domingo, 17 de julio de 2016

para amar, el varon debe aputazarse un poco, dice Lacan y deberías creerle.

uds. deben haber escuchado ya a esta altura de la tournee que el psicoanalisis pivotea sobre la castración que es tener o no tener.
La mujer no tiene, le falta, cree que otra mujer (que no es ella en el mejor de los casos) "lo tiene todo" El hombre en cambio que tiene, sufre por la angustia de perderlo,. Entonces cuando un hombre reconoce su falta (que algo le falta) se pone en una posición femenina. Reconocerse en falta es una posición basicamente de las mujeres.
Llego a contarles esto porque estoy viendo El Marginal, la novela de la tele, de carceles. En el ultimo capitulo un preso (Diosito se llama, y ese nombre implicaría que no le falta nada) se encuentra demandandole reconocimiento -una de las maneras en que la demanda de amor aparece- a otro preso. Y se disculpa, como está en analisis en la carcel, la disculpa es esta "perdon, pero a veces me pongo medio minita, reclamando cosas".
He ahi un personaje que reconoce su posición femenina en estas cuestiones del amor.
 En un articulo muy bueno de Pagina 12 que escribió Carolina Rovere, se expresa asi 
 Un hombre que se asume enamorado corre un alto riesgo: castrarse. Cuando el hombre, tocado por el amor, no puede tolerarlo, suele ponerse al reparo permaneciendo en una posición que lo resguarde. Protegerse contra los riesgos que ocasiona enamorarse es una respuesta típica en los hombres, y la coraza protectora puede adquirir múltiples modalidades de presentación.
Una de ellas es el cálculo:(...) argumentos que los hombres construyen para no involucrarse con una mujer que, sin embargo, les interesa.(...) Esto da como resultado que él no pueda llamarla ni decirle nada o mostrar algún signo de interés.

Otra forma en que esta caparazón se presenta es la de lo efímero. Es muy frecuente en las relaciones hoy en día, donde abundan los encuentros ocasionales, el acceso rápido, lo pasajero y lo fácilmente olvidable.  (...)
Y también está el rechazo; éste suele presentarse bajo una modalidad renegatoria: hacer como si nada hubiera ocurrido y afirmarse en la convicción de que la vida puede seguir perfectamente bien, igual que antes. Lo que está renegado en este caso es el acontecimiento amoroso. Alain Badiou es quizá quien lo explica de la mejor manera: “El amor se inicia siempre con un encuentro. Y a este encuentro yo le doy estatuto –de alguna manera metafísico– de acontecimiento, es decir, de algo que no ingresa en la ley inmediata de las cosas”; (..)

ADORO ESTE ARTICULO DE CAROLINA ROVERE, ME PARECE TAN CLARO, QUE NO RESISTO LA TENTACION DE COLGARLO TODO.

Cuando un hombre se dispone al amor, los efectos de alegría y entusiasmo se manifiestan rápidamente, pero cuando puede con-sentir al amor y deponer sus defensas, los beneficios son mayores, no sólo para él sino para quien elige caminar a su lado. Estos que ahora son dos diferentes pueden construir juntos un nuevo andar, que no es la sumatoria de uno más otro, sino algo nuevo que surge y se arma entre uno y otro. Uno no es siempre el mismo con cada pareja que tenga, uno es cada vez algo distinto y algo parecido, y abrirse a un nuevo amor es construir un nuevo espacio común.
Pero, para que esto sea posible, el hombre debe declinar algo de su interés fálico, es decir: feminizarse. Feminizarse en el amor no equivale a afeminarse. Feminizarse es una posición que al hombre lo enriquece y le suma virilidad. Es la decisión de con-sentir al encuentro con el otro y hacer de ese encuentro una experiencia inédita, única. Cuando el amor toca una verdad, su característica principal es la novedad.
Cuando una mujer cree en su hombre y sabe de su dificultad, puede ayudarlo, si él lo permite, a salir de su rigidez, de su armadura defensiva. Ella debe creer en él y él con-sentir a ella y a lo femenino que ella despierta en él; debe dejarse llevar por su amor. Consentir al acontecimiento amoroso, como encuentro siempre contingente, requiere una posición decidida frente al amor, que deje atrás el modo neurótico de existir.

3 comentarios:

  1. Tan verdadero como que comer muchas harinas engorda.

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  2. harinas y hombres obsesivos. Para que otras pestes, digame celine? Con eso solo es el a -po-ca-lip-sis

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  3. Muy bueno. Me voy a preparar unas buenas pastas, jeje
    Un beso!

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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