SOLO SOY CRITICABLE EN EL MARCO DE LA IDEA QUE YO TENGO DE MI MISMO
(Ricardo Piglia)

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sábado, 13 de diciembre de 2014

cojer con j.

Tengo en este blog, de Mairal, cojer en castellanoy por supuesto conozco la frase de Cortazar. Y estoy en un todo de acuerdo con este post del Blog Eterna Cadencia. al que linkeo y agradezco.
Yo digo cojer con j. Es mas: digo cojer.
No poca cosa en una mujer jubilada docente y mina de familia. Cortazar ni siquiera podia decir concha.
:: ENTREVISTAS ::

Una letra que dice mucho

07-10-2010 |
Coger o cojer: esa es la cuestión.
Por Patricio Zunini.
Alguna vez dijo Cortázar: “en toda mi obra no he sido capaz de escribir ni una sola vez la palabra «concha», que por lo menos en dos ocasiones me hizo más falta que los cigarrillos”. Cuando el sexo abandona el reino de la elipsis y se vuelve explícito, las palabras exigen al escritor. Las palabras, la palabra. Si Bukowski hubiera vivido en Argentina, ¿cómo habría titulado La máquina de follar? Coger o cojer: esa es la cuestión.
carne
Pedro Mairal abre el juego. En el cuento “Coger en castellano” (incluido en la antología En celo) un argentino que vive en Estados Unidos recuerda las tardes de sexo con la novia de la calle Yerbal:
Chiara se arqueaba toda sofocada, sofocada, medio fucsia las mejillas con el pelo pegado, cogeme Tavo, cogeme, porque cogíamos en castellano, cojíamos así, con jota, con saliva argentina de pronunciar puteadas y ruegos.
-Pareciera que en Argentina se coje, no se coge -dice Mairal-. Por eso quise hacerlo manifiesto en el cuento, con corrección gramatical mi personaje coge con su mujer americana y se acuerda que cojía con su novia argentina. Yo me debato. Creo que dentro de la voz narrativa más objetivada lo pongo con ge, y cuando aparece el habla coloquial lo pongo con jota.
En el Diccionario Etimológico del Lunfardo, Oscar Conde señala que coger viene del uso español: “cubrir el macho a la hembra”. El vocablo llegó a América cuando el conquistador poseía a las indias. Coger, entonces, esconde en el origen una dominación bestial. Sin embargo, para Patricia Kolesnicov, periodista y escritora, autora de No es amor, hay maneras de quitarle el rasgo opresivo:
-Coger, es decir, agarrar, remite a un acto sexual con cierta dominación, alguien que agarrra, que te coge. El régimen sería coger “a”, como en “me cogí a”. El sabio lenguaje cambia el régimen cuando el verbo cede en violencia e implica consenso. En ese caso, “coger con”.
A tono con la diferenciación propuesta por Mairal, quienes se deciden por cojer con jota lo hacen porque comparten un código de pertenencia:
-Aunque seguramente muchas veces haya usado “coger” -reconoce Mariano Blatt, poeta-, lo prefiero con jota porque así visualizo la palabra cuando la digo o la escucho. Creo que los argentinos, o los rioplatenses, cuando estamos hablando y decimos “cojer” lo estamos diciendo con jota.
-¡Cojer! -estalla Marina Mariasch, también poeta-. Cojer, garchar, es con jota. Coger con ge es para los españoles, y es otra cosa.
Una letra dice mucho. Paula Jiménez -Jimenez con jota, tercera poeta encuestada- prefiere cojer con jota porque “la jota es más elegante”. En cambio Iosi Havilio, autor de las novelas Open Door y Estocolmo, es tajante: “cojer con jota se me hace que no coge nada”. Oliverio Coelho y Naty Menstrual, dos cultores del erotismo que transitan por extremos diferentes, eligen la ge porque les resulta más lasciva. Naty Menstrual ejemplifica: la ge remite a “garchar, gozar, gemir, garopa grande, gaporon”.  Diego Grillo Trubba, periodista y escritor, responsable de la antología En celo, se aparta, no le da importancia porque “por el contexto de la oración se va a entender sin afectar la rítmica ni la melodía”.
Tomando una tercera posición, Juan Terranova, autor de varias novelas, entre ellas El pornógrafo, dice que prefiere “fornicar”:
-Justo ahora estoy corrigiendo un artículo que escribí para la revista La otra orilla en el que aparece mucho “fornicar” y me lo critican. Pero si tengo que poner coger, sí, pongo “coger”. No tengo una razón, pero siempre me lo imaginé con ge, incluso cuando lo pienso o lo digo. Y es algo en lo que pienso mucho. Trato de que mis personajes no digan “coger”. De hecho, me tendría que fijar pero creo que no hay un sólo personaje mío que use ese verbo o alguna de sus conjugaciones. No tendría problema en poner, por ejemplo, “nos cogieron” para decir “nos ganaron”, pero me costaría usarlo para señalar o describir el acto sexual. A la pija le solía poner “verga” que suena a Siglo de oro, pero también me lo criticaban  y critican mucho. Tanto “pija” como “coger” tiene ese sonido áspero de paladar que no tiene mucho que ver con mi idea del sexo, más a asociada a la humedad y a la lubricidad.
Es una decisión. Y parece que una vez tomada, las escritores pueden relajarse y gozar más. Juan Martini no cambia desde hace treinta años, cuando publicó La vida entera:
-Me parece que un verbo tan importante como cojer tiene que tener una escritura significativa. La gente insiste en coger con ge, pero a mí me gusta escribir con jota y para qué estamos los escritores si no es para escribir las palabras como nos gusta escribirlas.

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algo viejo que merece volver a leerse.

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