a los lectores de este blog

mandenme en un post cualquiera,en comentarios, los links a los blogs que escriben. Quiero leerlos, como uds. a mi y he perdido el rumbo. Prometo pasar por todos. Estoy tejiendo blogues.


un poema de Mariana Kruk

# (de "fuego o nada")

#

cualquier vicio
conjuga por igual
placer y riesgo.
tu boca se prestaba
y yo,
ludópata del amor,
no me iba a tirar a menos.

martes, 18 de febrero de 2014

otros que no son como nosotros y asesinan las mañanas.

Por que no asesino las mañanas como estos muchachos del poema de Escudero.
Las mañanas me crecen por las piernas y me empujan para adelante. (si estas escuchando un chinglichin es un ruido hermoso que le he puesto al blog, escucha, atentamente, suena el viento)
No les permitire que uds. lo hagan. A cargarse alguna ilusion al hombro y a seguir poniendole el pecho a las balas.

Los Muchachos

A la mesa del bar van tres amigos 
todos los días para ver 
extinguirse la mañana. 

Hablan de que el río poco agua este año. 
Y a ellos qué, pero discuten 
como si poseyeran grandes cultivos. 

¿Y la política? 
¡Ah de los ladrones! Dice alguno 
y a otro le viene a la memoria 
el robo lejano de su bicicleta. 
La plata ya no alcanza para nada se quejan 
y arremeten contra la juventud 
a la que consideran hoy pervertida. 

Pagan de a cada uno el habido 
consumo individual y se alejan después con 
me duele un pie, esto es artritis, gastritis 
me produce el café. 

Y el mozo del bar con mirada aburrida 
los ve irse a mansalva con cara de inocentes 
cuando es público y notorio que están confabulados 
y otra vez han asesinado a la mañana.

2 comentarios:

  1. Caramba con esos malandras asesinos que claramente no somos. Ayuda a mantener el rumbo, claro que sí, la cariñosa amenaza e invitación de la última línea (la que precede al poema).

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  2. Sería un "pecado" asesinar las mañanas. Lindo el chinglichin

    ResponderEliminar

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

Alejandro Crotto y un poema cuya erótica puede pasar desapercibida a un lector desatento.

COMO CRECIENDO EN EL CARBÓN LA BRASA Entonces, de repente, percibir, como creciendo en el carbón la brasa, en cada cosa, ahora, alrededor...