lunes, 21 de julio de 2014

muñecas

"tengo una muñeca vestida de azul, con su vestidito …"
Tantos años, tantos que Lalala me cantaba. No tuve vestido azul, pero si bombachudos y, deformes puloveres que me tejía, en punto arroz. Pasamos juntas 50 años.
Lalala vivió con Madre -la cruel- hasta que un día Madre se fue al hospital y después  de días mareados, a Lalala se la llevaron al Hogar, Cuando tuvo que armar el bolso, su prima guardo la ropa pero a mi me guardó Lalala.
Me babeaba con besos que quedaban mal -solo a una niña le esta permitido besar muñecas- pero se le perdonaba porque era fácil ver que era una niña vieja para siempre. No me daba asco. Yo era ella.
También fui su hija cuando otras tenían hijos: Y si nadie miraba me metía en una funda de almohada y luego abajo. Y jugaba a parirme sacándome de golpe. 
Me daba de comer cosas que sacaba de su boca, como hacen los pájaros. Si eran caramelos me los pasaba como rouge y después me daba  besos. Entonces fui su novia amada

Hoy Lalala me dejó sola. En el hogar me tiraron a la basura. Será que yo también debo morir.
(me han mandado una convocatoria para escribir de muñecas, y salio esto: Las muñecas son dobles siniestros y nada mas siniestro que una muñeca de una mujer perdida en las mareas de su cabeza)

1 comentario:

  1. Quizá comencemos a morir cuando la gente ya no se acuerda de quienes somos (o fuimos) y nuestros propios recuerdos fallan. Si tiraron la muñeca porque no recordaban de quién era, entonces, ¿quién eres...?

    Suerte

    J.

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las palabras son redes que nos ayudan a sostenernos.
no te podes imaginar lo importante que es para mi tu comentario.

algo viejo que merece volver a leerse.

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