me hice un blog para archivar mis poemas, Estoy empezando. La idea es armarlos con etiquetas para algun dia hacer un libro que tenga alguna coherencia. Les paso el link, aunque todavía está en construcción poemasdeminagrande.blogspot.com

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


sábado, 25 de octubre de 2014

Minas grandes.

Asi como a los 11 me devanaba la cabeza pensando en lo que se me venia al "ser señorita", a los trece me pregutnaba que era coger, a los diecisiete de que la iba terminar la secundaria, a los 20 que se esperaba de mi al ser casada, a los 27 como catzo era eso de la maternidad, y asi todo el tiempo adelantando el por venir, ahora, que tengo 58 me pregunto (igual que siempre) que es envejecer.
Tengo algunas respuestas, porque no me alimento a mamadera: Se que es mentira muchas de las cosas que habia escuchado, y que una envejece como es. Eso esta bueno: esta que soy no es una extraña, soy yo misma (que alivio, por dios)
El "temita" del cuerpo... poco representado el tema del cuerpo en las mujeres viejas, o como me gusta decirlo a mi, en las minas grandes.
Hay que amigarse con eso, para seguir usandolo, disfrutandolo, te diria (si no sonara soez, y tal vez es justicia) gozandolo.
bueno. Aca va. Si te repele porque sos muy joven y pensas que te vas a morir a los 27 o que estas salva, segui de largo porque habiendo escaleras el dueño del edificio no se responsabiliza del uso del ascensor
A mi me da alegria ver a esas minas grandes cagandose de risa.


La pintora que retrata a las musas que ya nadie quiere mirar



La joven artista Aleah Chapin reproduce cuerpos de mujeres que pasan de los 60
Tiene 28 años y se ha pasado los dos últimos estudiando las arrugas, las manchas de la dermis, la piel flácida. La artista estadounidense Aleah Chapin es famosa por sus pinturas realistas de mujeres desnudas. Pero lo que más caracteriza su trabajo es que sus modelos son féminas maduras que muestran sin tapujos lo que ahora se entiende por “cuerpos reales”: pechos caídos, canas. La vejez en todo su esplendor, y la belleza imperfecta contrariando los mandatos del Photoshop.
Básicamente, Chapin fuerza al espectador a mirar los cuerpos de los que la sociedad huye: en la actualidad, la juventud es un valor supremo, las mujeres maduras se vuelven invisibles para la industria cultural y los medios de comunicación. La maternidad no debe, preferiblemente, dejar ningún rastro en el abdomen y la cirugía es el sueño al que sólo unas pocas pueden encomendarse en una desesperante cuenta atrás. El mensaje es claro y duro para las mujeres: a medida que envejeces, tu imagen se diluye, deja de representarse. No eres referente de nada más que de la vejez y de tus posibles parentescos: madre, tía, abuela.
“La mayoría de las mujeres tienen problemas y no soy inmune a eso", comentaba Chapin a The Telegraph. “Se nos dice que nuestros cuerpos tienen que tener cierta altura, cierto tamaño y un peso determinado. Pero las imágenes que vemos son completamente irreales. Lo sabemos cuandonos fijamos en ellas en las revistas y, sin embargo, todavía las comparamos”. Por ese motivo, esta joven se ha propuesto producir imágenes de todo tipo de cuerpos que, opina, necesitamos: “Debemos poder aceptar cada tamaño y forma”.
Aunque la trayectoria de Chapin, que empezó con una serie de desnudos gigantes de las amigas de su madre, ha sido ampliamente reconocida, las críticas también se han hecho oír. En 2012, año en que ganó el BP Portrait Award de Londres, el crítico Brian Sewell calificó de “repelente y grotesca” su obra, algo que muchas personas piensan y pocas se atreven a decir.
También algunas de las musas de la artista se sintieron afectadas al ver sus cuerpos, habitualmente ocultos o disimulados, en grandes dimensiones. Pese a que hay espectadoras que agradecen el trabajo de Chapin porque las hace sentir menos solas e imperfectas, otras se sienten deprimidas: “Es triste que tengamos que llegar a esos extremos para llamar la atención de mi generación. Para mí es simplemente demasiado. Me resulta muy difícil de mirar”, explicaba una visitante de una exposición a The Telegraph.
Aleah Chapin no se ha dejado intimidar y su obra ha recorrido grandes museos de Estados Unidos, Alemania y Holanda. En sus cuadros siguen apareciendo mujeres mayores jugando, tocándose, amándose, comportándose de una forma liberadora que no se espera para su edad. Después de haber visto centenares de ellos, esta joven artista opina como muchos de los grandes artistas de la historia: “El cuerpo femenino es algo increíble para pintar”.

3 comentarios:

  1. No voy a cambiar de dieta a esta altura del partido dice mi amigo el flácido.
    Es que a los 20 uno con la pija coje, rompe ladrillos, la usa para recoger la tanza cuando va a pescar, hace exhibiciones delante de sus amigos y se come veteranas varias, pendejas, maduras, paralíticas y lo mejor de todas: las mudas.
    Pero ahora.....a burro viejo pasto tierno o veterana hermosa.
    Volviendo a las fotos del post, son imágenes imborrables, temerarias y volcánicas, llenas de, de, de... bueno, de eso que tienen las mujeres.
    La imagen.
    El tiempo corrompe la mente y el cuerpo, por eso no hay que preocuparse que nunca falta algún degenerado/a que le guste revolcarse con el paso del tiempo.



    ResponderEliminar
  2. Ufffffffffffffffffffff... me encanta. Yo sé que es un lugar común decir que la vejez se lleva adentro. Pero cuando veo estas fotos pienso en eso. Reírse más, y disfrutar que llegamos hasta ahí (los que llegan) y lo que les queda todavía... Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. cómo cuesta reconocerse en esas fotos! lo primero que me aparece es el cuerpo de mi madre envejecida que me producía ternura.
    Otra sensación es descubrirse en el espejo cuando la imagen interna no se condice con la que vemos y con el deseo tan vivo...

    ResponderEliminar

las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

Alejandro Crotto y un poema cuya erótica puede pasar desapercibida a un lector desatento.

COMO CRECIENDO EN EL CARBÓN LA BRASA Entonces, de repente, percibir, como creciendo en el carbón la brasa, en cada cosa, ahora, alrededor...