Las velas iban en precio aparte, y se cobran un 200% mas de lo que me las venden al por mayor.
Pero no quiero que crea que lo hago por el dinero, simplemente tenia la obligación moral de cumplir  con la tarea que me fue encomendada por el gran padre de la Luz, o sea era un encargo de los espíritus. No, no me voy del tema. Ud. quiere saber de ese día, pero todo tiene su porque, y es lo que yo quiero transmitirle.

Cuando aplaudió con las manos para avisar que estaba en la puerta yo ya lo sabía. Mis manos vibraban nuevamente, desde que debía andar por la esquina.

La hice pasar a la pieza, se sentó en el lado equivocado de la mesa. Pero no tuve corazón para decirle que ese lugar era el mío. Cuando estaba lista para contarme le dije:

- No me cuente, yo lo voy a saber solo, porque la verdad que a mi me interesa no es la de la mente, sino la del alma espiritual e inmortal

Ella se apichonó  un poco y eso me tranquilizó. Hay que mostrarse seguro en estas cosas.

Yo traspiraba la camisa celeste que me había puesto. Y eso que la pieza estaba  fría, con la estufa recién prendida. Entonces le pedí que se parara y que cerrara los ojos. Que confiara que allí estaba protegida por el alma de santos difuntos benefactores.

Ella se paró y aunque tenía los ojos cerrados empezó a llorar. Sus lágrimas caían sin ruido, sin hipos, así, como un manantial. Estaba poseída por demonios. De los malos. Y eso la estaba secando. El líquido vital que le salía por los ojos era un síntoma inequívoco, y yo tenía que hacer algo con esos jugos.

No tenía pensado que iba a hacer, no había llegado tan lejos nunca en mi conserjería espiritual. En una época había acompañado a un pastor evangelista, que un mal día se fue con toda la plata que teníamos para construir un templo. Mi madre tenía poderes y aseguraba que yo también, y con ella habíamos hecho curaciones espirituales, pero mas que nada curábamos el empacho, la culebrilla, el susto y otras enfermedades así. Inclusive de mascotas.

Pero los Altos me guiaron la mano, y la fui pasando por todo su cuerpo: primero le agarré las lágrimas y me las puse en la boca. No eran saladas. Tenían gusto a vodka. Yo estaba en transe y hablaba lenguas (en mi voz interior, no quería asustarla). Empecé con un pase de mis manos a diez centímetros de distancia, luego mas cerca. Por la espalda, por los brazos. Pero cuando sin querer toque su seno me vino como una descarga eléctrica. Como estaba seguramente poseída por el demonio, el mal debía estar en sus partes íntimas. Abajo digo.

Le indiqué que teníamos que intervenir allí. Fue lo único, oficial. Yo no lo hice nada. Uno quiere hacer el bien y termine acá en la comisaría y ni le cobre los treinta pesos. Ella lloraba y yo le aseguro que estaba poseída por el demonio. Mis vibraciones no pueden equivocarse. Es un don a través del cual hablan los Altos. Porque los espiritus sanadores de los muertos hablan así, son señales inequívocas. Está escrito en los textos sagrados. No entiendo porque me denunció.

4 comentarios:

  1. NO entiendo por qué la sirena lo denunció al pobre tipo. O sí: ha logrado usté la descripción de un Lopecito cualquiera...Tonce, sería más o menos como que la sirena, denunciándolo, nos ha vengado a todos por los efluvios malignos del Brujo.
    Fuera de joda: me gustó. Un cuento gusta cuando lo que pasa allí se nos aparece como en una pantalla de cine y nos entretiene, y nos involucra.

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  2. ¡Muy bueno! ¡da para hacer una historieta, en serio!

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  3. la sirena es un animal muy vengativo. Cuando llora de verdad las lagrimas son de vodka.
    Y en este cuento toma venganza de alguien, vaya a saber de quien.
    Diego, me encantaria que hiciera lo que se le cante con el cuento, si va historieta, maravilloso..
    Si no se hace nada con la escritura, languidece y muere. Y yo no tengo estomago para la improbable tarea de tener libro publicado. Asi que haga historieta y me va a poner contenta como unas pascuas.

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  4. Exactamente así son las mujeres: uno las ayudan y ellas terminan denunciándolo, mecachoendió

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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