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un relato de Arturo

Arturo Semenewickz nació en Tapiales y  murió no se donde después de escribir un soneto que hablaba de perdonar. Entre ambos eventos me hizo alcanzar por interpósita persona este cuento, y yo decidí publicarlo La clave del cuento es el mito de Narciso, mirarse en otro hasta capotar,  hasta ahogarse Es un gesto dedicado, no a la figura de Arturo que es como un haz de luz que viene y se va con ritmo de faro, sino a su cuento, Los narcisos,que va esta entrada. AUTOBIO Arturo Semenewicz es un escritor de poca monta que se la cree. Una vez ganó un premio en el concurso  “Poetas apenas escolarizados” llevado a cabo en la Sociedad de Fomento “Honor y Plusvalia” de  Gregorio de La Ferrere con su soneto. “Amar es no pedir perdón. Curiosamente ser egoísta también….” Los Narcisos es un cuento que  surgió de un sueño que Semenewicz tuvo después de una noche de lechón y cerveza  y que al despertar le dejó la inquietud de imaginar qué ocurriría si  dos person...

paranoia conurbana.

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En esas dos cuadras del bosque urbano me extrañó sentir el miedo de Caperucita cuando el sendero corto se iba angostando y el cielo de la tarde quedaba tapado  bajo el ramalaje que cubría todo como un techo.Ni la excusa de la madrugada, Si levantaba la vista todavía había violetas y algún rosado que avisan, inequívocamente, que el crepúsculo llegó. Nada diferente, las dos cuadras, luego voltear, cruzar la calle y a media cuadra mi casa, la que señalaba a los remiseros como "la del porton de madera, de dos plantas", Incluso, en la planta alta, ya estarían mis nietos con sus cosas de niños, velandolo todo de una cotidianeidad arrasadora. Apenas comencé el trayecto tuve que ir hacia la otra acera, porque un auto (no me pregunten marca o color, nunca retengo esos detalles) freno a mi paso, como si el sencillo acto de pasarme de vereda podria impedir que tres tipos corrieran a agarrarme, uno de las patas, otro de los brazos y otros simplemente como ayuda eventual ante una resist...

cesar aira. El que no se ganó el nobel

Había ciertas presunciones que lo daban a Aira por candidato cierto para el Premio Nobel de Literatura. No lo ganó, le damos el premio consuelo de colgar un cuento en este, un blog de morondanga, mi querido blog CUENTO. "El carrito", de César Aira (Coronel Pringles, Argentina, 1949) Uno de los carritos de un gran supermercado del barrio donde yo vivía rodaba solo, sin que nadie lo empujara. Era un carrito igual que todos los otros: de alambre grueso, con cuatro rueditas de goma (las de adelante un poco más juntas que las de atrás, lo que le daba su forma característica) y un caño cubierto de plástico rojo brillante desde el que se lo manejaba. Tan igual era a todos los demás que no se lo distinguía por nada. Era un supermercado enorme, el más grande del barrio, y el más concurrido, así que tenía más de doscientos carritos. Pero el que digo era el único que se movía por sí mismo. Lo hacía con infinita discreción: en el vértigo que dominaba el establecimiento desd...

solo pido justicia

ni la peor de todas ni una carga ni el ala sutil de una libélula ni el peso muerto de un cadáver si no transfirieras tus ilusiones en cheque en blanco, no tendrías que aguantar este desprecio y vestirte con mortaja de finado sentirte miserable intensa e indeseada Al final todo se reduce a una ecuación que no te será dada resolver y a la posibilidad de aguantar esos desaires que te hacés y que no le hacen justicia a tu sonrisa.

el bosque pulenta: un cuento de Fabian Casas.

El tipo éste escribió El bosque pulenta un cuento sobre una zona de Boedo, acá en CABA, todos tenemos nuestro bosque pulenta y  un Máximo Disfrute, el mio era el Topo Trillo, que creo que ya está muerto. El topo era todo lo que está mal. Me parece que nos daba miedo, porque era demasiado flaco,se le veía demasiado la calavera abajo de la cara. Ademas, hay algo imperdonable, que quedo como una marca indeleble: su madre aborto un feto y el díjo algo indecible adelante de las chicas que eramos, las señoras que ibamos a ser: que la leche del padre estaba cortada. Me contaron que fue manosanta, que se había pasado al culto umbanda, seguro para hacerse rico a costa de la guita de los incautos: Sin embargo yo hago una lectura mas trágica, pienso que tal vez la desesperación por una vida sin camino lo llevó a buscar a dios en lugares donde nosotros, los normales, no buscamos nada EL topo era malo y usaba unos pantalones tan delgados  como los de Joey Ramone. A nosotras, las de ento...

vida salvaje.

aprendamos de los animales que cuando se lastiman se cuidan quedandose quietos,  sin mover las extremidades dañadas en la lucha- Tal vez se quedan como plantas mecidas por el viento hasta morir mientras la manada emigra y como no saben de la muerte solo esperan que el dolor ceda en un presente de espera permanente puro hoy. sin angustia Dormitan para que el dolor amaine y si le levantan la cabeza ven el cielo mutar, las nubes corren y se encuentren desolados por el hambre (no lo se, tal vez un dios piadoso les desconoctó los cablecitos y no sientan la acuciante hambruna visceral de las bestias) Nada pasa , nadie dice pobre pichicho, halcón, pantera ellos siguen impavidos tal vez rujan, no digo que no- despreocupados de como ese desgarro se llena de gusanos o esa herida no cura tan campantes tan campantes Desde la tierra de la naturaleza soy un oso agonizante en una trampa de cazadores olvidada miro las nubes y solo pasan.

lost

El otro cielo tenia una mañana pancha con sol una esperanza abierta de gambas una mentira pequeña un apuro un llegar en tren desde el sur palabras que fueron regalos el hacer presuroso sonrisas surtidas a granel café de cortesia un taxi cruzando la ciudad las manos amarradas y un sol arriba de la cabeza que aseguraba algo que he perdido que extraño que necesito un parlamento dicho en una lengua que ya no hablo