hugo pratt

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SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

S I R E N A S
A H O G A D A S
E N V O D K A


miércoles, 19 de octubre de 2011

italo calvino y las sirenas que viven en desagues


Italo Calvino cuenta en las ciudades invisibles de una ciudad , Armilla, que lo unico que tiene de ciudad son los desagues,
las cañerías del agua, que suben verticales donde deberían estar las casas y se ramifican donde deberían estar los pisos: una selva de caños que terminan en grifos, duchas, sifones, rebosaderos. Contra el cielo blanquea algún lavabo o bañera u otro artefacto, como frutos tardíos que han quedado colgados de las ramas. Se diría que los fontaneros han terminado su trabajo y se han ido antes de que llegaran los albañiles; o bien que sus instalaciones indestructibles han resistido a una catástrofe, terremoto o corrosión de termitas.
Y alli se suelen ver sirenas retozando en las bañeras:
La explicación a que he llegado es esta: de los cursos de agua canalizados en las cañerías de Armilla han quedado dueñas ninfas y náyades. Habituadas a remontar las venas subterráneas, les ha sido fácil avanzar en su nuevo reino acuático, manar de fuentes multiplicadas, encontrar nuevos espejos, nuevos juegos, nuevos modos de gozar del agua. Puede ser que su invasión haya expulsado a los hombres, o puede ser que Armilla haya sido construida por los hombres como un don votivo para congraciarse con las ninfas ofendidas por la manumisión de las aguas. En todo caso, ahora parecen contentas esas mujercitas: por la mañana se las oye cantar.

Este hermoso texto de Calvino puedo asociarlo al de Cortazar que habla de un oso dentro de las tuberias ( en realidad  el agua que migra y hace su ruido de oso en la noche callada)

Soy el oso de las cañerías de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por las cañerías. Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal.De noche ando callado y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría. Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso; por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír cómo roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.



 y a Oliverio Girondo que tambien habla de las tuberias.

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón. ¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos? Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se afixiaran dentro de las paredes. A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuviéran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tiene algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón. Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme. 



Por lo que a mi respecta  a la noche escucho el tum tum de la sangre,veo el ojo idiota y verde de la television enchufada y una falsa luna en un vidrio. Y recuerdo con detalles  la textura de la piel de la serpiente enorme que dormia bajo de mi cama en mi casa natal. Ud. dira ¿como una serpiente bajo de la cama de una niña? Es que era mansa y solo podia tornarse cruel si me bajaba. He tenido cuidado. Sobrevivi.

4 comentarios:

  1. ¿Hiciste alguna vez la excursión del Maldonado?

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  2. Cuando escribí lo de la etnografía urbana y sugerí lo de Calvino y las ciudades invisibles, no había leído este post, y tampoco había leído ese libro de Calvino. Pero como leo esto ahora mismo, me siento plagiado. Ud para disimular lo escribió antes. Qué viva! Una treta artera. Se enyena de gloria a mis costillas.

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  3. sudaca, no se como hizo para leer con este fondo negro. Como siempre cambio el aspecto del blog me quedan insufribles los post viejos.
    A mi me pasa eso que ud. dice con mi mejor cuento: La joya del atlantico. Lo escribi y despues vi que otros habian usado mi estilo antes y mejor. Putos.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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